La televisora de Ricardo Salinas Pliego salió de la Bolsa Mexicana de Valores tras incumplimientos, deudas y una caída sostenida en sus ingresos.
Después de casi tres décadas en el mercado accionario, TV Azteca concretó su salida definitiva de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), cerrando así un ciclo marcado más por escándalos financieros que por éxitos empresariales. La compañía confirmó la cancelación de su inscripción en el Registro Nacional de Valores, dejando de cotizar oficialmente.
La empresa propiedad de Ricardo Salinas Pliego intentó presentar su salida como parte de una “reorganización”, pero la realidad apunta a un historial de incumplimientos, deudas acumuladas y reportes financieros pendientes. De hecho, desde 2022 la televisora dejó de entregar información clave a inversionistas, tras reportar una fuerte caída en sus ingresos por publicidad.
Para completar su retirada, la compañía creó un fideicomiso que permitirá comprar las acciones en manos del público inversionista, en una especie de salida discreta… o más bien, una retirada silenciosa para evitar seguir rindiendo cuentas en el mercado bursátil.

El golpe no es menor: en febrero pasado, la televisora se acogió a un concurso mercantil, una figura que evidencia problemas serios de liquidez y la necesidad de negociar con acreedores para evitar embargos. Todo esto mientras presume ser uno de los gigantes de la televisión en español.
Y es que el “imperio” mediático parece más bien un castillo de naipes: menos ingresos, más deudas y una credibilidad en caída libre. Mientras tanto, sus noticieros suelen apuntar contra otros, pero poco dicen de su propia crisis financiera. Ironías del destino.
Así, tras haber debutado en la BMV en 1997, TV Azteca se despide sin aplausos, dejando claro que ni los reflectores ni la narrativa mediática alcanzan para ocultar una mala gestión. Porque sí: se fueron de la bolsa… pero no precisamente por la puerta grande.
















