Arabia Saudita inició recortes en su producción de petróleo mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán continúa generando incertidumbre en la región, provocando que el precio del barril aumente 30%.
La tensión en Medio Oriente comenzó a reflejarse en el mercado energético mundial y Arabia Saudita comenzó recortes en su producción petrolera, en tanto el conflicto, ha paralizado gran parte del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico, provocando que el precio del barril se haya elevado 30%, alcanzando los 119 dólares.
La petrolera Saudi Aramco redujo la extracción en al menos dos de sus reservas, la decisión ha reflejado la presión que enfrentan los productores ante el panorama de inseguridad en las rutas petrolera y el temor a nuevos ataques en la zona.
El impacto no sólo se ha centrado en Arabia Saudita, Irak también redujo de forma drástica la producción en sus principales campos del sur, con un recorte cercano al 70%. A esto se añadió la decisión de Kuwait Petroleum Corporation de restar sus acciones y declarar fuerza mayor, una medida que suele aplicarse cuando factores externos impiden cumplir con los compromisos de producción o entrega.
La posibilidad de nuevos ataques mantiene en alerta a las compañías navieras y a los países productores, mientras Arabia Saudita busca desviar parte de sus exportaciones a través de conductos petroleros hacia el Mar Rojo para evitar las zonas más peligrosas.
Cientos de petroleros detenidos dentro del Golfo en las inmediaciones del estratégico estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más importantes para el comercio energético global ha dejado una imagen poco habitual en la región. Con el bloqueo y la guerra, el mercado del petróleo vuelve a entrar en terreno de alta inestabilidad.

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