Mientras México y Perú rompieron relaciones por el caso Betssy Chávez, Brasil asumió la custodia de la sede diplomática mexicana, sus archivos, bienes y hasta la bandera nacional.
Durante los años de ruptura diplomática entre México y Perú, Brasil tuvo bajo su resguardo la bandera mexicana que permanecía en la embajada de México en Lima, además de proteger la sede diplomática, la residencia oficial, archivos y demás bienes mexicanos en territorio peruano.
La medida se produjo después de que México concediera asilo diplomático a Betssy Chávez, ex primera ministra peruana vinculada al gobierno de Pedro Castillo. La decisión provocó una crisis entre ambos países y llevó a Perú a romper relaciones diplomáticas con México.

Ante la ruptura, Brasil asumió la representación de los intereses mexicanos en Perú, convirtiéndose en el país encargado de custodiar las instalaciones diplomáticas. La protección incluyó los bienes y documentos que permanecían dentro de la embajada, así como la bandera de México, que dejó de ondear mientras estuvieron suspendidos los vínculos oficiales.
La actuación brasileña se realizó al amparo del artículo 45 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que permite que, tras una ruptura de relaciones, un tercer Estado aceptado por el país receptor asuma la custodia de los locales, bienes y archivos de la misión diplomática.
Con la reanudación de las relaciones entre México y Perú, la representación mexicana recuperó sus funciones y la bandera nacional regresó a la sede diplomática en Lima. Así, Brasil terminó su papel como custodio de los intereses mexicanos, después de haber mantenido bajo protección la sede y los símbolos de México durante el periodo de mayor tensión bilateral.

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