Mientras se anuncia el Campo Marte 26 Santander como una gran celebración para disfrutar del Mundial, detrás de su organización están las mismas empresas implicadas en la muerte de dos fotoperiodistas durante el Axe Ceremonia 2025.
Eco en Vivo y OCESA son las encargadas de realizar y promover Campo Marte 26. Ambas compañías tienen las manos igual de sucias: OCESA fue imputada formalmente por homicidio por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México por la muerte de los fotoperiodistas Berenice Giles y Miguel Ángel Rojas, ocurrida el 5 de abril de 2025, cuando una estructura metálica los aplastó durante el festival Axe Ceremonia en el Parque Bicentenario.
Grupo ECO y su subsidiaria Obra Negra (O.N. Producciones) también figuran entre las empresas imputadas por la Fiscalía capitalina en ese mismo caso. De acuerdo con fuentes cercanas a la producción, en el evento estaría involucrado el fundador de la firma, Andrés Méndez, junto con colaboradores como Jorge Carlo Ross, Aurelio Benítez y María Infante.
La familia de Berenice Giles denunció que enfrentó más de nueve meses de trabas y omisiones de la Fiscalía, y acusó que hubo intentos de proteger institucionalmente a las empresas involucradas.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil emitió un oficio el 12 de mayo en el que confirmó que “no existe ningún registro ni trámite de Programa Especial de Protección Civil” para Campo Marte 26 Santander. Al menos hasta el 28 de mayo el festival no contaba con el permiso de seguridad que la ley exige para eventos masivos. La misma omisión que costó dos vidas el año pasado.
Vecinos de la alcaldía Miguel Hidalgo presentaron amparos para intentar cancelar el evento, aunque sin éxito. El evento comenzará este jueves 11 de junio.
La popstar mundial Olivia Rodrigo manifestó su profunda indignación luego de que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas utilizara uno de sus temas para promover la detención de personas en la frontera. La cantante calificó la acción como cruel y dejó en claro que dejarán el uso de su música para publicidad como esta.
La cantante estadounidense Olivia Rodrigo alzó la voz de manera contundente en contra de las políticas migratorias de la administración de Donald Trump, tras enterarse de que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) utilizó su música sin autorización. El organismo gubernamental incluyó el tema “All-American Bitch” en un video institucional enfocado en promover detenciones en la frontera y campañas de autodeportación masiva.
La intérprete calificó el uso de su obra como algo “bárbaro, cruel y profundamente inquietante”, dejando en claro su total rechazo a que su catálogo artístico sea vinculado con la agenda de persecución del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. A través de sus plataformas, la artista exigió el retiro inmediato del material y pidió que no se instrumentalice la cultura para respaldar discursos de odio.
Este descontento no es un hecho aislado dentro de la industria musical, pues creadores como Sabrina Carpenter también se han posicionado en contra del uso de sus canciones, como “Juno”, en materiales de propaganda similares emitidos por el ICE. Las respuestas oficiales de las agencias estadounidenses se limitaron a sugerir que los artistas deberían “agradecer el servicio” de los agentes federales, una postura que avivó la indignación de los seguidores del pop contemporáneo.
La postura de la compositora refleja un fuerte vínculo de solidaridad con las comunidades hispanas y migrantes. Esta conexión quedó de manifiesto durante su reciente visita a México, donde la cantante ofreció conciertos masivos y elogió la calidez, la diversidad y el recibimiento del público mexicano. Para la artista, la realidad que se vive en ciudades diversas como Los Ángeles o en territorio mexicano contrasta drásticamente con las medidas inhumanas que el gobierno de su país intenta normalizar mediante la utilización de la música popular.
La “Reina del Pop” continúa dando de qué hablar presentando adelantos de su próximo disco ante cientos de seguidores en Nueva York, en una presentación sorpresa y gratuita.
Madonna se presentó de sorpresa en Times Square, Nueva York, ofreciendo un concierto gratuito desde un balcón hacia la famosa plaza de Manhattan. Este concierto inesperado marca el inicio de la promoción de su 15॰ disco de estudio, titulado Confessions II, el cual verá la luz el próximo 3 de julio.
El evento se realizó a causa del Mes del Orgullo LGBTIQ+, sin embargo, el equipo de la cantante avisó a los usuarios en el último momento y transmitió el concierto en vivo, además cambió su color por el rosa de la portada del álbum. En el show, la artista cantó su más reciente estreno, I Feel So Free, así como el tema Bring Your Love, que es una colaboración con Sabrina Carpenter, con quien ya había interpretado el tema en el Festival Coachella. Para terminar, cantó éxitos de antaño como Hung Up y Get Together.
Este nuevo material fue producido junto a Stuart Price, por lo que hay mucha expectativa entre sus seguidores de todo el mundo, incluyendo a los fans de México, quienes hace poco hicieron venta total en sus últimos conciertos en el país.
Más allá de la música, este suceso deja una certeza clara: resulta impresionante que, con su trayectoria y a sus 68 años, Madonna conserve esta ambición y facilidad para presentar un proyecto de este calibre con una estrategia de marketing pocas veces vista.
La superestrella colombiana Shakira y el ícono nigeriano Burna Boy unirán voces y participarán en el partido inaugural del Mundial 2026 este 11 de junio en la CDMX para interpretar por primera vez en vivo el tema oficial del torneo.
La emoción de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 está a punto de desatarse, y la Ciudad de México se convertirá en el epicentro de la música y el deporte global. Se ha confirmado que la supernova colombiana Shakira y el aclamado cantante nigeriano Burna Boy serán los encargados de hacer vibrar el Estadio Azteca durante la ceremonia de inauguración del torneo.
Ambos artistas presentarán por primera vez en vivo el tema “Dai Dai“, una colaboración que promete fusionar ritmos latinos y africanos para capturar la esencia de esta justa mundialista. De acuerdo con reportes, esta presentación marca el regreso de Shakira a los grandes escenarios deportivos, consolidándose una vez más como la reina indiscutible de las bandas sonoras de los mundiales.
Además de los artistas principales, la ceremonia contará con un despliegue de talento internacional y nacional confirmado por la FIFA. El orgullo mexicano estará representado por Belinda, Alejandro Fernández encargado de entonar el Himno Nacional Mexicano, Lila Downs, Los Ángeles Azules y Maná. A esta magna celebración en el Estadio Azteca se sumarán figuras globales de la música actual como el colombiano J Balvin, el venezolano Danny Ocean y la estrella en ascenso sudafricana Tyla.
La elección de la CDMX como sede de este magno evento de apertura subraya la importancia histórica del Coloso de Santa Úrsula, que hará historia al albergar su tercera inauguración mundialista. No solo representa un hito musical, sino también un poderoso mensaje de unión cultural entre continentes a través de la plataforma más grande del balompié.
Los ojos de todo el planeta estarán puestos en el Estadio Azteca, donde Shakira y Burna Boy prometen arrancar el torneo con una vibra brutal, marcando el inicio de una fiesta que unirá a millones de aficionados.
Anoche se confirmó el cartel del Corona Capital 2026 y, como cada año, los internautas se dividieron en dos bandos: los que celebran que vienen sus bandas favoritas de toda la vida, y quienes notan que el festival ofrece siempre lo mismo. Después de revisar el cartel con calma, hay tres problemas que el festival no puede negar.
Un festival de hombres (con cortesía a las mujeres)
De los 71 actos confirmados, aproximadamente 32 son hombres o bandas integradas solo por hombres, 22 son artistas femeninas o proyectos liderados por mujeres, y apenas 17 son bandas mixtas. Casi 45% de presencia masculina sin ningún contrapeso femenino real en los nombres grandes.
Los tres headliners (The Strokes, Gorillaz, Twenty One Pilots) son todos proyectos masculinos. Un nivel abajo: Mumford & Sons, The Offspring, Pierce The Veil, Underworld. Otro nivel más: The Kooks, James Blake, The Black Crowes. Es decir, las primeras seis a ocho posiciones de cada día, las que aparecen en los carteles grandes, son prácticamente de hombres.
Las mujeres del cartel (CMAT, Lola Young, Ninajirachi, Maisie Peters, Ela Minus, CHVRCHES, Santigold, entre otras) aparecen en las posiciones medianas y pequeñas (de manera injusta). Algunas merecerían estar mucho más arriba: Ninajirachi acaba de ganar el Australian Music Prize con ocho nominaciones ARIA, Ela Minus lleva años siendo una referencia en la electrónica latinoamericana. Pero están las letras pequeñas, y es difícil no notarlo.
No se trata de cuotas, sino de que cuando el talento existe (y en este caso, existe) la programación debería reflejarlo, ya sea agendando o poniendo en la posición que se merece.
México, ausente de su propio festival
El talento mexicano del cartel se puede contar con los dedos de una mano: The Hellp, Rikas y Stella. Tres actos (y en letras chiquitas). Para dimensionarlo: hay más actos de Australia que de México. Chile tiene representación (Balu Brigada). Colombia tiene a Ela Minus. Todo Latinoamérica suma quizás cinco o seis actos en un cartel de 71. La región que consume el festival con más pasión no tiene ningún peso real en la programación.
Por un lado se entiende, dado que Corona Capital nació con una propuesta muy clara: traer a México bandas que de otra forma no vendrían, o que tardarían años en hacerlo. Eso fue, en su momento, una propuesta interesante, y en parte lo sigue siendo.
Pero 16 ediciones después, esa propuesta parece ya agotada. La escena indie mexicana (y latinoamericana) ha crecido de forma impresionante. Hay artistas mexicanos tocando en festivales europeos y norteamericanos, acumulando millones de reproducciones, construyendo bases de fans internacionales. No vayamos muy lejos, de México la banda Mint Field podría ser un buen nombre, o incluso Bratty con su último trabajo discográfico, ambas no desentonan en el festival. O Candelabro, que el año pasado publicó uno de los discos más aclamados de su país, Chile.
Para este punto resulta ‘llamativo’ que un festival que se celebra en Méxicotrate a sus artistas locales como si fueran invitados de última hora en su propia casa.
Lo mismo aplica al resto del mundo: el cartel tiene 17 actos del Reino Unido y 31 de Estados Unidos. De Asia, cero. De África, cero. En un mundo donde la música fluye sin fronteras reales y donde artistas de Nigeria, Corea del Sur, Brasil o Argentina son fenómenos globales, el cartel del Corona Capital 2026 suena como si la industria musical terminara en el Atlántico Norte.
Nostalgia milennial… otra vez
Esta es quizás la crítica más subjetiva, porque es entendible que ver a bandas que definieron una época puede apelar genuinamente, pero también es la que revela hacia dónde está apuntando el festival.
El cartel de 2026 viene cargado de actos legendarios: The Strokes, The Offspring, Gorillaz, Underworld, Johnny Marr, The Black Crowes, Manic Street Preachers. No es en contra de las bandas y artistas, pero ya todos son clientes habituales del circuito de festivales latinoamericanos. The Strokes han tocado en México múltiples veces. The Offspring llevan décadas girando sin parar. Gorillaz estuvieron en el mismo Corona Capital hace pocos años. Manic Street Preachers siguen en esa rotación eterna de bandas porque el riesgo es mínimo.
Un festival que apuesta por estos nombres está apostando por la certeza de venta sobre la posibilidad de descubrimiento (algo entendible desde el punto de vista empresarial), pero después de varias ediciones haciendo lo mismo, la fórmula ya está gastada. Además, traiciona a esas primeras ediciones que apostaban al descubrimiento y a la música alternativa, pues al menos en las letras medianas había nombres arriesgados.
Los festivales más importantes del mundo (Primavera Sound, Pitchfork, Coachella) combinan los actos de referencia con apuestas reales por lo nuevo con convicción.
Es verdad que hay apuestas genuinas en este cartel: Angine de Poitrine, Ninajirachi, FCUKERS, Rip Magic, Friko, CMAT, pero están rezagados a las letras medianas y pequeñas, como si fueran un relleno que no hallaron en dónde más poner.
El Corona Capital tiene la infraestructura, la audiencia y la credibilidad para hacer algo realmente distinto. Ojalá la edición 17 lo demuestre.
Después de tres décadas de carrera, el grupo danés-noruego ‘Aqua’ ha confirmado su separación definitiva de los escenarios. La noticia marca el fin de una era para una de las bandas más emblemáticas del pop de los años noventa.
A través de un comunicado publicado el 18 de mayo en Instagram, los integrantes Lene Nystrøm, René Dif y Søren Rasted explicaron que han decidido cerrar el capítulo de Aqua como agrupación musical. Según redactaron en el comunicado, consideraron que este era “el momento adecuado para decir adiós” buscando proteger el legado que construyeron juntos y asegurando que a pesar de la ruptura, el amor por la música y el cariño entre ellos se mantendrá intacto.
Importante recalcar que esta no es su primera vez yéndose a un hiatus. Tras su boom en la industria, se separaron en 2001 argumentando que “faltaba la chispa”, para luego reunirse en 2007 y nuevamente en 2017 para distintas giras conmemorativas. Sin embargo, este anuncio parece ser el cierre final de la historia de la agrupación. Venían operando como trío desde que el productor fundador, Claus Norreen, los dejó en 2016.
Aqua saltó a la fama mundial en 1997 con su éxito “Barbie Girl”, una canción que definió el eurodance de la década, vendió más de 33 millones de discos en todo el mundo y hasta les costó una enorme y polémica demanda por parte de la empresa de juguetes ‘Mattel’ (que finalmente ganaron al ser protegidos por leyes de parodia).
La agrupación experimentó un fuerte regreso en su popularidad gracias a la película de Barbie (2023) protagonizada por Margot Robbie. Su clásico regresó a los rankings de la mano de un exitoso remix, “Barbie World”, interpretado junto a las raperas Nicki Minaj y Ice Spice, lo que acercó su música a toda una nueva generación joven de oyentes casuales.
El adiós de Aqua, como el de muchas bandas que definieron el sonido de nuestra infancia o juventud, siempre deja un vacío en el panorama de la industria musical y cultura pop. Cuando estos grupos se retiran de los escenarios, no solo se apaga un estudio de grabación, sino que también se cierra una puerta directa hacia la nostalgia de la cultura pop de los 90s, recordándonos el cómo deberían de valorarse estos proyectos y que incluso las eras más icónicas de la música tienen fecha de caducidad.
Radiohead construyó durante años una imagen de crítica y resistencia: canciones contra la guerra, el neoliberalismo y la vigilancia convirtieron a la banda en una de las voces políticas más críticas del rock contemporáneo. Sin embargo, su silencio prolongado sobre Gaza e Israel, así como sus declaraciones posteriores, ha mostrado cómo politizaron el arte, para después despolitizar la tragedia.
En sus primeros dos álbumes, Pablo Honey (1993) y The Bends (1995), se concentran las letras menos políticas en sentido estricto, pues el primero es principalmente introspectivo y juvenil, y el segundo se enfoca más en el malestar y el vacío.
Es hasta OK Computer (1997) que Radiohead entra de lleno a una crítica del orden contemporáneo con una autopsia del capitalismo tardío, la globalización y la tecnocracia.
Primeros pasos
En “Electioneering”, la letra más directa, Yorke describe a los políticos que visitan comunidades rurales con vacías promesas y venden políticas de austeridad vacías, con una mención directa del FMI y el Banco Mundial. Yorke ha declarado que la canción nació de su hartazgo con la política de Tony Blair y el New Labour.
“Karma Police” satiriza la vigilancia y el control social normalizado; “Paranoid Android” es una visión brutal del mundo: especulación financiera, consumismo vacío, violencia. “No Surprises” es quizás la imagen más clara del álbum: aceptar la insignificancia en un sistema que nos aplasta.
Jonny Greenwood ha señalado que OK Computer pretendía transmitir aquella sensación que deja el dar cuenta que la velocidad del mundo moderno había superado la capacidad humana de comprenderlo o cuestionarlo.
Radicalización
Sin embargo, fue hasta Kid A (2000) y Amnesiac (2001), que Radiohead se radicalizó tanto de manera estética como política, y la influencia del movimiento antiglobalización es tangible, incluso Yorke asistió a protestas en Seattle y Praga.
“Idioteque” es la pieza más destacada de este periodo, al abordar el cambio climático, el colapso civilizatorio, la inutilidad de las respuestas institucionales. Por su parte, “The National Anthem” usa la saturación sonora como una metáfora política: un caos de voces superpuestas como la imagen sonora de una democracia liberal incapaz de escuchar o deliberar.
En Amnesiac, “Dollars and Cents” y “Life in a Glasshouse” hablan de vigilancia, instituciones vacías y la obsolescencia de los rituales cívicos, pues Yorke por ese entonces era muy cercano al movimiento Jubilee 2000.
Hail to the Thief: la crítica más dura
Las críticas más duras, directas y explícitas llegaron en Hail to the Thief (2003), que vio la luz en plena invasión de Irak y critica directamente el robo electoral de Bush del 2000, de acuerdo a Yorke.
“2 + 2 = 5” abre el disco con una referencia directa a Orwell: el doblepensar aplicado a la guerra y al discurso político post 11 de Septiembre; “Sit Down. Stand Up.” evoca la retórica del pánico securitario; “Backdrifts” y “Go to Sleep” hablan del adormecimiento colectivo y la complicidad pasiva con las estructuras de poder.
A “There There” y “Myxomatosis” Yorke las ha relacionado con una metáfora del capitalismo neoliberal y también con la expansión mediática del miedo. Durante este periodo, Yorke firmó manifiestos contra la guerra y denunció el papel de los medios a favor de ésta.
In Rainbows: el tiemble de la industria y las compañías
In Rainbows (2007) es un disco de amor, pérdida personal y menos enfocado en la crítica del sistema, pues Yorke ha explicado que necesitaba volver estos temas humanos después de años de rabia política.
Sin embargo, el modelo de distribución del álbum, un pago voluntario por el material directo en su página web y sin depender de un sello discográfico, fue en sí mismo un acto político y un ataque directo a la industria musical, así como al modelo de propiedad intelectual corporativa, pues le mostró a los artistas y al público que era posible prescindir de las discográficas y las grandes compañías.
Politizar la música para despolitizar la tragedia
Cuando el conflicto en Gaza se desató en octubre de 2023, los seguidores de la banda esperaban un posicionamiento o apoyo de la banda que escribió “2 + 2 = 5” e “Idioteque”, o al menos de sus dos miembros centrales. La respuesta fue el silencio.
Jonny Greenwood es el más implicado. Casado desde hace décadas con la artista israelí Sharona Katan, lleva desde 2008 colaborando con el músico israelí Dudu Tassa. Para Greenwood, la colaboración artística entre músicos árabes y judíos es una posición política. Sin embargo, es duramente criticado que actuó en Tel Aviv en mayo de 2024, mientras en Rafah ardían los campamentos de desplazados a manos de las FDI. En mayo de 2025, conciertos en Londres y Bristol con Tassa fueron cancelados tras presión del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel, al que Greenwood acusó de “censura”. El BDS, a su vez, exigió el boicot a Radiohead y The Smile hasta que la banda se distancie de lo que llama su “complicidad en el artwashing del genocidio”. No obstante, en febrero de 2026 el guitarrista comentó que la música debe “estar por encima de lo político”, como si sus más grandes trabajos hubieran sido fruto de la indiferencia.
Por otro lado,Thom Yorkeguardó silencio hasta el 30 de mayo de 2025, cuando, más por presión que por iniciativa, publicó un extenso comunicado en él llamó a Netanyahu “extremista fuera de control”, afirmó que su excusa de autodefensa “hace mucho que dejó de sostenerse” y calificó el bloqueo de ayuda humanitaria como “horroroso.” De igual manera condenó a Hamas y criticó la cultura del activismo de redes sociales. El comunicado, a crítica de sus seguidores, exuda una falsa simetría, es “tibio”, llegó tarde, y carece de una condena característica del vocalista. A mi muy honesto parecer, es una evasión por parte de un artista, y activista, que durante décadas ha sido la conciencia política de su tiempo, y con el que las disidencias del sistema podían identificarse.
El problema no es el silencio, es todo lo que cantaron antes
A todo esto subyace el debate, ¿tienen los artistas la obligación de pronunciarse sobre atrocidades en curso, y en qué plazo? La respuesta, dependiendo de a quien se le pregunte, puede ir más allá de la afirmación, la negación o el “depende”. Al menos en este caso, Radiohead durante décadas construyó la imagen de una banda comprometida con la crítica al sistema, política, guerras o al autoritarismo.
Hay un compromiso entre lo que se transmite en el arte y lo que se dice en la vida pública. En álbumes como“Animals”, “Wish You Were Here” o “Is This the Life We Really Want?”, Roger Waters ha mantenido una clara postura política, la cual ha sido la raíz de sus obras y la ha reafirmado en su vida pública al denunciar injusticias, criticar políticos, figuras y guerras, así como apoyar causasdurante 50 años de carrera. Mismo es el caso de System of a Down, que durante una carrera más corta han mantenido una congruencia similar entre el contenido lírico de sus álbumes, sus posturas, comunicados y causas que apoyan.
No es un capricho de los fanáticos, y es verdad que una condena no resolverá los problemas ni cambiará el panorama, dado que los conflictos globales no pueden reducirse a “tomar un bando” tal como si de un partido se tratase. No obstante, la trayectoria de Radiohead creó una expectativa que ellos mismos alimentaron durante décadas, por lo que el silencio de dos años por parte de la banda que hizo Hail to the Thief, para rematar después con que “la música debe estar por encima de la política”, resulta algo peor que decepcionante: es la personificación de la incongruencia.
¿Cómo veo ahora a una de las bandas que me enseñó que el arte debe incomodar al poder?
El día de hoy Spotify cumple 20 años y, mientras millones de usuarios revisan cuándo se unieron o descubren cuál es su canción más escuchada, su creador, Daniel Ek, celebra destinando su fortuna al desarrollo de armamento militar con el fin de convertirse en uno de los principales distribuidores de armas en Europa.
La música financia la guerra
En noviembre de 2021, Ek destinó 100 millones de euros a Helsing, una startup alemana especializada en inteligencia artificial militar y se convirtió en presidente de su consejo de administración. Cuatro años después, en junio de 2025, redobló la apuesta con una inversión de 600 millones de euros adicionales, liderando una ronda que llevó la valoración de Helsing a 12 mil millones de euros. Su compromiso total supera los 700 millones de euros.
¿De dónde viene ese dinero? En buena parte, de la venta de acciones de Spotify. De acuerdo a datos de Music Business Worldwide, Ek obtuvo 724 millones de dólares vendiendo participaciones de la plataforma entre julio de 2023 y 2024.
Helsing no es una empresa inofensiva
Cuando Ek comenzó a invertir en Helsing la empresa se presentaba como una firma de software de análisis de datos militares, sin embargo, desde finales de 2023 Helsing abandonó el rol de proveedor de software para convertirse en fabricante integrado de sistemas de armas. Sus productos actuales incluyen:
El dron HX-2
Submarinos autónomos de vigilancia y ataque
Aviones no tripulados con capacidad de combate
Una fábrica en Alemania con el objetivo de producir 6 mil drones adicionales para Ucrania
La empresa opera bajo el eslogan “IA al servicio de las democracias”, no obstante, Helsing no ha respondido preguntas sobre posibles ventas a países con historial de violaciones a derechos humanos.
Boicot
Cuando se conoció la primera inversión en 2021, artistas como Darren Sangita y Skee Mask retiraron su música de Spotify. En 2025, tras la ronda de 600 millones, bandas como Deerhoof y Xiu Xiu eliminaron sus catálogos completos de la plataforma. El sello Joyful Noise Recordings apoyó públicamente la decisión de sus artistas.
Si bien, es cierto que Spotify como tal no financia armas, la distinción entre la compañía “Spotify” y “Daniel Ek”, su creador y CEO durante años, es bastante borrosa. Ek construyó Spotify, sigue siendo su figura más reconocible, y el dinero con el que financia armamento proviene directamente del dinero que le genera su creación.
Daniel Ek dejó el cargo de CEO de Spotify en 2025 para asumir el de presidente ejecutivo, pues declaró que sus prioridades son “definir la visión a largo plazo y gestionar inversiones estratégicas”. Sus inversiones estratégicas son claras: drones que matan personas.
Cada suscripción a la plataforma es más dinero destinado al desarrollo de armas.
El pasado 10 de mayo, cálculos no oficiales estiman que entre 60 mil y 70 mil armys se concentraron fuera del Estadio GNP Seguros (antes Foro Sol) para poder disfrutar, aunque fuera desde el exterior, el concierto de BTS. Esto es una gran evidencia de lo que muchos pensamos: el antiguo Foro Sol, a pesar de su reciente 一y muy pobre一 remodelación, es un recinto que le queda corto a nuestra ciudad y necesita una reestructuración completa. Por décadas, la Ciudad de México ha tolerado lo intolerable en nombre de la música.
Quienes solemos asistir seguido a conciertos sabemos que, fuera del espectáculo musical, es una horrible experiencia asistir al Estadio GNP Seguros, anteriormente llamado Foro Sol (como si una casi nula remodelación y un cambio de nombre hubieran mejorado algo). No solo basta el pagar un boleto cada vez más caro y cargos cada vez más altos e injustificados por el monopolio llamado TicketMaster. Hay que soportar primero caminar una vuelta kilométrica al ingresar para, en la mayoría de los casos, terminar viendo a tu banda o cantante favorito en las pantallas del recinto. Porque, estas dos gradas enormes que ahora hacen llamar estadio (que de estadio no tiene nada), parece que fue diseñado para que la mayoría de sus asistentes no vean absolutamente nada.
Nula visibilidad
Si compraste un boleto en General B, en las secciones GNP 7 al 10, o en las gradas Naranja C o Verde C, básicamente pagaste por escuchar un concierto con pésima visibilidad, resultado de30 años de indiferencia hacia los usuarios. El escenario está tan abajo y tan lejos que, si no estás dispuesto a desembolsar una gran cantidad de dinero, no podrás disfrutar de una buena vista. Sí, hay pantallas, pero para ver un concierto en pantalla lo puedes hacer desde la comodidad de tu casa. Si el recinto decidiera hacer conciertos como los últimos eventos de BTS o Metallica, con un escenario 360 al medio, sería más justo para los asistentes.
Pésimo sonido
Este lugar nunca fue concebido pensando en una experiencia auditiva, fue construido para ver autos. Ofrecer conciertos en gradas ubicadas en una curva da como resultado que, a zonas como Naranja C, el sonido llegue distorsionado y mezclado con sonidos del público. Pagar un boleto para un concierto más caro que en Europa o EUA y recibir una pésima acústica es una falta de respeto al público que sostiene económicamente al foro.
Remodelación de chiste
La “gran remodelación” de 2024 fue una bofetada con guante blanco: desapareció la sección Verde A, la única zona que ofrecía cercanía real al escenario, buena vista y un precio medianamente accesible. Un techo que cubre parcialmente al público de gradas ante la lluvia, y asientos que para nada son cómodos. La “remodelación” no mejoró la experiencia en ningún aspecto.
Salidas mortales
Terminado el concierto, el recinto se convierte en un embudo humano donde decenas de miles de personas intentan salir simultáneamente por accesos insuficientes, formando peligrosos cuellos de botella. Los carteristas operan con absoluta libertad en ese caos, por lo que es común escuchar casos de personas que han perdido su cartera o cellar al salir.
A merced del clima
Un recinto al aire libre suena, en teoría, como una virtud, pero se convierte en condena cuando cae una de las tormentas típicas del Valle de México, como en el concierto de Billie Eilish de 2023 que tuvo que ser pospuesto. No hay techo suficiente, ni refugios dignos para 65 mil personas, además de que el lugar se inunda. La infraestructura de protección climática es prácticamente inexistente para la magnitud del aforo.
No cabe duda de que el Estadio GNP Seguros es el recinto más importante de entretenimiento en México no porque sea el mejor, sino porque es el único que aguanta ese volumen de gente. Y esa es, precisamente, su mayor pecado: sabe que no tiene competencia real y por eso nunca ha tenido verdadero incentivo para mejorar. Mientras haya artistas que lo llenen, el público seguirá aguantando, y el estadio seguirá sin ofrecer un servicio digno.
El rapero Kanye West sorprendió al presentar su nuevo álbum Bully con una “listening party“ poco convencional, en la que incluyó una exhibición de lucha libre en vivo como parte de la temática del álbum.
El artista estadounidense llevó el concepto de su nuevo álbum más allá de la música al convertir la “listening party” en todo un performance. Durante el evento realizado ayer, Ye no solo presentó los temas del disco próximo a salir, sino que montó un show visual en el que luchadores profesionales subieron al ring en pleno evento, fusionando un evento sonoro con un combate en vivo.
La exhibición incluyó talento independiente como A.M.B., Terry Yaki y Jay Lucas, quienes protagonizaron enfrentamientos frente al público mientras sonaban las canciones del álbum. Esto refuerza el concepto deBully, un proyecto que gira en torno a la agresividad, la confrontación y el espectáculo.
Con esta puesta en escena, Ye mantiene su estilo provocador y experimental, apostando por convertir el lanzamiento de un álbum en una experiencia híbrida entre concierto, performance artístico y espectáculo de lucha libre.