Categoría: Miguel Martín

  • La era de los debate-me bros

    La era de los debate-me bros

    El 10 de septiembre de 2025, en la universidad de Utah, era asesinado el activista de ultraderecha estadounidense Charlie Kirk. Se caracterizaba por un estilo frontal, acusando a personajes de izquierda de ser criminales, enaltecer los valores que ellos llaman “occidentales”, y, como marcan sus cánones, desdeñar y deshumanizar a las mujeres, los afrodescendientes, los migrantes, los nativos americanos y la comunidad LGBT, porque, según su facción, se trata de amenazas.

    Kirk, cuya muerte lamentamos independientemente de su ideología, era el representante de una nueva estirpe de personajes creados por la derecha de manera premeditada: los debate-me bros (hermanos debate conmigo). Se trata de jóvenes entre sus 20 y sus 30, aparentemente versados en teorías económicas, historia y otras ciencias sociales, cuyo bagaje es aprovechado en foros que mayoritariamente tengan exposición en redes sociales (porque a veces se victimizan cuando las universidades, en gesto de prudencia, les cierran las puertas), con el fin de hacer ver al, mundo que la izquierda está equivocada.

    Los debate-me bros, en sus versiones tanto anglosajonas, como europeas y latinoamericanas, se valen, aparte del arsenal teórico ya mencionado, de palabrería (más que argumentación) proveniente de la filosofía. Entraron a los debates acusando frontalmente a sus interlocutores, algunas veces con razón y muchas otras solo porque emplear locuciones latinas parece reportarles prestigio y credibilidad; de falacias ad hominem o crear “hombres de paja”, expresiones que al principio parecían innovadoras, pero que con el tiempo fueron desgastándose hasta que el gran público las utilizó para caricaturizar al apasionado debatiente facho de redes sociales; no solo en los contenidos audiovisuales, sino también en los espacios de blogging escrito, o incluso en comentarios de TikTok y YouTube, donde consumidores de contenido aspirantes a ideólogos libran encarnizadas batallas desde su sillón.

    Y ese establishment al que combatimos desde la izquierda fue descubriendo que prefabricar ideólogos jóvenes blancos y esbeltos que dieran la pinta de ser personas “preparadas” y exitosas, podría ser el gancho para atraer a las juventudes que en tiempos de redes sociales se encuentran particularmente despolitizadas, aunque siempre susceptibles a mensajes que parezcan disruptivos e innovadores. Así, la creación de personajes latinoamericanos, financiados por los think tanks gringos con las características antes expuestas, han logrado convencer a muchos desinformados consumidores de contenido audiovisual en redes sociales de que ser de derecha es la postura revolucionaria por excelencia.

    Influencers españoles y latinoamericanos de derecha hay muchos, pero el caso de éxito para dicha facción es el de Javier Milei, quien, arropado por otros como Nicolás Márquez, Emmanuel Danann y Agustín Laje (todos ellos financiados por la organización injerencista Liberty Foundation); logró hacerse con el poder en Argentina después de una intensa campaña que aprovechó la debilidad del krirchnerismo y a una población golpeada, susceptible de lo que sea.

    Ahora bien, más allá de que los gobiernos de derecha de todo el mundo les hayan otorgado a los debate-me bros privilegios y notoriedad, tampoco es que su esquema comunicacional sea distinto. En los regímenes estadounidense y argentino es muy notorio el tono de bravuconería, criminalización y acusación que se emplea no solo desde la vocería, sino en cada una de las dependencias de gobierno que en teoría deberían servir al pueblo.

    Si bien, en México constantemente los llamados “damnificados del chayote” están acusando (sin fundamento) persecución a la prensa y censura, la realidad es que figuras como Manuel Adorni en Argentina y Karoline Leavitt representan a lo peor del trato hacia la prensa, con sus constantes bravatas hacia reporteros que intentan hacer algo de contrapeso a la nube fascista que se cierne sobre algunas regiones del continente. Han vuelto los crímenes de Estado, la represión y el ocultamiento de la verdad en general, y el tono desafiante ya no lo ostenta la prensa, sino el propio Estado imperialista y sus adeptos latinoamericanos.

    El pueblo politizado de México, que por fin mantiene un régimen de izquierda, puede con todo ello y lo que se venga. Pero nos hermanamos con los pueblos que sufren a la derecha y a sus ideólogos histriónicos. Juntos la seguiremos combatiendo.

  • Una cuestión de equilibrio

    Una cuestión de equilibrio

    El segundo fin de semana de enero de 2026, en las señales públicas de Canal 11 y Canal 14, se debió transmitir una entrevista realizada por la escritora Sabina Berman al otrora producto banal de Televisa y ahora activista de ultraderecha, Eduardo Verástegui. Sin embargo, la defensoría de las audiencias revisó el contenido a petición de la producción de Canal 11, y determinó que no debía salir al aire, debido a las reivindicaciones ultraconservadoras de Verástegui, sus loas a Donald Trump, criminalización del aborto, calumnias a AMLO y Nicolás Maduro, entre otras barbaridades.

    Entre los comunicadores que surgieron o tomaron notoriedad a partir del triunfo de AMLO, se apoyó la decisión de la defensoría de las audiencias, desestimando las acusaciones de censura por parte de Verástegui, quien aprovechó el incidente para victimizarse y repetir sus reivindicaciones ya sabidas, no solo en el espectro de los medios corporativos, sino también en espacios digitales relacionados con la izquierda. Sin querer, se le proporcionó una gira de medios gratuita en la que pudo mostrar sus ideas a las audiencias conservadoras y progresistas por igual. Tal vez quien se salvó fue un sector despolitizado que potencialmente podría haber visto la entrevista en la televisión pública.

    La postura de los comunicadores “progres”, esos que no ocultan su gusto por el dinero y desde un pedestal se desmarcan de la 4T, como Julio “Astillero”, Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela; fue de también señalar el asunto como censura, incluso sentenciando que fue un acto de torpeza por parte del defensor de las audiencias, Lenin Martell, quien en la entrevista que le realizó Julio Hernández López, arguyó simplemente haber actuado en apego a la nueva ley de medios.

    Algo en lo que esta última facción no reparó demasiado, fue un antecedente preocupante. En marzo de 2025 debía igualmente aparecer una entrevista de Berman a Silvana Rabinovich, académica y activista de izquierda. Rabinovich ha comentado en entrevistas recientes que Sabina simplemente la bloqueó y no pasó la entrevista, en la cual se vieron contrapuestas las posturas, antisionista de Silvana y sionista de Sabina.

    Aunque ya muchos espacios se van abriendo, la verdad es que no solo lo que en el rubro llaman “talento”, sino que en general todo el aparato de producción de las televisoras, ya sean públicas o privadas, sigue siendo el mismo de siempre, y defiende igualmente los intereses de siempre. A lo mejor ha relajado sus políticas de contenidos en algunos asuntos, pero en otros, como en la aparición de discursos radicales, o de franco señalamiento al genocidio que Israel, como punta de lanza de los intereses conservadores occidentales comete en Gaza, simplemente se ven rebasados y optan por la censura.

    Refrendo mi solidaridad con el pueblo Palestino y la hago extensiva a Silvana Rabinovich. Sin embargo, para el caso de Verástegui, habiéndolo pensado más en frío, considero que sería un retroceso volver a lo de siempre. Recordemos que por décadas tuvimos que tragarnos una industria cultural que cosificaba a las mujeres, estigmatizaba a la comunidad LGBT, ridiculizaba a los pobres, hacía uso faccioso del fervor religioso del pueblo para manipular, caricaturizaba a las personas con ideología de izquierda, disuadía a las masas de votar y en general manipulaba a favor de la facción conservadora y autoritaria.

    Muchos exponentes del conservadurismo han pisado foros de televisión pública y privada, y algunos aún siguen, mientras que otros ya solo caben en los medios digitales, y otros ya no viven. A saber: Alejandro Villalbazo, Jesús Silva-Herzog Márquez, María Amparo Casar, Brozo, Esteban Arce, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López-Dóriga, Raúl Velasco, Jacobo Zabludovsky, Pedro Ferriz de Con, Adal Ramones, Fernando del Rincón, Pablo Hiriart; solo por mencionar a algunos. Y aunque algunos dicen que la televisión agoniza, tal vez deberíamos dejarla morir de muerte natural, con dignidad, y ya no como un aparato de propaganda.

    Después de tantos años de contenidos y personajes conservadores, solo por equilibrar un poco las cosas, es mejor que las ideas de derecha radical se queden en redes y no vuelvan a la televisión. En ámbitos más interactivos, nos tocará seguirlas combatiendo.

  • El lado correcto

    El lado correcto

    Nicolás Maduro, junto con Cilia Flores, fue sustraído de territorio venezolano el pasado 3 de enero de 2026 por parte de militares estadounidenses instruidos por Donald Trump. Como suele hacer la nación imperialista por excelencia, esta vez eligieron el argumento del narcotráfico para secuestrar y querer juzgar arbitrariamente al mandatario de una nación que les supone una jugosa extracción de recursos. Y esta vez no hay que indagar demasiado para constatarlo, pues el propio Donald Trump había anunciado días antes que recuperarían “su” petróleo, el cual, según sus palabras, Venezuela les había quitado ilegalmente.

    Y aunque en general hemos hablado largo y tendido sobre la innegable politización del pueblo mexicano, y que la presidenta Claudia Sheinbaum condenó categóricamente el intervencionismo, tampoco sorprende que los mismos de siempre se hagan notar para mal; pero ahora no solo ellos, los hachos habituales, sino que el asunto fue tan mediático que muchas voces que poco hablan (y poco saben) de política, también hicieron sus “aportaciones”.

    Me encontré aquel 3 de enero una publicación hecha por un creador de contenido en YouTube cuyo canal lleva el nombre de Gabbo. Aunque el canal en cuestión está especializado en el doblaje, se ufanaba de reproducir la lamentable imagen de Nicolás Maduro esposado y con los ojos cubiertos por un antifaz mientras era trasladado ilegalmente territorio estadounidense. La publicación celebraba la “detención” de Maduro, lo calificaba de “dictador” y “tirano”, y cerraba con la irritante arenga de Javier Milei. Cuando este youtuber se ha atrevido a hacer otras desacertadas publicaciones en las que muestra su muy nublado panorama político, lo he rebatido. No tiene verdaderos argumentos; solo utiliza la frase comodín de que él no defiende a políticos.

    Ya antes hemos analizado la correlación entre la cultura de masas, la llamada cultura pop y el pensamiento de derecha, la despolitización y la noción automatizada de que EEUU es una nación que promueve la democracia y la libertad. La mayoría de jóvenes que han crecido en el sobreconsumo de productos culturales gringos, suelen tirar para la derecha por pura lógica, puesto que no han consumido nada distinto desde la infancia. Han de pensar: «Gracias, EEUU. De niño me diste caricaturas y películas, y ahora le das al mundo libertad».

    Sin embargo, este fenómeno no solo se manifiesta en los jóvenes, sino que también tienen satanizados a Cuba y Venezuela varios de los adultos mayores a quienes les doy clase. Años de noticiarios televisivos tendenciosos moldearon sus cerebros. La era de la televisión no ha terminado. Aunque ya pocos se entretienen o informan en ella, su estela de ignorancia y mensaje imperialista se va a seguir padeciendo por muchos años.

    Y aunque ya se puede ir por todo este país diciendo que se es de izquierda sin tapujos, y sin que esto suponga ningún estigma social, sino timbre de orgullo gracias a la gesta de AMLO, aún se palpa en algunos sectores un atraso significativo. No se trata de fervientes defensores ideológicos de la derecha, sino de pueblo alienado, inmerso aún en la dinámica de pensamiento que se le inoculó en los medios masivos; ese mensaje despolitizante de: «Todos los políticos son iguales, son corruptos y traidores. No te molestes en votar, porque ya todo está decidido y al final siempre hacen lo que quieren».

    El despertar ideológico del pueblo fue sin duda significativo, pero la onda expansiva de AMLO no alcanzó a quienes consumen contenidos que en su esencia llevan el mensaje de la industria cultural anglosajona. Muchos de los jóvenes despolitizados que desde el desconocimiento menosprecian a la izquierda, han crecido viendo a streamers de videojuegos con opiniones de derecha, y la truculenta marea del algoritmo les acerca los reels y shorts de Agustín Laje o incluso las incendiarias peroratas de los simpatizantes de Trump.

    Hemos dicho que en México no corren tiempos buenos para la derecha, pero en el resto del continente y del mundo, el panorama es distinto. A diario dilapidan millones en esparcir su evangelio. ¿Qué nos queda? Seguir siendo un pueblo unido y fuerte en todos los sentidos. Éste sí es el lado correcto.

  • La derecha no descansa

    La derecha no descansa

    El domingo 14 de diciembre ha habido otra marcha por parte de la llamada Generación Z que nuevamente pretendía llegar al zócalo, aunque en esta ocasión no se hablaba de deponer a la presidenta, como sí sucedió en la anterior. Asimismo, el contingente fue significativamente menor al que se logró juntar el pasado 15 de noviembre, que se proyectaba como la ansiada masa crítica con la que muchos desinformados con obtener para deponer a un gobierno que, simple y burdamente, les cae mal.

    Todo esto es consecuencia de un innegable avance de la derecha en las redes sociales. Han proliferado los creadores de contenido que reseñan productos de la cultura pop desde un punto de vista “anti woke”. No se podría saber si consciente y maquiavélicamente, o solo como producto de su despolitización, meten la lucha social de México y Latinoamérica en el mismo saco que las reivindicaciones pro LGBT y Black Lives Matter que se suscitan en EEUU; de tal manera que en las juventudes se van acrecentando las huestes de la derecha.

    El caso de Argentina es paradigmático, pues lograron posicionar en el poder a un personaje que se vendió como disruptor, amante del rock, del fútbol y del cine de superhéroes. Pero quienes le allanaron el camino fueron influencers como Agustín Laje, Nicolás Márquez y Emmanuel Danann. Todos ellos hombres blancos que cumplen con el estereotipo del “debate-me bro”, cuyo representante más conocido en últimos tiempos era el finado Charlie Kirk. Se trata de hombres jóvenes que defienden a ultranza las ideas conservadoras en debates públicos donde sueltan retahílas de datos y acusaciones hacia la izquierda de una manera intempestiva y frenética. Los jóvenes, familiarizados con los mismos gustos y con un discurso que apela a ellos directamente, suelen caer en sus redes.

    Para el caso de México, donde la derecha no ha podido emanciparse de la tutela de los medios corporativos ni del PRIAN, distamos mucho de tener figuras así de prominentes. Igual debe ser que por lo mismo, los think tanks golpistas que financian a Laje y compañía no consideren que en México haya el material necesario como para hacer una inversión redituable. Esa derecha que gravita fuera de los partidos tradicionales y los medios corporativos tiene las cosas muy difíciles, y muchas veces se les cierran las puertas. Sin embargo, por las redes vemos de vez en cuando a Eduardo Verástegui o Raúl Tortolero. Sin embargo, el error de estos dos personajes dentro del anarco capitalismo es ser abiertamente confesionales y propugnar en estos tiempos por un movimiento político cuyas consignas son alabanzas religiosas. Imposible tomarlos en serio.

    Otro problema que ostenta la derecha es que, tanto los personajes antes mencionados, como el estrambótico Gilberto Lozano, la gente del grupo Viva Cristo Rey (Jaime duarte, Mario Gallardo Mendiolea y Juan Bosco Abascal), los chihuahuenses de México Republicano, Ricardo Salinas Pliego, la oposición partidista y el emergente Somos México; todos entre sí tienen diferencias insalvables. Los intentos por aglutinar una auténtica corriente de derecha con amplio espectro y sin tapujos para reivindicar sus ideologías, es un sueño guajiro que jamás se verá cristalizado en México. Y la explicación no es otra sino el inherente individualismo de quienes ostentan estas ideologías.

    Así pues, si bien la derecha avanza y en cualquier rincón del país nos encontramos al menos a una persona a quien sí le han logrado infundir su mensaje, la realidad es que, ya no la esperanza, sino los resultados que el régimen otorga en diversos rubros (sin desconocer todo lo que aún falta o en lo que se ha fallado) están consolidando a una sociedad políticamente cada vez más madura y que no regalaría su voto a quienes tienen solo el odio por bandera, aunque usurpen el nombre de México o incluso se atrevan a compararse con el movimiento estudiantil de 1968 para tratar de conmover y ganar adeptos de forma artificial.

    Por supuesto que el clasismo, el racismo, la homofobia, y demás flagelos siguen vivos. Pero esta sociedad politizada simplemente ya no dejará que vuelvan a ser la forma de gobernar. Es una lucha de todos.

  • «Eres la v…, viejo»

    «Eres la v…, viejo»

    En este 30 de noviembre de 2025 ha salido un mensaje en video por parte de Andrés Manuel López Obrador, el único expresidente de la era moderna a quien realmente vitorean millones de mexicanos cada vez que se manifiesta. El mensaje en cuestión versó sobre su nuevo libro: “Grandeza”, que reivindica a los pueblos originarios y su poco publicitado legado histórico, sobre todo en tiempos en que se redoblan los esfuerzos por parte de la derecha para reescribir la historia y hacer que los menos informados crean que Europa nos “descubrió” y trajo consigo a nuestras tierras poco menos que el mismísimo raciocinio.

    Pero, más allá del anuncio sobre esa obra literaria que en su momento devoraré con enjundia, el mensaje político que AMLO ha transmitido con un timing quirúrgico, queda de manifiesto en los últimos minutos, donde nos refrenda que la elección de Claudia Sheinbaum fue la más acertada, y que, según sus palabras, se trata de «la mejor presidenta del mundo».

    Pero lo más relevante fue cuando dijo que solo dejaría su apacible retiro en medio de la naturaleza, y saldría nuevamente a la vida pública de México si en algún momento viera en peligro la democracia del país (labrada desde los estratos más bajos), o  bien, si igualmente viera en peligro la soberanía de México, haciendo alusión al eje que la derecha trata de articular a nivel mundial, y que tiene en Donald Trump a su mayor representante, junto con personajes más menores, y adoradores del mismo, como son Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en el Salvador.

    Pero su pronunciamiento no iba dirigido solamente a quienes lo hemos acompañado en la lucha y siempre estamos ávidos de un mensaje que refrende nuestras ya de por sí sólidas convicciones. También, y como lo dije antes, se inserta con justa sincronía, como siempre lo ha hecho, en medio de un clima enrarecido por protestas forjadas dentro de la derecha más rancia, que, ante los ojos del mundo, pretenden hacer pasar por una legítima defensa de las “libertades”. El núcleo duro de la derecha, en constante y natural resistencia desde que AMLO tomó el poder, ha aprovechado convenientemente la coyuntura de Salinas Pliego mostrando sus intenciones políticas y buscando reinstaurar la exención de impuestos, y armar un circo artificioso para, burda a ingenuamente querer deponer a Claudia Sheinbaum, pensando que por fin llegarían a la masa crítica con la que sueñan, un día sí y el otro también.

    No he querido entrar a la red social X, el hervidero de las peores mentes, naturales y artificiales, confabuladas caóticamente para crear la narrativa del país en llamas y buscarle siempre a la realidad política y social del país un giro muy conveniente para sus intereses. Esos intereses no pasan, como algunos, de manera reduccionista quieren concebir, solamente por una cuestión de prebendas por recuperar, sino que buscan reinstaurar un orden que consideran alterado por la irrupción de la izquierda; un orden donde los criterios de clase, color de piel, escolaridad y algunos otros privilegios no ganados, eran suficientes para garantizar el acceso a educación, vivienda, salud y derechos laborales.

    La derecha pretendió azuzar a los jóvenes sin tomar en cuenta que, aunque en general se trate de una generación eminentemente despolitizada, quienes acceden al mercado laboral se van dando cuenta de que los regímenes anteriores instauraron tal precarización que las oportunidades no son las mismas que antes, y que no es la derecha quien les va a devolver ni salario, ni prestaciones ni una jornada laboral digna. En virtud de lo anterior, solo los jóvenes privilegiados, rehenes de la cultura pop y con la vida prácticamente resuelta, decidieron acompañar a los burdos odiadores rancios de siempre en sus intenciones golpistas.

    AMLO emergió para recordarnos que no estamos solos y que la transformación de México sigue en proceso. Tal vez nunca dimensionemos el tamaño de líder moral al que nos tocó acompañar en esta enorme gesta. Refrendo (dispensando la procacidad) las palabras que un anónimo trabajador de la coquizadora de Tula le profirió el 12 de mayo de 2023: «¡Eres la verga, viejo!».

  • La nueva revolución

    La nueva revolución

    El pasado 13 de noviembre de 2025, coincidentemente en el cumpleaños número 72 de AMLO, la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó los amparos de Salinas Pliego y confirmó las sentencias de tribunales colegiados que lo obligan a pagar un total de 48 mil 326 millones 809 mil pesos al SAT. Desde el mismo día por la tarde, al conocerse el fallo, el aparato mediático de TV Azteca comenzó a despotricar en contra de la corte, acusando a los ministros de ser “títeres” del poder ejecutivo y haber perdido su independencia.

    En la infecta cloaca derechosa que ahora es la red social X, los fans de Salinas Pliego, que no están obligados a moderar su lenguaje ni a respetar a nadie, igualmente cargan descaradamente contra los “chairos”, “resentidos”, “zurdos de mierda” y demás calificativos -a estas alturas ya trilladísimos- con que el propio deudor fiscal se ha referido en últimos años a quienes pugnamos por la revolución de las conciencias.

    Lo que en su conjunto estamos atestiguando, es un hecho histórico sin precedentes. Usualmente, cuando hay una revolución política, sin importar su ideología, invariablemente el objetivo es cargar contra un régimen, contra un poder relacionado con la administración pública, independientemente de si fue electo o no por el pueblo. Sin embargo, aquí las circunstancias fueron distintas, y el triunfo del pueblo se dio de manera acompasada y con sabia espera.

    Cuando en abril de 2022 la SCJN desechó la reforma de AMLO para recuperar la soberanía energética, arguyendo que el Estado no debía monopolizar la producción y distribución, el mismo pueblo que se mantenía expectante, acató la resolución, rechazada por la bancada opositora.

    En marzo de 2023, entre las cámaras y la Suprema Corte, se encargaron de defenestrar la propuesta de reforma electoral de AMLO para el saneamiento de las condiciones de competencia, así como una reducción importante en los privilegios de los funcionarios del INE. No se hizo aspaviento alguno.

    Cuando Claudia Sheinbaum resultó ungida como candidata de Morena para 2024, la propuesta clara fue el llamado Plan C: elegir a las personas juzgadoras por voto directo y renovar de fondo el Poder Judicial. Aunque se minimiza en medios derechistas la capacidad de análisis y el entendimiento del pueblo, se votó avasalladoramente a favor de la continuidad del proyecto obradorista, del Plan C; pero sobre todo en contra de la derecha y la irrisoria candidatura de Xóchitl Gálvez.

    Otro triunfo implícito era el finalmente obligar a pagar a Salinas Pliego la millonada impuestos que debía y que resultará muy útil para seguir sufragando los programas sociales, que, a día de hoy, junto con el alza al salario mínimo, han sacado a 13 millones de personas de la pobreza. Y ha sido en este panorama que el empresario energúmeno ha dejado claras sus intenciones de ser candidato a la presidencia a base de una campaña de odio y victimización. Moviendo sus tentáculos mediáticos y cibernéticos, ha logrado mover a algunos sectores desinformados de la juventud y a los disidentes clasemedieros de siempre para engrosar la marcha del pasado 15 de noviembre de 2025.

    El objetivo original de la marcha era, supuestamente, que los jóvenes por fin manifestaran sus malestares en materia política. Ante la evidente campaña derechista para promover la marcha del 15, colectivos de jóvenes organizaron la suya propia el día 8, depurada de partidismo y sesgos de clase. La asistencia fue discreta, pero no hubo episodios de violencia como sí sucedió en la del 15, donde la presencia de la derecha fue muy clara y se echó mano de reventadores violentos que dejaron al menos 100 policías lesionados.

    El hito histórico que ha provocado esta reacción violenta ha sido el golpe al poder empresarial corrupto, aquel que nadie elige y que siempre sabe salir impoluto, porque siempre resulta efectiva la narrativa de que el malo es el Estado. La revolución en ciernes sigue siendo contra la derecha, pero ahora también contra ese poder que se vio vulnerado y que busca venganza. Una vez más invocamos la máxima obradorista: solo el pueblo puede salvar al pueblo.

  • La guerra de los mundos 2025

    La guerra de los mundos 2025

    El 30 de octubre de 1938, a las 8:00pm, la cadena de radio CBS emitió, como especial de Halloween, una adaptación de La guerra de los mundos, novela de H.G. Wells. Se trataba de un particular segmento donde el actor Orson Welles, autor de la idea, hacía del científico Pierson, mientras que el actor Frank Readick era Carl Phillips, el periodista que relataba horrorizado cómo espantosas criaturas con tentáculos sembraban el terror en nuestro planeta.

    La intención de los artífices fue hacer una gracieta propia de las fiestas otoñales, que en Estados Unidos consisten básicamente en asustar al prójimo. Vaya si lo lograron, pero tampoco es que se quisiera mantener la farsa. Ante la oleada de terror que se había desatado, la CBS tuvo que emitir al menos dos comunicados de prensa en tono no solo de aclaración, sino de disculpa. Y aunque esto quedó como antecedente de lo que una verdad a medias puede causar en la comunicación de masas, la CIA tomó nota y, sobre todo en las décadas de la guerra fría, comenzó a explorar el campo de los “experimentos sociales”.

    El miércoles 15 de octubre de 2025, comenzó a circular en las redes un clip donde el influencer pro 4T Poncho Gutiérrez se levantaba ofendido de una entrevista que, en un estudio pulcramente filmado e iluminado, que le realizaba una influencer de derecha llamada Natalia Torres. Natalia se conoció con Meme Yamel, comunicadora pro 4T. Ante las encarnizadas reacciones de partidarios de ambos bandos, Gutiérrez, Yamel y Torres, salieron en el espacio de Poncho a decir que sus audiencias acababan de ser parte de un “experimento social”. Resultó que, aunque Yamel y Torres son supuestamente antagonistas en las mesas de debate de Milenio TV, se hicieron amigas. Así, Meme se propuso como productora para el nuevo proyecto de su ‘amigui’: un podcast derechoso.

    Mediante aquel “ejercicio”, con unas ínfulas de buena-ondismo y autoridad moral, el trío le quiso mostrar a la audiencia que el fanatismo y la polarización no son buenos; un mensaje que nadie pidió. Justificaron también su performance con que éste formaría parte de un estudio de caso que se publicaría en un ‘péiper’ (sic). Y disculpen, pero cuando estudié leí a McLuhan, Trejo Delarbre, Sartori y Kapuściński, entre otros. Ninguno de ellos tuvo que engañar frívolamente para probar nada sobre ideología política o comunicación de masas.

    Lo que hizo Welles en la CBS en 1938 fue algo un tanto inocente que siguen estudiando quienes sí se dedican a ello, y la emisora asumió su culpa sin ninguna salvedad. Tras el montaje, estos personajes, que lograron fama gracias a la buena fe de muchos recién politizados, han salido a decirnos que su objetivo “se logró”, que probaron su punto, que nos siguen llamando a no ser pasionales, que no debimos solidarizarnos con unos ni satanizar a otros; y ya al último, se disculparon. Prefiero que nos invadan los marcianos.

  • Libertad en la derecha [Parte 1]

    Libertad en la derecha [Parte 1]

    Continúa la lamentable campaña de Ricardo Salinas Pliego, quien amasó su riqueza gracias al Estado, en busca de ser presidente con base en precisamente convencer a las personas de que el Estado no debería existir. Ya evidenciamos cómo retoma descaradamente elementos de Donald Trump. Ahora ha comenzado a dar otros pasos, y uno de ellos es reutilizar conceptos, eslóganes y hasta la imagen de Javier Milei.

    Los anarcocapitalistas son una caterva aparentemente que se hace pasar por novedosa, y que pomposamente se autoproclama como minarquista, es decir; que busca la reducción del Estado a su mínima expresión, o incluso su desaparición.

    Es una corriente integrada por herederos del neoliberalismo, aquel que comenzó a penetrar en Latinoamérica desde los años 70, y que en México se estableció formalmente con el TLCAN. Suelen ser hombres jóvenes que llevan sus posturas de derecha a un terreno teórico; sin eugenesia o religión, sino filosofía. Se sirven de ad hóminem, hombre de paja, silogismo, tesis, etc.; para ser “debate me bros”; debatientes de redes sociales, donde mejor se desenvuelven, pues quieren convencer a jóvenes a base de, según sus propias palabras, “destrozar a sus oponentes”. Se sirven de cifras manipuladas y referencias a los primigenios teóricos del liberalismo económico, como John Locke y Thomas Hobbes, aquel que comparó al Estado con el monstruo bíblico Leviatán. Aunque se pongan nombres atractivos, sigo prefiriendo llamarlos ‘trolls’. Ya que el dinero es una creación del Estado al que repudian, optan por las criptomonedas. Recordemos que en este mismo 2025. Javier Milei, su héroe latinoamericano, respaldó a un emprendimiento fugaz de criptomonedas llamado Libra. Muchos confiaron en la credibilidad que les proyectaba un presidente, que como ellos es un “cripto bro”. El resultado fue la pérdida de millones de dólares en menos de 24 horas. Milei borró el posteo de X donde promovía la inversión, y se desató una ola de videos con berrinches de cripto machitos (pues también hay una relación entre el gusto por las criptomonedas y el machismo tóxico) que se vieron defraudados.

    Con muchas décadas de desfase, presumiendo su estilo de vida, y sin poder ocultar sus arrugas de aquellos que se referirían a él como “un señor” de manera despectiva, Salinas Pliego lanza su serie documental llamada La Revolución de la Libertad. Son entrevistas muy a modo, realizadas por Juan Miguel Zunzunegui, un historiador de podcast que se dedica a reivindicar el papel de la corona española. Imágenes de IA y aseveraciones llenas de odio es lo que distingue a este vergonzoso ejercicio en que Salinas se adueña de término libertad y no logra interpelar ni siquiera a los anarcocapitalistas tradicionales, porque les da cringe, o pena ajena, como decimos en mi pueblo. ¿Cuál es el sector que sí le puede hacer caso? Lo veremos en una próxima entrega.

  • Habemus caudillo

    Habemus caudillo

    El 15 de septiembre de 2025, momentos antes de que Claudia Sheinbaum se convirtiera en la primera mujer en dar el grito de independencia desde Palacio Nacional, Ricardo Salinas Pliego aprovechó el momento de expectación para emitir un mensaje pre grabado en el que hablaba de flagelos como envidia y resentimiento, que el gobierno está tomado por comunistas, que el país está mal, etc. Asimismo, hondeó las banderas de “vida, propiedad y libertad”. Y para colmo, su esposa, que lo acompañaba en su escenografía junto con el estandarte de la Virgen de Guadalupe y la bandera nacional, dejó caer el concepto reaccionario de “la batalla cultural”.

    Esta escenificación tenía por objetivo el convocar a la ciudadanía a integrarse a su movimiento recién lanzado el 13 de septiembre de 2025 en un evento en el que Salinas Pliego convocó a empleados del periodismo tradicional y al parecer también de las redes sociales. En dicho evento, lanzó MAAC (Movimiento Anti Crimen y Anti Corrupción; lo sé, las siglas ni siquiera cuadran), un proto-partido político que, evidentemente, es una muy mala imitación del movimiento MAGA de Donald Trump, muy al estilo de Grupo Salinas, como la enorme cantidad de refritos de series, telenovelas y programas infantiles extranjeros que presentaron a través de TV Azteca durante muchos años.

    Nunca debemos olvidar que todo esto se suscita a partir de la derrota que se avizora en la cruzada del magnate por no pagar sus impuestos, ya que el Poder Judicial renovado adolece de amigos cercanos que puedan seguir encontrando convenientes recursos para condonarle la tributación. Asimismo, resulta muy curioso que el ideario y hasta el nombre del movimiento sean una calca de los de Donald Trump, si tomamos en cuenta que durante la votación de 2016 que pondría a Donald Trump en el cargo, la cobertura de la jornada por parte de TV Azteca fue totalmente a favor de Hillary Clinton. Basta recordar la cara de desolación de Javier Alatorre cuando se conocieron los resultados.

    En los días posteriores al 15 de septiembre, muchos medios se hicieron eco de la declaración de intenciones de Salinas Pliego, algunos de manera más decorosa y otros en franco tono de burla. Pero ha sido en la red social X donde los influencers de derecha, un día sí y el otro también, publican loas a su persona y no dejan de promoverlo como la caudillesca solución a todos los problemas del país, o más bien, del sector conservador. Por supuesto que lo poco orgánico del asunto y su ínfimo alcance no son ni motivo de análisis.

    Quiero cerrar planteándome una pregunta: ¿No sería mejor para Salinas Pliego tragarse ahora el sapo de pagar lo que debe y ganar así algo de legitimidad en vez de iniciar un camino hacia la presidencia con un derroche de recursos que al final será una más grande pérdida? Espero sus comentarios.

  • La derecha en movimiento

    La derecha en movimiento

    El escenario actual de México en lo que a política se refiere es un tanto atípico, puesto que involucra de manera muy activa a los ciudadanos y no se reduce a solo hablar de la clase política en sí, como había sido hasta hace al menos una década. En virtud de lo anterior, Claudia Sheinbaum ha tenido un trabajo mucho más fácil en lo que a la revolución de las conciencias se refiere, ya que no tuvo que hacer la titánica labor de convencimiento que AMLO llevó a cabo. Lo más valioso de esto fue que la ciudadanía fue totalmente inmune a los decadentes cantos de sirena que llenaban el aire durante la patética campaña de Xóchitl Gálvez.

    Los políticos de siempre en la derecha, siempre fueron muy timoratos a la hora de nombrar las ideologías. Ese discurso vacío de que izquierda y derecha no existen o el famoso “yo me considero más de centro”, eran clichés que sonaban muy bien y eran muy atractivos cuando los monigotes televisivos los enunciaban orgullosamente en supuestas mesas de análisis. Pero se llegaron los tiempos en los que no son considerados más que frases huecas por parte del pueblo politizado. Y se ve que no aprenden, pues, recientemente, cuando se le pregunta a Alessandra Rojo de la Vega, la niña fresa que concentra las esperanzas de la derecha partidista, acerca de su ideología, ella responde que no es de izquierda ni de derecha, sino de resultados. Desde ahí ya perdió.

    Fuera de la derecha ya establecida, van tomando fuerza algunos grupos que se hartaron de confiar en el PRI y el PAN. Somos México, el partido en ciernes que integran algunos personajes de la tristemente célebre “marea rosa”, está siguiendo el tortuoso proceso que implica obtener el registro. Continúan con su discurso de que “Morena está destruyendo a México” y algunos grises personajes siguen arrastrando la cantaleta de ser auténticos demócratas solo por haber estado en el extinto PRD, y me refiero a energúmenos invertebrados (carentes de hueso) como Guadalupe Acosta Naranjo y Fernando Belaunzarán.

    Dentro del anarco capitalismo trumpista tenemos a Eduardo Verástegui, que pretende formar un partido llamado Viva México (no sé si deba incluir signos de admiración en su nombre oficial), con todos los elementos del capitalismo radical de Donald Trump, pero sumando el elemento confesional y el permanente reclamo propagandístico de que la mera cifra de católicos practicantes en nuestro país sería suficiente para darle el triunfo electoral. Así, establecería un régimen homófobo, anti abortista, pro yanqui, pro armamentista, guadalupano y encaminado a la dolarización y a las transacciones en criptomoneda; algo parecido al pandemónium desatado por Milei en Argentina.

    El empresariado mexicano francamente se ha ido doblando ante el régimen de la 4T al caer en cuenta de que los millones invertidos en el golpismo fueron un enorme desperdicio. Y es que, una vez que se han resignado a que las condonaciones de impuestos a las que estaban acostumbrados ya no volverán, simplemente se adecuaron a las nuevas condiciones y realmente no les va nada mal. De toda esa caterva, cuyos nombres poco a poco se van perdiendo en la corriente de un acontecer normal, solo desentona Ricardo Salinas Pliego, quien lleva su berrinche de la morosidad fiscal hasta el extremo de querer cambiar el régimen para que vuelvan sus preciadas condonaciones. En este 2025 invirtió en el truculento portal argentino La Derecha Diario, que todos los días vierte información tendenciosa en tono incendiario. Muy al estilo de personajes como Bukele, Trump, Milei o Lilly Téllez.

    Y siguiendo con el anarco capitalismo, también en Chihuahua se están cociendo habas del mismo estilo. Actualmente se están llevando a cabo las asambleas para convertir en partido político a la asociación civil México Republicano, una descarada adecuación del trumpismo WASP que tiene por secretario general a Gricha Raether, otrora aspirante a congresista por parte del Partido Libertario en Texas. La agenda es ya conocida y prácticamente una copia de toda la corriente libertaria que actualmente está de moda, pero que no se le ven verdaderas esperanzas de tener penetración en México.

    Otros movimientos con menores posibilidades y organización siguen haciendo su labor ideológica dentro de sus posibilidades. Destaca la organización Viva Cristo Rey, que integran Brenda del Río, Mario Gallardo Mendiolea, Juan Bosco Abascal y Jaime Duarte. En algún momento se pretendía que dicha organización se convirtiera en partido político, y su lanzamiento oficial se filmó a manera de spot al pie de la estatua del Cristo Rey en Guanajuato. Sin embargo, sus integrantes se fueron poco a poco distanciando y el movimiento perdió toda relevancia. Permanece activo el canal Cisne Radio, donde Jaime Duarte presta un servicio crucial a la sociedad: hace análisis de contenidos de cultura pop como Dragon Ball o las películas de Marvel y DC, así como del entretenimiento infantil que se viraliza en YouTube; todo ello para encontrar los elementos de magia, paganismo y satanismo que amenazan a nuestros hijos y alertando a los buenos padres católicos sobre los “peligros” de su visionado. No vaya a ser que uno termine en posesión demoniaca por gritar un “kamehameha”. Por supuesto, y, de entrada, se trata de odiadores de la 4T que hacen análisis político desde una pintoresca óptica apocalíptica.

    Pero, aunque sigan invirtiendo millones, no dejen de tener presencia en medios corporativos, tengan la red social X totalmente parasitada y hagan sus marchas del odio, la realidad es que todos estos movimientos no son más que interesantes sujetos de análisis que pretenden exigirles el voto a aquellos a quienes se la pasan insultando, es decir; al pueblo llano que hace mucho tiempo les dio la espalda. Y siguen empeñados en que es cierta la existencia de su ser mitológico favorito: “el nini del bienestar”, aquella persona en edad productiva que solo vive de programas sociales y por ello prefiere no trabajar. Seguirán sin darse una vuelta por las barriadas y los pueblos en donde siempre verán a personas valientes partiéndose el lomo, pero con tiempo para reflexionar y saber estar conscientes de que nadie los va a menos preciar ni a coaccionar desde el privilegio. Lo he dicho antes y lo repito: qué perros tiempos corren para la derecha en México.