Autor: Los Reporteros Mx

  • ¿Tiempo de mujeres?

    ¿Tiempo de mujeres?

    El famoso y distintivo “Tiempo de mujeres” del Gobierno Federal, sigue vigente, y sigue causando víctimas, aunque a muchos no les guste, tal es el caso del niño que falleció por un golpe de calor dentro del auto de su madre, misma que lo dejó encerrado por más de 8 horas, todo porque un juez que no quiso hacer su trabajo y por ceder al feminismo exacerbado del gobierno federal regreso la custodia a la madre, con todo y los avisos de alerta que el padre del menor le había hecho al Juez (hombre) sobre los descuidos de la madre. Y para rematar la dichosa madre no va a ser juzgada con todo el peso de la ley, porque fue un accidente, obvio a todos se les olvidaría un niño en el coche por más de 8 horas, y más si todos anduvieran tomados, ¿no? Qué hubiera pasado si hubiera sido el padre que dejó a un menor en el auto,

    Y los grupos feministas que sólo buscan la verdad y justicia, como ya es su costumbre, no aparecieron.

    Mientras el gobernador de Sinaloa, Rocha Moya de Sinaloa, lo hicieron pedir licencia, por una supuesta investigación por los gringos, que hasta ahora no hay pruebas contra el gobernador, y no es defensa de éste. La gobernadora Maru Campos, anda como si nada, después de su chistecito de traición a la patria. La Fiscalía General de la República, actuó tarde y no directamente contra Campos, o es tiempo de mujeres y no se atacan entre ellas, o trabajan para el mismo patrón, o Maru Campos ahora es intocable o algo más pasa. ¿Qué será?

    Y para rematar Tatiana Clouthier contenderá por la gubernatura de Nuevo León, avalada por la presidente, aún ya demostró que lo que ella le importa es el capital y nada del pueblo, digo por los impuestos que quería imponer cuando trabajo en el gobierno de AMLO, y fue una de las mismas causas que quedó fuera de ese sexenio. Básicamente, la traidora a la 4T, fue redimida por el supuesto 2do piso de la 4T, así como redimió a muchos prianistas, mismos que ahora traicionan al pueblo de México, mismos que ya no se acuerdan quién los acepto, metió y perdono en el segundo piso de la 4T, por si no se acuerdan, fueron la ahora presidente, y el nefasto secretario de la SEP.

    La buena noticia, será que para la gubernatura de Chihuahua, se perfila Andrea Chávez, la pregunta, es si la nueva cúpula de la 4T la dejará pasar, o impondrán a su candidata, candidata, porque no creo pongan a un candidato, por aquello del “tiempo de mujeres”.

    Cuando hay un buen relevo generacional, a muchos no les parece, y prefieren lo que ya demostró que no funciona para la realidad de México que dejó AMLO.

    Entre más pasa el tiempo del 2do piso de la 4T, más se empieza a parecer al PRI, con imposiciones, nunca saben nada, defensas sólo de boca, entreguismo y venta del país.

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

    BLOG: https://chimpando.blogspot.com/

  • Estereotipos encarnados

    Estereotipos encarnados

    La Teoría de la Encarnación de los Estereotipos (SET, por sus siglas en inglés) bien puede situarse tanto en los ámbitos de la medicina y la psicología como en el de la sociología. Verán ustedes si no…

    Resulta que hoy contamos con datos construidos con todo rigor científico que nos permiten afirmar con plena certeza lo que seguramente usted intuye y la tradición conoce desde hace milenios. La tesis central de la Teoría de la Encarnación de los Estereotipos, desarrollada por la doctora Becca Levy, postula que los estereotipos sobre el envejecimiento no son simplemente prejuicios sociales externos, sino que se asimilan e internalizan a lo largo de la vida, convirtiéndose eventualmente en una realidad biológica que determina las condiciones de salud, el funcionamiento cognitivo e incluso la longevidad del individuo.

    En esencia, la teoría sostiene que las personas “encarnan”, esto es, vuelven realidad corporal, sus creencias culturales sobre la vejez. ¿Cómo? Los estereotipos se absorben desde la infancia, mucho antes de que sean aplicables a uno mismo. Operan desde el inconsciente, es decir, funcionan sin que nos demos cuenta, influyendo en nuestras decisiones de salud y niveles de estrés. Ahora, los estereotipos que internalizamos no solamente tienen repercusiones en la psique de la gente: impactan a través de tres canales: psicológico (expectativas), conductual (hábitos) y fisiológico (cortisol y respuesta al estrés).

    Becca Levy publicó en marzo de 2026 un estudio masivo en la revista Geriatrics utilizando datos del Health and Retirement Study. El principal descubrimiento de la investigación desafía el dogma de que el envejecimiento sea un declive lineal, pues encontró que casi el 50% de los adultos mayores de 65 años mostraron mejoras medibles en su función cognitiva o física a lo largo del tiempo. ¿Cuál fue el factor determinante? Si está usted pensando que es la fatalidad genética, está usted equivocándose. Resulta que aquellos que encarnaron creencias positivas sobre la edad y el envejecimiento tienen muchas más probabilidades de estar en el grupo que mejora. La decadencia está influenciada por el entorno cultural.

    Es fascinante cómo la ciencia contemporánea, con toda su artillería estadística, a menudo termina “descubriendo” verdades que el refranero ya había sintetizado. La sabiduría popular ha intuido desde siempre que lo que sembramos en la mente termina floreciendo o marchitando el cuerpo. Sobre la llamada “internalización temprana”, tenemos un dicho muy preciso: “Lo que se aprende en la cuna, hasta la sepultura dura.” Muchas ideas que se graban cuando somos “esponjas” nos acompañan toda la vida, independientemente de que sean correctas o no. “Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza” sugiere que las estructuras, mentales o físicas, formadas en la edad más temprana son las que dictan la forma final. La SET explica que no nos damos cuenta de que estos prejuicios actúan en nosotros mismos. “No lo repitas tanto, que vas a terminar creyéndotelo.”, me advertía mi abuela. Un estereotipo puede terminar siendo aceptado como una verdad interna. “Si dices que eres viejo, viejo te quedas”, un refrán muy directo sobre la profecía autocumplida: la etiqueta que te pones dicta tu estado. “El león cree que todos son de su condición”: si internalizas que la vejez es decadencia, verás decadencia reflejada en el espejo. “Mala vida, temprana vejez”: la mala vida aludida puede no sólo referirse a excesos físicos, sino también a la carga mental y el estrés acumulado que se encarnan y producen un envejecimiento prematuro. “El que se da por vencido, antes de tiempo ha envejecido” apunta directamente al canal conductual: si crees que ya no puedes, dejas de hacer, y al dejar de hacer, el cuerpo se atrofia y muy pronto, efectivamente, ya no puede. 

    Una investigación publicada este año en el Journal of the American Geriatrics Society titulada “Self-Perceptions of Aging Predict Recovery After a Fall”, liderado por investigadores que colaboran con los marcos teóricos de la doctora Levy, utilizó datos de más de 4,000 participantes del Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento, para reportar el siguiente hallazgo: las personas con autopercepciones positivas del envejecimiento (quienes no ven la vejez como un sinónimo de invalidez) tienen una probabilidad significativamente mayor de recuperar su nivel de función física previo tras una caída, comparado con aquellos con visiones negativas. El estudio sugiere que quienes han “encarnado” estereotipos positivos mantienen una mayor “reserva psicológica” que se traduce en una mejor respuesta biológica al estrés y mejor desempeño en la rehabilitación.

    Un estudio en Aging & Mental Health (“Edadismo internalizado y salud sexual”, 2026) analizó cómo la SET explica la disfunción sexual en la vejez, no como un fallo biológico, sino como una consecuencia de la pérdida de autoestima provocada por estereotipos culturales.

    El envejecimiento no es un proceso puramente cronológico o genético, sino un proceso biopsicosocial. El entorno cultural —específicamente el menosprecio de la vejez en una sociedad— se filtra a través de la psicología del sujeto para modificar su expresión génica y su resiliencia física. En términos llanos: la sociedad nos envejece antes de que el tiempo lo haga, pero si el sujeto internaliza una visión positiva, esa misma “encarnación” puede funcionar como un factor de protección que extiende la vida funcional.

    Conozco a mucha gente que le tiene horror a la vejez, a su propia vejez, aunque quizá no tanto como a la muerte, en última instancia, el único freno realmente efectivo contra el envejecimiento. Ese pavor a hacerse anciano es producto de la encarnación de un estereotipo, un estereotipo que convendría extirparse. 

    @gcastroibarra

  • Nuestra soberanía no se toca

    Nuestra soberanía no se toca

    “Terminando la guerra con Irán, seguimos con el continente americano”. Las palabras de Donald Trump encendieron las alarmas por la narrativa cada vez más agresiva hacia América Latina y especialmente hacia México, mientras insiste en catalogar a los cárteles como “organizaciones terroristas”.

    Y aquí es donde resulta indignante ver a sectores del PAN y del PRI prácticamente aplaudiendo y promoviendo una posible intervención estadounidense en nuestro país. ¿En qué cabeza cabe pedir que una potencia extranjera intervenga en México? Eso no es patriotismo ni oposición democrática, es una irresponsabilidad histórica y una falta de respeto absoluta a nuestra soberanía.

    Porque cuando Estados Unidos usa la palabra “terrorismo”, rara vez se queda solo en el discurso. Esa narrativa ha servido para justificar intervenciones, operaciones militares y presión política en distintos países.

    México no puede permitir convertirse en el siguiente escenario geopolítico bajo ningún pretexto.
    Merece reconocimiento la postura firme de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien no ha bajado la guardia frente a las presiones externas y ha defendido la soberanía nacional con serenidad, fortaleza y compromiso. Cooperar internacionalmente no significa actuar de rodillas ante nadie.

    Nadie niega el grave problema del crimen organizado, pero combatirlo no puede ser excusa para vulnerar nuestra independencia. Además, resulta hipócrita que Estados Unidos señale únicamente a México cuando el consumo de drogas, el tráfico de armas y gran parte del lavado de dinero se sostienen desde territorio estadounidense.

    Los cárteles no crecieron solos, crecieron alimentados por millones de consumidores estadounidenses.

    Tenemos muy claro que defender la soberanía no significa defender criminales, significa entender que el futuro de México debe decidirse en México, no en Washington.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Mario Delgado y el costo político de las candidaturas

    Mario Delgado y el costo político de las candidaturas

    En política no existen las casualidades como bien dice el dicho. En MORENA lo que existen son los errores sistemáticos, las omisiones calculadas y las decisiones que tarde o temprano terminan pasando factura. De hecho, parece absurdo que hoy Mario Delgado Carrillo salga a defender la “fortaleza” de ese partido frente a diversas acusaciones, sin asumir su responsabilidad política de muchas de las candidaturas que él mismo impulsó, negoció, avaló o permitió mientras dirigió al partido.

    Partamos de una realidad: el verdadero problema no comenzó con las acusaciones (vengan de donde vengan) sino que comenzó cuando Morena dejó de revisar trayectorias políticas y empezó a medir únicamente rentabilidad electoral pues esto, por más que se señaló en su momento, desdibujó la frontera entre movimiento y maquinaria. Luego entonces, no es para nada casualidad pues ahí comenzó el pragmatismo que hoy tiene al partido atrapado entre la defensa institucional y el desgaste moral que realmente existe por más que alguien lo quiera negar.

    Hay que echar un vistazo a la historia: durante años se dijo que ganar elecciones justificaba cualquier incorporación y, bajo esa lógica, Mario Delgado abrió las puertas de par en par a expriistas, expanistas, ex perredistas, grupos regionales de dudosa reputación y operadores cuya única línea ideológica era la del control territorial y todo bajo el argumento de que “había que construir mayoría”. El problema, y lo que Delgado no quiso asumir es que las mayorías sin filtros terminan convirtiéndose en estructuras sin identidad.

    Ahora bien, no se puede hablar de “fortaleza” partidista cuando buena parte de las crisis actuales tienen origen precisamente en su intervención directa en los mecanismos de selección de candidaturas implementados más allá de lo establecido estatutariamente. Es cierto que hay quienes tienen un control territorial lo que no se traduce en automático como garantía ética. ¿De dónde pasan a creer que el posicionamiento mediático o la estructura electoral eran garantes de identidad con el proyecto de nación? 

    Y ya hablando de esas, el caso de Rubén Rocha Moya, con todo y que en este país se reivindica la presunción de inocencia, no sólo golpea a Morena por las acusaciones provenientes de Estados Unidos, que por cierto son por demás cuestionables y corresponden a una lógica por todos sabida; golpea sobre todo porque revive una discusión que dentro del propio movimiento muchos quisieron evitar: ¿quién decidió las candidaturas?, ¿bajo qué criterios?, ¿quién asumirá el costo político cuando esos perfiles terminan convertidos en pasivos para el movimiento?. Aquí vale decir algo importante: una cosa es rechazar cualquier intento de injerencia extranjera y exigir pruebas contundentes como lo ha hecho de manera contundente la presidenta de la república, y otra muy distinta es cerrar los ojos frente a los errores internos que Morena viene arrastrando desde hace algunos años. Insisto: se privilegia la presunción de la inocencia, pero eso no deja de lado los errores. 

    Hay que señalarlo con toda claridad por más que incomode. Es cierto que la crítica de la oposición no es otra cosa que ponerse de tapete, pero para MORENA, la autocrítica es indispensable como lo es para cualquier movimiento que aspire a mantenerse vivo. De lo contrario, se corre el riesgo de convertirse exactamente en aquello que se prometió combatir: un partido donde los grupos de poder pesan más que los principios. Lo anterior explica parte de la contradicción actual y el atinado cambio de dirigencia morenista: mientras la presidenta Claudia Sheinbaum construye una narrativa de institucionalidad, disciplina y continuidad con legitimidad democrática, no dejan de existir dentro del movimiento inercias heredadas de una etapa donde lo urgente era ganar elecciones a cualquier costo.

    Pero bueno, con todo y eso, Morena sigue siendo una fuerza política profundamente respaldada por millones de mexicanos y bajo esa lógica, Ariadna Montiel debe entender que su mayor amenaza no viene desde Washington y menos de la raquítica oposición tradicional, sino desde adentro.

    Luis Tovar
    Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH

  • Verano peligroso a la vuelta de la esquina

    Verano peligroso a la vuelta de la esquina

    En días recientes, México ha vuelto a entrar en una zona de tensión política y diplomática. El caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, ha sido utilizado por distintos actores políticos como bandera de ataque, propaganda y posicionamiento mediático. La pregunta de fondo no es menor: ¿buscan justicia o buscan debilitar al régimen actual?

    La acusación de Estados Unidos contra Rocha Moya y otros funcionarios mexicanos ha provocado una sacudida nacional. De acuerdo con reportes internacionales, el caso involucra señalamientos por narcotráfico, armas y presunta protección a una facción del Cártel de Sinaloa; Rocha ha negado las acusaciones y el gobierno mexicano ha insistido en revisar pruebas, defender la soberanía y respetar el debido proceso.

    Pero el problema no nació ayer. Quienes hoy se rasgan las vestiduras deberían recordar que la crisis de seguridad en México no empezó con Morena, ni con la 4T, ni con este gobierno. Desde por lo menos 2008, el país arrastra una descomposición profunda: territorios capturados, policías rebasadas, funcionarios corrompidos, rutas de droga consolidadas y una frontera convertida en tablero de intereses criminales, políticos y económicos.

    La oposición ha encontrado en el caso Sinaloa una oportunidad perfecta para gritar “narcoestado”, pero guarda silencio cuando la historia obliga a mirar más atrás. El narcotráfico mexicano tiene raíces largas. Estudios académicos sobre la narcocultura y el desarrollo del tráfico de drogas en México ubican procesos históricos que van desde la producción de amapola, el auge del contrabando en el siglo XX y la inserción del país en redes globales de estupefacientes desde los años noventa.

    Por eso el debate debe ser serio. Si hay funcionarios culpables, que se investigue, se pruebe y se castigue. Pero que se castigue a todos. No solamente a los de Morena. No solamente a los que hoy son políticamente útiles para construir una narrativa. ¿Dónde están los expedientes de quienes durante décadas convivieron con el crimen organizado? ¿Dónde están los que operaron desde gobiernos estatales, corporaciones policiacas, aduanas, bancos, campañas políticas y redes empresariales?

    Estados Unidos también debe actuar con cautela. Su nueva estrategia antiterrorista endurece el lenguaje contra cárteles y pandillas, y la propia Casa Blanca ha planteado que ya no permitirá que esas organizaciones operen libremente en la región o trafiquen drogas, armas, mujeres y niños hacia su territorio. Pero si la justicia norteamericana solo apunta hacia un color político, el mensaje se contamina. La cooperación bilateral debe servir para limpiar, no para intervenir selectivamente.

    México necesita inteligencia de Estado, no espionaje político barato. El viejo CISEN fue sustituido por el Centro Nacional de Inteligencia, pero el país requiere una estructura capaz de anticipar riesgos reales: financiamiento de campañas de odio, grupos violentos infiltrados en protestas, redes criminales, protección política, desinformación y operaciones diseñadas para incendiar el ambiente nacional. El propio CNI tiene entre sus funciones aportar información para prevenir amenazas contra la soberanía, las instituciones y la gobernabilidad democrática.

    Porque viene un verano peligroso. La combinación de acusaciones internacionales, campañas digitales, violencia criminal, polarización política y presión electoral puede convertirse en una tormenta. Y cuando el país se calienta, siempre aparecen los mismos: los que financian el caos, los que gritan desde lejos, los que usan la tragedia como negocio y los que jamás quieren que México encuentre estabilidad.

    Ojalá este caso de narcoterroristas, narcopolíticos, huachicoleros y operadores criminales llegue hasta donde tenga que llegar. Pero que llegue completo. Que no se use como garrote político. Que no sea justicia selectiva. Que no se convierta en espectáculo de temporada.

    Porque México no necesita más propaganda disfrazada de indignación.

    México necesita verdad, soberanía, inteligencia y castigo para quien lo merezca.

  • Una visita que incomoda

    Una visita que incomoda

    La visita de Isabel Díaz Ayuso a México no cayó nada bien en muchos sectores. Y no es para menos. Más allá de lo protocolario, su llegada reavivó debates incómodos sobre historia, política y, sobre todo, sobre el tipo de ideas que viene a representar en un país como el nuestro.

    Para empezar, Ayuso trae consigo un discurso que muchos consideran fuera de lugar en América Latina. Su forma de hablar del pasado entre España y esta región suena, para muchos, como una especie de defensa del colonialismo. Mientras aquí se reconoce cada vez más el daño que dejó esa etapa —desigualdad, explotación y pérdida cultural—, ella insiste en pintarlo como algo positivo, casi como una misión civilizadora. Eso, evidentemente, genera molestia, porque parece ignorar siglos de abuso que siguen teniendo consecuencias hasta hoy.

    El problema no es solo lo que dice, sino cómo lo dice. Hay una sensación de que su discurso simplifica la historia y la acomoda a una narrativa que ya no encaja con la realidad actual. En un país como México, donde la identidad también se construye desde la resistencia, ese tipo de posturas suenan desconectadas y hasta arrogantes.

    Pero ahí no termina el tema. También está su visión sobre los derechos y el papel del Estado. Ayuso es conocida por defender políticas muy conservadoras y una idea de gobierno donde el Estado interviene lo menos posible. En teoría suena a libertad, pero en la práctica, muchos señalan que eso puede traducirse en menos apoyo para quienes más lo necesitan. En una región con tantas desigualdades como la nuestra, ese tipo de propuestas generan preocupación más que entusiasmo.

    Además, su cercanía con figuras políticas locales ha levantado todavía más críticas. Uno de los nombres que más ha sonado es el de Rojo de la Vega, con quien comparte varias posturas. Esta relación no pasa desapercibida, porque refleja que no se trata solo de una visita diplomática, sino de una conexión ideológica más profunda. Y ahí es donde muchos empiezan a ver un patrón: la formación de alianzas entre grupos que comparten visiones muy conservadoras y que van en contra de avances sociales que han costado años de lucha.

    Algunos críticos incluso han usado términos fuertes para describir estas posturas. Aunque hay que ser cuidadosos con esas palabras, lo cierto es que sí existen elementos preocupantes: discursos que descalifican movimientos sociales, una defensa de estructuras tradicionales muy rígidas y una visión del mundo bastante polarizada. Todo eso hace que su presencia no pase como algo neutral.

    También hay quienes ven su visita como un intento de influir, aunque sea de forma simbólica, en el debate político de la región. No necesariamente de manera directa, pero sí a través de estas conexiones y mensajes que refuerzan ciertas posturas. Y claro, eso en un país como México, con una historia tan marcada por la defensa de su soberanía, no siempre se recibe con los brazos abiertos.

    Al final, la visita de Isabel Díaz Ayuso dejó más preguntas que respuestas. No fue solo una figura extranjera pasando por el país, sino alguien que representa una forma de ver el mundo que choca con muchas de las luchas actuales en América Latina. Y por eso, más que bienvenida, su presencia se sintió incómoda para muchos.

    Porque más allá de la política, lo que está en juego son las ideas. Y esas, cuando no conectan con la realidad de la gente, difícilmente encuentran un lugar donde ser bien recibidas.

  • El PRI se diluye en Veracruz

    El PRI se diluye en Veracruz

    El PRI muere en un estado donde consideró su bastión invencible: Veracruz. El Veracruz de los Gutiérrez Barrios, de los Velasco, de los caciques imperturbables y represivos quedó como pieza de museo en la entidad.

    La renuncia de Héctor Yunes Landa como diputado local, a ese partido, retrata la verdadera condición del tricolor.

    De un total de 50 diputados locales solo dos pertenecían al PRI. Cuando todavía eran dos insistían en llamarle bancada a dos legisladores sin más proyecto que hacerse notar a como diera lugar, cuando no hay bancada de menos de cinco legisladores, tanto en la Cámara de Diputados como de senadores, pero les hacía sentir importantes nombrándole de esa manera aunque no fuera la designación correcta.

    Los priístas en Veracruz crean una serie de escándalos para que parezca que están en todas partes pero son tan pocos que no pueden ocultar sus actividades ante los demás.

    En un ataque de remembranza al pasado, los priistas llegaron a afirmar que la gobernadora les había solicitado apoyo para aprobar el presupuesto estatal 2025, lo cual no sólo rechazó Rocío Nahle sino que es una visión absurdo solicitar el apoyo de 2 diputados teniendo 30 de Morena, seis del Verde y 5 del PT.

    Los priistas terminaron por creerse sus mentiras, Morena tiene en el Congreso local mayoría absoluta con 36 diputados, cuenta con 41.

    El PRI suele reconocer sus limitantes porque no tiene otra alternativa para poder figurar en los medios, y en Puebla, por ejemplo, donde ha cerrado varias oficinas, se ha vuelto una especia de grupo de colonos, en rebeldía permanente, que lo mismo protesta ante el municipio y el gobierno del estado exigiendo que barran las calles o rechazan la colocación de parquímetros. A eso se reduce su labor como partido político muy minoritario.

    El presidente del Comité Directivo Municipal del tricolor en Puebla Jorge Amador, señaló que se han recibido diferentes quejas de ciudadanos contra el programa de estacionamiento rotativo.

    De acuerdo con cifras del Ayuntamiento de Puebla, durante el primer trimestre del año hubo ingresos por 14 millones 770 mil pesos, cantidad que también contempla el pago de sanciones. En administraciones anteriores era la cantidad que se embolsaban diariamente.

    Antes les sobraban militantes para incorporar a sus listas de candidatos en todo el país, ahora ofrecen candidaturas sin afiliarse, aparentando que el pueblo se integra a sus filas de manera independiente, el caso es que nadie quiere perder el tiempo en campañas que implican una derrota desde ahora.

    De Puebla y Veracruz han salido presidentes de la República dejando en las sociedades de esas entidades una huella importante de proselitismo. Eran considerados casi santos en esos días, ahora reciben el desprecio de la gente, una vez descubiertas todas sus rapacerías cometidas durante sus gestiones en todos los niveles de gobierno.

    La estructura priista en el país está en ruinas. Su soporte son las declaraciones de una veintena de ellos, con espacios en los medios, porque la relación con la población simplemente nunca ha existido y esta falta de comunicación con sus víctimas podrá verse reflejada en una de las votaciones más bajas de su historia dentro de un año.

  • El Estado mexicano está hecho por seres humanos

    El Estado mexicano está hecho por seres humanos

    ¿A quién le gustaba la historia en la escuela? Sobre todo la historia de México, un montón de fechas y nombres de héroes que te tienes que aprender, una cantidad inmensa de lugares y acontecimientos que en la mayoría de los casos no nos dicen nada cuando somos niños. Acabamos de conmemorar la batalla de Puebla, una gesta heroica que, de no ser porque va acompañada siempre de un día de asueto, nunca lo consideraríamos como algo relevante.

    Sin embargo, para los mexicanos que viven en el extranjero es un acontecimiento que conmemoran con mucho orgullo, el símbolo de que nuestro país ha ganado soberanía gracias a la valentía y fuerza de su pueblo. Pero escribirlo así todavía nos resulta muy lejano, sin alma, ¿qué es eso que últimamente está muy en boca de los políticos denominados pueblo? Diría Adolfo Gilly, somos esos seres humanos, que nos involucramos en la conformación de un proceso histórico que conforma una sociedad particular.

    En esta entrega quisiera invitar a nuestros seguidores a que lean “Historia a contrapelo. Adolfo Gilly y el oficio de historiar” Un libro publicado por la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y la UNAM. El pasado jueves 23 de abril, en el marco de la Fiesta del libro y la rosa de la UNAM, mi muy estimada Tatiana Pérez Ramírez, junto con José Antonio Albarrán e Israel Jurado Zapata; presentaron el libro de una forma emotiva. Los participantes realizaron una reconstrucción del docente, académico, activista e historiador que fue Gilly. Un gran lector de poesía, pero también un pensador y formador de la sensibilidad del estudiante a través de ese género literario.

    Gilly, nos dice Tatiana, decía que “la historia se construye de pequeños datos, historias breves que sufren, viven y sienten  convulsivamente las personas”. ¿No nos sentimos así de interpelados cuando escuchamos, vemos o leemos las noticias? Me pregunto si ustedes como yo, sintieron esa efervescencia cuando salimos a la calle a exigir cosas, a gritar, a acompañar a nuestros jóvenes que defendían sus escuelas. Eso nos formó, yo como otros crecí en medio de las crisis económicas, de los fraudes electorales de la venta indiscriminada del territorio, de una guerra contra el narco que no cede; de las crisis de derechos humanos, de los movimientos sociales, las huelgas y de los despidos masivos, conformaron este sentimiento de agravio” que nos muestra Gilly. El agravio construyó nuestra subjetividad.

    La subjetividad, continúa Tatiana, “se construye a partir del contexto social; y la vida, obra, activismo y docencia de Gilly, nos da una idea de este proceso maravilloso y complejo”.  Estoy disfrutando mucho el texto, sobre todo la parte donde nos describen la cotidianeidad del historiador, porque me hace recordar a mis profesores, esos que no se opacan si no antecede a su nombre el grado académico, esos que te obligan a trabajar por tu propio deseo de aprender, esos que se quedan en el camino y un día hablamos de ellos y les hacemos homenajes. Que ese interés por la historia, por el otro y que el diálogo con el mundo, pueda gestar las decisiones colectivas que nuestro momento histórico requiere.

  • ​Entre el Mandato Institucional y el Corazón de la Militancia

    ​Entre el Mandato Institucional y el Corazón de la Militancia

    El reciente Congreso Nacional de Morena ha definido la arquitectura y trazado la hoja de ruta para la etapa de profundización que nos aguarda. Los reacomodos estratégicos al más alto nivel responden a una lógica de continuidad que exige una operatividad probada. En este escenario, la posición de Ariadna Montiel responde a una lógica de fortalecimiento territorial. Su labor representa el reconocimiento a una forma de hacer política que regresa a la organización primaria del movimiento: esa estructura que se construye casa por casa y que ha permitido que el engranaje del Estado mantenga una cercanía genuina con la gente. Es la validación de que el trabajo a ras de suelo y el mando institucional son, en nuestra realidad política, las dos caras de la misma moneda sobre la cual descansa la continuidad de nuestro proyecto de nación.

    ​Sin embargo, para que esta maquinaria institucional mantenga su vigor, es indispensable alimentar los procesos de democracia interna que fortalecen la legitimidad de todas las voces. La lucha democratizadora al interior de un partido no es un síntoma de división, sino el ejercicio necesario para garantizar que la inserción de nuevos cuadros y liderazgos responda a un reconocimiento genuino del trabajo realizado. En la política de altura, la presencia en los espacios de decisión debe ser el resultado natural de una militancia que aporta solvencia ética y resultados tangibles.

    ​Acompañando esta solidez estructural, el pulso de la militancia se hace presente a través de ejercicios de reflexión necesarios. El pronunciamiento reciente “Giro a la Izquierda”, presentado por el compañero Eduardo Cervantes, adquiere una dimensión constructiva y debe leerse como un diálogo necesario entre militantes que buscan preservar la mística fundacional. Sus planteamientos sobre la formación política y la mística del servicio público aportan una visión que nutre nuestra democracia interna, enriqueciendo el debate y asegurando que los incentivos colectivos sigan siendo la brújula que guía nuestra organización, en perfecto equilibrio con la operatividad técnica.

    ​Bajo la óptica del “Príncipe Colectivo” de Antonio Gramsci, la salud de un movimiento radica en su capacidad de síntesis orgánica. Las definiciones internas deben ser el reflejo de una militancia viva y activa, donde la representación no sea un dictado fortuito, sino el resultado de un arraigo real en el territorio. En este sentido, la democratización del partido se fortalece cuando los cauces institucionales permiten que el mérito y la lealtad al proyecto sean los que guíen nuestro crecimiento.

    ​Esta visión de un movimiento cohesionado es la que permite que, en el ejercicio del gobierno, la autoridad moral se traduzca en bienestar para todas y todos. La Ciudad de México es el ejemplo más nítido de este principio: el gobierno que encabeza Clara Brugada demuestra que es posible ejercer una administración con visión universal —gobernando para cada habitante de esta capital— sin desdibujar los principios de justicia social que nos dieron origen. Su legitimidad política es innegable precisamente por su arraigo en las luchas populares. De cara a las definiciones que se avecinan, el reconocimiento natural a liderazgos con ese peso específico será fundamental para asegurar que los procesos de consulta y encuestas reflejen fielmente el sentir de una militancia que busca ser representada por perfiles con solvencia ética y grandes resultados.

    ​Al final, el territorio sigue siendo el gran validador. El reto será reconocer la madurez de una militancia que no solo acompaña, sino que propone y construye sus propios espacios de representación. El éxito de nuestro proyecto dependerá de nuestra capacidad para integrar todas las visiones, garantizando que quienes han sostenido la esperanza con honestidad y fiereza en cada rincón de nuestra ciudad y nuestro país, encuentren en el partido un espacio de participación legítimo y natural para fortalecer la estructura desde adentro.

  • 5 de mayo: cuando México derrotó a un imperio (y por qué no debemos olvidarlo)

    5 de mayo: cuando México derrotó a un imperio (y por qué no debemos olvidarlo)

    Cada 5 de mayo no celebramos una efeméride vacía ni un acto folclórico reducido a desfiles escolares y militares. Recordamos una lección histórica que incomoda a los poderosos: México, con recursos limitados pero con dignidad intacta, fue capaz de derrotar al ejército más poderoso del mundo. La Batalla de Puebla no solo fue una victoria militar; fue un golpe directo al corazón del imperialismo.

    En 1862, el ejército francés —sí, el mismo que presumía ser invencible en Europa— llegó a tierras mexicanas con la arrogancia típica de los imperios. Bajo el mando de Ignacio Zaragoza, un ejército compuesto en gran medida por campesinos, indígenas y ciudadanos comunes resistió y venció. No era solo una batalla por territorio: era una lucha por la soberanía, por el derecho de un país a decidir su destino sin imposiciones extranjeras.

    Aquella victoria no terminó la intervención, pero marcó el inicio de una resistencia que años después lograría lo impensable: expulsar definitivamente al invasor. El imperio francés, que pretendía instaurar una monarquía a modo en México, terminó derrotado por un pueblo que nunca aceptó la subordinación.

    Hoy, más de 160 años después, el eco de Puebla sigue resonando. Por que aunque las formas cambian, las intenciones imperiales persisten. La injerencia extranjera no siempre llega en forma de ejércitos; ahora se disfraza de “cooperación”, de “inteligencia compartida” o de acusaciones mediáticas que buscan desestabilizar.

    Ahí están los reportes recientes sobre operaciones encubiertas de la CIA en Chihuahua, actuando en coordinación con autoridades locales, pero al margen de la soberanía nacional y la constitución. Ahí están también las filtraciones y señalamientos contra funcionarios de Sinaloa, muchas veces sin pruebas concluyentes, pero con un claro impacto político y mediático. ¿Casualidad? Difícil creerlo.

    Estados Unidos ha perfeccionado una forma de intervención menos visible, pero igual de peligrosa. No necesita invadir con tropas cuando puede influir con agencias, presionar con narrativas o condicionar con acuerdos y aranceles.

    Por eso, recordar la Batalla de Puebla no es un acto nostálgico: es un acto político. Nos obliga a preguntarnos si hoy estamos defendiendo la soberanía con la misma firmeza que aquellos soldados que, con fusiles precarios, enfrentaron a un imperio. Nos confronta con la realidad de que la independencia no es un estado permanente, sino una lucha constante.

    México ya demostró que puede derrotar imperios. Lo hizo cuando parecía imposible. Lo hizo cuando todo estaba en contra. Y lo volvió a hacer al expulsar a los invasores años después.

    Hoy, la batalla no se libra en los fuertes de Loreto y Guadalupe, pero sigue en pie. Está en la defensa del territorio, en la autonomía de las decisiones políticas, en la resistencia frente a cualquier forma de injerencia extranjera.

    Porque si algo nos enseñó Puebla es esto: los imperios no son invencibles. Y los pueblos que defienden su soberanía, tampoco.