Categoría: Patricia Gordillo

  • Cuando el PT y el Verde prefirieron el negocio

    Cuando el PT y el Verde prefirieron el negocio

    El PT y el Partido Verde volvieron a hacer lo que mejor saben, salvarse a sí mismos. Cuando se trató de apoyar una reforma electoral para reducir el despilfarro, terminar con privilegios y acercar el poder al ciudadano, decidieron frenar todo. No por el país, no por la democracia, por ellos.

    Porque cuando una reforma amenaza las plurinominales, los negocios políticos y los partidos satélite que viven del presupuesto, entonces aparecen los “principios”… pero curiosamente siempre coinciden con conservar el dinero y las posiciones.

    Millones votamos por cambiar un sistema electoral obscenamente caro, lleno de burocracia dorada y partidos que sobreviven no por votos, sino por acuerdos en lo oscurito, y justo cuando había que demostrar compromiso con esa transformación, el PT y el Verde prefirieron proteger su pequeño feudo. Que no se disfracen de aliados del pueblo. Hoy dejaron claro de qué lado están.

    Cuando se trata de cambiar el sistema, se dicen progresistas. Pero cuando el cambio toca sus privilegios, se vuelven los mejores guardianes del viejo régimen. Traición política, simple y llana.

    Se dicen aliados del proyecto, pero cuando llega la hora de limpiar la casa… prefieren apagar la luz.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • La humanidad en pausa…

    La humanidad en pausa…

    ¿Se han dado cuenta? Algo grave nos pasó como sociedad, dejamos de sorprendernos, ya no reaccionamos, sólo consumimos tragedias, las platicamos un rato, nos dosifican los hechos para que los olvidemos pronto.

    Un día es Epstein y las redes de abuso protegidas por dinero y poder, otro día son niños palestinos víctimas de un genocidio muriendo bajo bombas, hambre, mientras el mundo discute tecnicismos, otro día más, Venezuela, bombardeado, saqueado, con su presidente secuestrado y encarcelado, y el mundo callado, haciendo memes, y bueno, otro día silencioso, más cómodo para todos, pues si, Cuba, un pueblo entero sobreviviendo durante décadas bajo un bloqueo que asfixia su economía, su salud, su futuro.

    Cuba, un castigo prolongado que no lo pagan los gobiernos, lo paga la gente, la escasez no la sienten los discursos, la sienten las familias, y sin embargo, el mundo lo discute como si fuera estrategia no sufrimiento humano, he llegado a escuchar, bravooo que los cubanos disfruten lo votado, se lo merecen son “comunistas”.

    Por eso el punto de quiebre no llegará desde los gobiernos, los gobiernos rara vez dicen “ya basta” y sobre todo si el sistema les beneficia.

    El quiebre sólo puede venir de las sociedades cuando deciden que la normalización del horror también las vuelve cómplices, y el mensaje que recibe el mundo es brutalmente claro,
    la dignidad humana importa, la vida importa pero no siempre, depende del pasaporte, del color de la piel, del poder, del petróleo, del aliado, del voto.

    Y si, el verdadero problema no es que exista la injusticia, el problema es que el orden político global ha aprendido a administrarla.

    Al parecer nos dijeron, nos vendieron la idea que el problema era la violencia, pero no, el problema es que aprendimos a convivir con ella porque a todo le buscamos una justificación.
    Hoy la política no frena el horror, lo administra, decide qué muertos cuentan, qué abusos se investigan, qué guerras se condenan y qué pueblos pueden ser presionados sin que nadie se incomode demasiado.

    Nos acostumbraron a opinar, no a actuar, a debatir bandos, no a defender personas e ideales, a convertir el sufrimiento en tema que se platica en un cafecito, pero el verdadero quiebre no llega cuando existe la injusticia, sino cuando la gente deja de rebelarse contra ella.

    El día que empezamos a decir “así es el mundo”, “no se puede hacer nada”, “siempre ha sido igual”, “se lo merecen”, ese día empezamos a rendir la conciencia, y una sociedad que se acostumbra al dolor ajeno no necesita censura ni dictaduras, se apaga sola, la deshumanización no empieza con bombas ni abusos, empieza cuando la conciencia se rinde.
    Y la pregunta ya no es cuándo diremos “ya basta”.

    La pregunta es si todavía somos capaces de sentir lo suficiente como para decirlo en serio.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Cuba, su infancia y la postura de México: una línea ética

    Cuba, su infancia y la postura de México: una línea ética

    Desde hace más de seis décadas, los niños cubanos han crecido bajo las consecuencias de un bloqueo económico impuesto por Estados Unidos que no distingue entre gobiernos e infancias, aunque no lo firmaron ni lo provocaron, ellos han sido y siguen siendo de los más afectados.

    Cuando se habla de Cuba, a menudo se olvida lo esencial, hay niños creciendo bajo un bloqueo que no eligieron, pagando con hambre, apagones y escasez una disputa geopolítica que no les pertenece. Ningún discurso sobre democracia puede justificarse cuando el precio lo pagan los más pequeños.

    Mientras se le bloquea, Cuba ha apoyado al mundo en algunos de sus momentos más oscuros, recordemos que Cuba combatió el apartheid en África cuando muchos callaban, acogió a miles de niños víctimas de Chernóbil cuando Europa no sabía qué hacer con ellos, enfrentó el ébola, la malaria y el cólera en África y América Latina, durante la pandemia de COVID-19, envió brigadas médicas incluso a países ricos que han guardado silencio frente al bloqueo.
    Solidaridad sin aduanas, humanidad sin cálculo.

    Pero la historia no termina ahí, en un ejercicio que raya en el cinismo, Estados Unidos no solo mantiene el bloqueo, sino que presiona a otros países como México para que no envíen petróleo a Cuba, es decir, no basta con cerrar el grifo, también hay que vigilar que nadie acerque un vaso de agua. Todo, por supuesto, en nombre de la “defensa de los derechos humanos”.

    México, por su parte, ha sostenido una postura que incomoda al vecino, no al bloqueo, sí a la vida, ha defendido la soberanía, ha rechazado el castigo colectivo y ha entendido que presionar para cortar petróleo, medicinas o alimentos no es política exterior, es violación a los derechos humanos. Apoyar a Cuba no es defender un régimen, es negarse a que la infancia sea usada como rehén.

    La pregunta final es sencilla… ¿Quién viola más los derechos humanos, el país que, aun asfixiado, envía médicos y apoyo o el que bloquea, sanciona y vigila que nadie ayude?

    México ha elegido una línea ética. Cuba ha pagado un precio injusto, y los niños, como siempre, siguen esperando que el mundo esté a la altura de su propia retórica.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Trump y el espejo del mundo… ¿crisis de poder o despertar de conciencias?

    Trump y el espejo del mundo… ¿crisis de poder o despertar de conciencias?

    La figura de Donald Trump, su postura, su lenguaje y su forma de ejercer el poder han tenido efectos profundos en la sociedad mundial, no solo en gobiernos, sino en la vida cotidiana de millones de personas.

    Trump dijo en voz alta lo que antes se maquillaba, racismo, misoginia, desprecio al migrante, burla al débil y mostró con un cinismo enorme su deseo de saquear los recursos naturales de otros países.

    Con Trump el autoritarismo dejó de presentarse como excepción y empezó a verse como una opción legítima, el resultado ha sido sociedades fracturadas, familias divididas, injusticias, mucho dolor y diálogos imposibles.

    Más allá de titulares, el efecto se siente en el tejido social, hay mucho enojo y frustración.

    Pero como no todo es malo, también hay un lado bueno en todas las historias, Trump también ha provocado una reacción opuesta, provocó el despertar de las conciencias, más personas se informan, se organizan, defienden derechos, cuestionan el abuso de poder, ha obligado a muchos a tomar postura ética y a entender que la democracia no se hereda, se cuida, se protege.

    En gran parte de la sociedad mexicana, Trump despertó una conciencia más clara sobre la dignidad del migrante, la fragilidad de los derechos humanos, la importancia de no normalizar el autoritarismo, la urgencia de una ciudadanía crítica y activa. Muchas personas comenzaron a informarse más, a cuestionar discursos simplistas y a comprender que la democracia no se defiende sola.

    Y bueno, mientras el mundo atraviesa una crisis que está obligando a revisar conciencias, privilegios y formas de ejercer el poder, la derecha mexicana parece haberse quedado fuera de ese proceso, lejos de cuestionarse, persiste en la misma postura de siempre, clasista, racista, profundamente desconectada de la realidad social del país, no hay autocrítica ni evolución, solo nostalgia por un orden desigual que ya no tiene cabida.

    Les pregunto… ¿Qué tipo de sociedad queremos ser cuando la frustración, el miedo, la rabia y la injusticia tocan nuestra puerta?

    La respuesta no vendrá de Washington, vendrá de nuestra capacidad como sociedad de elegir conciencia sobre reacción, dignidad sobre desprecio y humanidad sobre poder, porque al final, el verdadero impacto de Trump no se mide en muros, en aranceles, en abusos, en saqueos, en apoyo a genocidios, sino en lo que cada sociedad decide hacer con el reflejo que le fue puesto enfrente.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Venezuela no es una excepción, es el mensaje

    Venezuela no es una excepción, es el mensaje

    La intervención de Estados Unidos en Venezuela bajo el gobierno de Donald Trump no fue un acto de “liberación”, ni una cruzada ideológica contra la izquierda, fue como tantas otras veces en la historia de Estados Unidos una operación al margen de los pueblos y del derecho internacional. Fue una operación de control con varios objetivos y un solo beneficiario, el poder hegemónico.

    El bombardeo en Caracas, los ataques a lanchas, la narrativa del narcotráfico y las drogas son pretextos, etiquetas útiles para criminalizar a un país, justificar acciones ilegales y convertir una intervención en “operativo de seguridad”.

    Bloqueos, amenazas, bombardeos y operaciones encubiertas no son gestos humanitarios, son actos de fuerza que violan la soberanía de un país y normaliza que las potencias decidan quién gobierna y quién no. El derecho internacional, una vez más, fue pisoteado sin consecuencias reales.

    Muchos festejan las arbitrariedades de Trump, les da gusto el secuestro de Maduro, les digo que esto no los hace demócratas, ni patriotas, ni defensores de la libertad, los convierte en cómplices de una lógica imperial que no distingue colores políticos, solo intereses, porque cuando se trata de control, la ideología es lo primero que se sacrifica.

    Que Trump no nos venda cuentos cuando nosotros sabemos de historias, no es apoyo al pueblo venezolano, el guion es viejo, presión económica, asfixia financiera, amenaza constante y luego “negociación” bajo bombardeos.

    Lo sabemos, no es solo el petróleo, es una pieza clave no se pone en duda pero no es el tablero completo, es control financiero, territorial, geopolítico y simbólico, es demostrar que ningún país que se salga del guion establecido puede hacerlo sin pagar un precio muy alto. Es enviar un mensaje a toda América Latina, te digo Juan para que entiendas Pedro.

    Quien esté pensando que Estados Unidos busca justicia, democracia, o reparación histórica, o terminar con el narcotráfico no ha entendido cómo funciona el poder. El libreto es conocido, si no te pueden llamar dictadura, te llaman narcoestado, si no te pueden invadir, te asfixian, si no pueden justificar la guerra, la fragmentan en “incidentes”.

    Así se hizo en Chile, cuando la economía fue estrangulada antes del golpe. Así se hizo en Irak, con el cuento de las armas inexistentes que dejó un país destruido, así se hizo en Libia, donde derrocaron al gobierno y entregaron el país al caos permanente. El patrón se repite, primero control, luego fragmentación, después silencio. La soberanía es la primera víctima.

    Esto no va de derechas ni de izquierdas, esa “discusión” es para distraer, el verdadero juego se mueve entre élites que se reparten territorios, recursos y silencios, mientras el derecho internacional se arroja al basurero. ¡Ojo! Esto no es una excepción. Es un ensayo general.

    Les mando un abrazo fraterno

  • “No somos iguales”

    “No somos iguales”

    Leía hace días a Orión, un compañero de Los Reporteros MX, expresaba su molestia sobre la postura de la izquierda frente a algunos acontecimientos, y si, tiene toda la razón, todas y todos los que nos decimos de izquierda e informadores, tenemos la obligación ética de señalar lo que algunos actores del gobierno hacen mal, punto, si no lo hacemos, si guardamos silencio o justificamos lo injustificable, caemos exactamente en lo mismo que criticamos de la derecha, nos volvemos solapadores, y sabemos bien que solapar en política, es traicionar al movimiento.

    Homenajes como el de Evelyn Salgado a Rubén Figueroa, o la cercanía de la izquierda con personajes cuestionables, no pueden ser normalizados, no se arreglan con silencio, no se maquillan con discursos, no se justifican con pretextos.

    Los Rubén Figueroa padre e hijo fueron caciques priistas de Guerrero ligados a las peores atrocidades, muertes, violaciones graves a derechos humanos y represión estatal.

    El padre, figura central de la guerra sucia, desapareció a cientos en los “Vuelos de la muerte”, asesinó a Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas.

    Rubén Figueroa, el hijo, responsable político de la masacre de Aguas Blancas. Ambos simbolizan autoritarismo, impunidad y violencia en la historia del estado de Guerrero.

    Recordemos por qué AMLO dice “no somos iguales”

    No es una frase de soberbia, sino un principio ético, actuar distinto a la vieja política, no reproducir sus vicios, no traicionar la esperanza ni el mandato popular, actuar distinto a los que destruyeron al país.

    “No somos iguales” significa transparencia, congruencia, no cerrar los ojos, significa crítica interna, rendición de cuentas y coherencia con el pueblo.

    Y precisamente por eso, quien se considere de izquierda debe entender que señalar los errores no es debilitar al movimiento, es fortalecerlo. La crítica honesta es parte del compromiso, porque una izquierda que se autocorrige es una izquierda que no se parece a lo que tanto ha combatido.

    La presidenta Claudia Sheinbaum dijo en su discurso pasado…
    “La transformación verdadera no es solo económica y social, también es ética y moral, para que perdure debe nacer desde el carácter, honestidad y la convicción de quienes han sido llamados a conducirla”.

    Esto me hace recordar dos de los pilares fundamentales de la ética política, la responsabilidad…

    Implica que los actores políticos respondan por sus acciones y decisiones, asumiendo consecuencias legales, sociales y morales.

    Integridad…

    La integridad es lo que separa una transformación histórica de una simulación, integridad es actuar igual en lo privado como en lo público.

    Cuando la izquierda evita ver sus fallas, destruye estos pilares y un movimiento sin ética está destinado a pudrirse desde adentro.

    Sabemos que la 4T es un proyecto más grande que cualquier nombre, la 4T no puede sostenerse sobre homenajes equivocados, complicidades locales o personajes nefastos reciclados del pasado. A La Cuarta Transformación, a la izquierda hay que sostenerlas con congruencia, no con silencios.

    Otro puntito que les quiero comentar es el Humanismo Mexicano, si, ese que no permite solapar abusos, ni avalar atrocidades, no permite mirar hacia otro lado, no permite justificar errores solo porque los cometen “los nuestros”.

    Que se entienda bien, homenajear a Figueroa no es un acto menor, es un golpe a la memoria de las víctimas, un insulto a Guerrero, una burla y una afrenta a la izquierda que exige responsabilidad.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • La derecha mexicana el proyecto del odio

    La derecha mexicana el proyecto del odio

    Hay una verdad incómoda que ya no se puede seguir evadiendo: la derecha mexicana no está luchando por democracia, ni por justicia, ni por el país, está luchando por recuperar los privilegios que el pueblo les arrebató, y en ese afán, no tienen empacho en sembrar odio, promover el injerencismo, intenta desestabilizar al país desde todos los frentes posibles.

    Su estrategia está clara, crear caos, paralizar la vida productiva, generar miedo y luego culpar al gobierno de la incertidumbre que ellos mismos fabrican. Marchas que frenan a quienes sí trabajan, bloqueos que afectan a quienes sí producen, discursos cargados de odio que solo sirven para dividir a México entre “los decentes” y “los otros”. Un guion viejo, pero ejecutado hoy con un cinismo que raya en lo perverso.

    Y como si no fuera suficiente con la derecha tradicional, ahora tenemos a Ricardo Salinas Pliego, que se ha convertido en el magnate favorito de la confrontación. Cada día desde sus plataformas escupe desdén hacia el pueblo, se burla de los trabajadores, desacredita instituciones y fomenta una cultura de violencia simbólica donde el que no piensa como él merece ser humillado. No propone, provoca. No construye, incendia.
    Su versión de “libertad” es la libertad del poderoso para atropellar al que no tiene voz.

    Y del otro lado del Atlántico, aparece Javier Negre, el golpeador mediático importado, experto en fabricar odio, en sembrar desinformación y en promover la narrativa más oscura y visceral contra México. Un personaje que viaja de país en país exportando su toxicidad, buscando desestabilizar democracias con la fórmula de siempre, miente, ataca, polariza y luego señala con el dedo al que intentó defenderse.

    Su presencia aquí no es casual, forma parte del mismo frente ultraderechista que ve a México como un tablero donde pueden jugar a manipular conciencias.

    Frente a esta maquinaria de rencor, es urgente decirle algo directamente a quienes se identifican con la derecha mexicana… Despierten, antes de que el odio los devore por dentro.

    Es hora de que salgan de ese trance emocional que les han inculcado opinadores llenos de resentimiento. Es hora de que dejen de repetir discursos de odio que solo fracturan hogares, amistades, familias enteras.

    Y sobre todo, es hora de que eduquen a sus hijos con conciencia, no con la rabia heredada de influencers y empresarios que jamás han entendido lo que es trabajar para sobrevivir.

    Les recuerdo que México se construye con luz, no con el veneno de los que sueñan con gobernar destruyendo.

    El desafío es enorme, sí, pero también lo es la claridad con la que hoy podemos ver quién realmente quiere construir un país digno y quién está empeñado en hundirlo para volver a sentirse dueño.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • México, no te duermas, el enemigo está dentro

    México, no te duermas, el enemigo está dentro

    México vive una batalla silenciosa, pero feroz. No es una guerra con balas ni tanques es una guerra de percepciones, de manipulación mediática, de desgaste psicológico y político. Es el llamado golpe de Estado blando, ese que no necesita cuarteles ni generales, porque se libra desde las pantallas, las redes y las instituciones infiltradas. 

    Medios y opinólogos repiten que “todo está perdido”, “el país se cae a pedazos”, vivimos en una dictadura”, “vivimos en un narcoestado”,“estamos peor que nunca”.

    En México, este proceso comenzó en cuanto un proyecto político de raíz popular y soberana tomó las riendas del país, en 2018. 

    Desde entonces, la derecha mexicana esa élite clasista, empresarial, mediática y religiosa no ha parado de operar con su maquinaria de mentiras, miedo y nostalgia por los privilegios perdidos.

    Cada error gubernamental, real o inventado, se amplifica mil veces, cada logro se silencia, cada tragedia se aprovecha como combustible político.

    ¿La estrategia? cansar al pueblo, sembrar desesperanza y hacer creer que el país es ingobernable.

    Provocar el caos, y detrás, en la sombra, Estados Unidos, observando, financiando y asesorando, porque un México soberano y fuerte les resulta incómodo. Cuando el discurso no basta, se fabrican crisis. En otros países se han usado atentados, disturbios o hechos violentos para justificar la “revocación de mandato”.

    ¿Les suena algo parecido? Pues nada más peligroso que una crisis fabricada con fines políticos, la supuesta indignación organizada, si, en marchas, campañas “ciudadanas”, llamados a la moral y a “salvar la democracia”.

    Quienes están detrás, pues los mismos grupos de siempre, viejas élites políticas, empresarios, jueces y asesores extranjeros.

    Primero vienen las declaraciones, luego las presiones financieras, el objetivo es desgastar hasta que el pueblo pida un cambio “por cansancio”.

    El golpe blando no derroca, pero desespera, y cuando el país se quiebra desde adentro, los mismos de siempre regresan “para poner orden”.

    El antídoto es información, conciencia y memoria. México no es ingenuo, hemos sobrevivido a imperios, dictaduras, fraudes, saqueos y hemos vuelto a levantarnos desde las raíces, por eso, frente a este golpe blando, lo que nos toca es informarnos, pensar, contrastar, defender el proyecto nacional con inteligencia, porque la historia enseña que los embates de los golpes blandos no se ganan con fuerza sino con lucidez colectiva, organizarnos desde abajo, cuidar la unidad y no dejar que nos arrastren al caos que tanto desean.

    Les mando un abrazo fraterno

  • Cuando volar se vuelve un acto de soberanía

    Cuando volar se vuelve un acto de soberanía

    Vaya, vaya, y así, mientras Kevin Duffy acusa que México “canceló y congeló ilegalmente vuelos de transportistas estadounidenses durante tres años sin consecuencias”, resulta que hoy Estados Unidos decide cancelar todos los vuelos de aerolíneas mexicanas desde el AIFA y revocar 13 rutas actuales o planeadas. Qué conveniente coincidencia, ¿no?

    Desde 2015, México y EE.UU. tienen un acuerdo bilateral de transporte aéreo que liberaliza las rutas y permite que aerolíneas de ambos países vuelen libremente entre ciudades sin restricciones de número de aerolíneas ni de frecuencia, y aquí viene lo importante, el mismo acuerdo reconoce el derecho soberano de cada país de regular su espacio aéreo, su seguridad y su infraestructura.

    Esto está protegido por la Convención de Chicago de 1944 (artículos 1, 6 y 68): “Todo Estado tiene soberanía completa y exclusiva sobre el espacio aéreo sobre su territorio”.

    Es decir, México tiene derecho a decidir cómo, cuándo y desde dónde operan las aerolíneas en su territorio, siempre que no discrimine por nacionalidad.

    Durante tres años, México intentó por razones de seguridad y saturación reorganizar el espacio aéreo en el AICM, y buscó equilibrar el tráfico con una lógica soberana, si el aeropuerto capitalino está al borde del colapso, hay que distribuir vuelos al AIFA, pero no faltó quien lo leyera como un atentado contra el “libre mercado”, esa palabra mágica que justifica cualquier imposición cuando la dicta Washington, y ahora, Estados Unidos responde con una maniobra que huele a represalia diplomática con disfraz técnico.

    Lo que les molesta no es la logística, sino que el AIFA no es solo una terminal aérea, es una declaración de independencia económica, un recordatorio de que no todo gira alrededor de los intereses de las corporaciones extranjeras.

    Las medidas del gobierno mexicano fueron legales y soberanas, aunque diplomáticamente incómodas.

    El Acuerdo de Cielos Abiertos no contempla sanciones por decisiones internas de infraestructura ni por reubicación de operaciones, está represalia, es una medida política y de presión comercial, no una acción amparada por el acuerdo bilateral.

    Que quede claro, México no quebrantó tratados, ni normas, solo tuvo el atrevimiento de ordenar su casa y usar sus aeropuertos como mejor le conviene, lo que está en juego no es un vuelo, ni una ruta, es la soberanía, la capacidad de decidir sin pedir permiso. Por más ruido que haga el abusivo del norte, y aunque los mexicanos vende patrias festejen, habemos millones de mexicanos y mexicanas que agradecemos que hoy el país ya no está en sus manos. Que les quede claro que aquí no manda el viento extranjero.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Tuvieron que quitar el FONDEN para que, por fin, la ayuda llegara

    Tuvieron que quitar el FONDEN para que, por fin, la ayuda llegara

    Durante años, el FONDEN fue la caja chica de la desgracia nacional. Cada huracán, cada temblor, cada deslave, cada inundación, traía dolor y enriquecimiento ilícito.

    Detrás del espectáculo mediático, el FONDEN se volvió la caja chica del dolor ajeno, obras que nunca se hicieron, contratos inflados, constructoras “amigas”, facturas duplicadas, empresas fantasma, todo con el sello de la “ayuda federal”. Más que Fondo de Desastres Naturales, era el Fondo de Desfalcos Nacionales.

    AMLO argumentó que el FONDEN se había convertido en un mecanismo de desvío de recursos, manejado con total discrecionalidad por gobiernos anteriores. Auditorías de la ASF detectaron miles de millones de pesos, sin comprobar.

    Ahí estaban los gobiernos de antes, posando entre ruinas con sonrisa de campaña. Felipe Calderón, por ejemplo, aparecía en cada desastre enfundado en chamarra militar, entregando cobijas como si con eso bastara para tapar los desvíos millonarios, y Enrique Peña Nieto, en un arranque de “empatía”, llegó a decirle a los damnificados que hicieran tandas para reconstruir sus casas. Así de solidario el muchacho.

    Pero un día, se acabó la farsa gracias al gobierno de AMLO, el FONDEN fue eliminado y los intermediarios perdieron su mina. Hoy los recursos se entregan de manera directa, sin fideicomisos, sin “mochadas” y sin foto presidencial. Tras el huracán Otis, por ejemplo, el dinero fue directo a las familias, a los comercios, a las escuelas, no a los bolsillos de contratistas de “confianza”.

    Por supuesto, algunos añoran el viejo sistema, no porque fuera mejor, sino porque ya no hay tajada. Pobres… perdieron la costumbre de lucrar con la tragedia.

    Y es que cuando la corrupción era la regla, eliminarla parecía un desastre. Hoy, que el dinero llega a su destino, eso aunque les duela es el verdadero cambio.

    Porque el país que alguna vez lucró con la tragedia, empieza por fin a reconstruirse desde su dignidad. Se han cerrado las grietas morales que dejaron años de corrupción y simulación.

    Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum está mostrando que gobernar y apoyar en estos momentos de crisis, y sin Fonden, es estar presente no en el discurso, sino en la acción.

    Les mando un abrazo fraterno