Colectivos y movimientos populares rechazaron la permanencia de personal estadounidense e israelí en Venezuela, al considerar que vulnera la soberanía nacional, mientras el gobierno mantiene una política de cooperación internacional.
Organizaciones comunitarias, colectivos urbanos y movimientos chavistas realizaron una nueva jornada de protestas en Caracas para manifestar su rechazo a la presencia de Estados Unidos e Israel en Venezuela, en el contexto de las labores de apoyo desplegadas tras los terremotos del pasado 24 de junio. La movilización culminó con la quema simbólica de banderas de ambos países y consignas en defensa de la soberanía nacional.
Durante la concentración en la Plaza Bolívar, los manifestantes acusaron a Washington y Tel Aviv de aprovechar la emergencia humanitaria para fortalecer su presencia en territorio venezolano. También pisotearon imágenes del presidente estadounidense, Donald Trump, y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mientras coreaban consignas como “Gringos, go home” y “Esto no es ayuda, es una ocupación“. La convocatoria fue difundida en redes sociales al cumplirse un mes del desastre natural.
Las protestas se producen después de que el gobierno encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez aceptara el ingreso de brigadas internacionales de búsqueda, rescate, atención médica y reconstrucción. Como parte de esa cooperación, Estados Unidos envió personal especializado y equipos de auxilio, mientras que Israel desplegó delegaciones médicas y de ingeniería, marcando un hecho inédito debido a que las relaciones diplomáticas entre Caracas y Tel Aviv permanecían rotas desde 2009.
La movilización también evidenció diferencias dentro del propio chavismo, ya que representa una de las primeras expresiones públicas de inconformidad frente al nuevo enfoque diplomático del gobierno venezolano, que desde los acontecimientos de enero ha privilegiado una estrategia de cooperación y diálogo con Washington, dejando atrás el discurso de confrontación que caracterizó etapas anteriores.
En paralelo, el gobierno venezolano anunció cambios en su estructura diplomática con la creación del cargo de viceministro primero de Relaciones Exteriores, responsabilidad que recaerá en Oliver Blanco, quien también continuará al frente de las relaciones con América del Norte y Europa. Analistas consideran que el nombramiento refuerza la prioridad que Caracas otorga al fortalecimiento de sus vínculos internacionales y a la promoción de inversiones, en medio de un escenario marcado por la reconstrucción tras los sismos y el reacomodo de su política exterior.

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