Los ataques cruzados entre Rusia y Ucrania dejaron cuatro personas muertas, además de daños materiales, en una nueva jornada de violencia marcada por el uso de drones y bombas guiadas. En territorio ruso, una refinería de petróleo resultó incendiada tras un ataque ucraniano.
Dos personas murieron en la región rusa de Krasnodar luego de un ataque con drones atribuido a Ucrania, informó el gobernador regional, Veniamin Kondratiev. El funcionario señaló que restos de los aparatos cayeron sobre el terreno de la estación de Afipsky, provocando las dos víctimas mortales.
El ataque también provocó un incendio en la refinería de petróleo de Afipsky, ubicada en el suroeste de Rusia, cerca del mar Negro. Las autoridades locales informaron sobre el siniestro después de la incursión de los drones, aunque inicialmente no se detalló la magnitud de los daños ocasionados en las instalaciones.
En paralelo, dos personas murieron en territorio ucraniano por un ataque ruso con una bomba guiada en la región de Zaporiyia, en el sureste del país. El jefe de la administración militar regional, Iván Fédorov, confirmó las víctimas y dio cuenta del impacto del ataque sobre la población.
Los nuevos episodios reflejan la persistencia de los ataques de largo alcance y las represalias entre ambos países, mientras la guerra continúa provocando víctimas tanto en zonas cercanas al frente como en regiones alejadas de las principales líneas de combate. Los ataques contra infraestructura energética también mantienen su importancia dentro de la confrontación, debido a su impacto potencial sobre las capacidades económicas y logísticas de ambos bandos.


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