Con AMLO se sentaron las bases y con Claudia Sheinbaum se acelera un modelo que prioriza justicia social, vivienda digna y derecho a la ciudad.
La política habitacional en México vive una transformación histórica tras dejar atrás el enfoque mercantilista que durante décadas privilegió el lucro sobre las personas.
Durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Estado recuperó su papel como garante del derecho humano a la vivienda, cumpliendo por primera vez con los cinco pilares de la Política Nacional de Vivienda y colocando en el centro a las familias y al territorio.
Uno de los ejes clave fue la Estrategia Nacional de Autoproducción, que con una inversión superior a 120 mil millones de pesos permitió concretar más de 1.7 millones de acciones de vivienda, dirigidas principalmente a población históricamente excluida. A través del Programa de Vivienda Social, el gobierno otorgó subsidios directos y sin intermediarios, combatiendo de fondo el rezago habitacional y fortaleciendo el tejido comunitario.
Con la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum, esta visión se profundiza mediante el programa “Vivienda para el Bienestar”, que proyecta beneficiar a casi 8 millones de familias.

La meta del actual sexenio contempla la construcción de un millón de viviendas nuevas, la regularización de un millón de escrituras y la rehabilitación de 450 mil hogares. A diferencia del pasado, el plan prioriza ubicaciones céntricas y cercanas a los centros de trabajo, garantizando no solo un techo, sino el derecho a la ciudad.
Para 2025 y 2026, ya se formalizó la edificación de 800 mil viviendas, con énfasis en hogares que perciben menos de dos salarios mínimos y en jóvenes, para quienes se implementará un esquema de renta social.
A la par, se avanza en el saneamiento financiero del sector: más de 4.8 millones de créditos impagables fueron reestructurados con tasas justas y descuentos, gracias a la coordinación entre Infonavit, Conavi y Fovissste.
Así, el Estado mexicano consolida un modelo donde la vivienda deja de ser mercancía y se reafirma como pilar de dignidad, bienestar y estabilidad social para millones de familias.

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