Cuatro carpetas de investigación contra el edil existían desde hace meses, pero sólo la FGR actuó; el gobernador reaccionó tarde, desde un evento social y con un comunicado lleno de lugares comunes.
La detención de Diego “N”, alcalde de Tequila, volvió a poner el reflector sobre la ineficacia del gobierno de Jalisco.
Aunque en la Fiscalía estatal existían al menos tres carpetas de investigación contra el edil, ninguna avanzó hasta convertirse en orden de aprehensión. La única que sí prosperó fue la de la Fiscalía General de la República (FGR), evidenciando que en el estado se sabía, pero no se actuó.
El edil es investigado por presuntos esquemas de extorsión a empresas tequileras y cerveceras, entre ellas José Cuervo, a la que se le habrían exigido 60 millones de pesos para evitar clausuras. También enfrenta denuncias por violencia política de género, señalamientos por modificar ilegalmente el Museo Nacional del Tequila para uso personal y presuntos nexos con una célula delictiva del CJNG. Un historial largo para un alcalde que llevaba poco más de un año en el cargo.

Tras la detención, el gobernador Pablo Lemus difundió un comunicado donde presume “coordinación absoluta” con autoridades federales y agradece el trabajo del gobierno federal. Eso sí, el mensaje lo emitió desde Querétaro, donde asistía a la conmemoración de la Constitución. Seguridad en Jalisco por un lado, agenda social por el otro. Prioridades claras.
Lemus afirmó que desde la madrugada hubo despliegue de policías estatales en Tequila y contacto con la Secretaría de Gobernación. Lo que no explicó es por qué, con tantas denuncias previas, su administración no logró una sola orden judicial. Reaccionar después del golpe no es gobernar, es administrar el daño.
La detención ocurrió dentro del Operativo Enjambre, encabezado por la SSPC, Sedena, Semar, FGR y CNI, confirmando que el combate a la corrupción municipal avanza pese al gobierno estatal, no gracias a él. En Jalisco, mientras el gobernador posa, la Federación investiga.

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