El brote, considerado el tercero más grave de la historia, mantiene una letalidad cercana al 40% y preocupa por su expansión en África central.
La República Democrática del Congo elevó a 930 el número de fallecidos y a 2 mil 344 los casos confirmados por el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este del país. De acuerdo con el más reciente reporte oficial, la enfermedad mantiene una tasa de letalidad del 39.7%, mientras 724 pacientes permanecen hospitalizados o en aislamiento y 466 personas se han recuperado.
El brote ya afecta a cinco provincias congoleñas: Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. Aunque las autoridades sanitarias mantienen labores de vigilancia, atención médica y rastreo de contactos, el Instituto Nacional de Salud Pública advirtió que el seguimiento sigue siendo insuficiente y confirmó que persiste la transmisión comunitaria, además de una expansión geográfica del virus.
La epidemia también alcanzó a Uganda, que registró 20 contagios confirmados, de los cuales 15 fueron importados desde la RDC. No obstante, el país dio de alta al último paciente hospitalizado e inició el periodo de 42 días sin nuevos casos requerido para declarar oficialmente el fin del brote en su territorio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que este brote corresponde a la cepa Bundibugyo, para la que no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico. El organismo considera alto el riesgo de propagación en África subsahariana y bajo a nivel mundial. Se trata de la tercera peor epidemia de ébola registrada y la decimoséptima que enfrenta la República Democrática del Congo.

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