El fallido y corrupto negocio de taxis en CDMX que salpicó a Salinas Pliego

El empresario apareció como inversionista en un proyecto que prometía modernizar taxis, pero terminó en pérdidas, acusaciones de irregularidades y tribunales internacionales.

El proyecto de tabletas electrónicas para taxis en la Ciudad de México, impulsado en 2016 durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera, prometía llevar a la capital a la “modernidad”. Lo que no dijeron es que también podía convertirse en otro capítulo de negocios fallidos con sello de grandes empresarios, entre ellos Ricardo Salinas Pliego.

La concesión fue otorgada a Servicios Digitales Lusad, empresa que buscaba instalar dispositivos en más de 138 mil taxis. Pero como suele pasar en estos casos, el discurso era futurista… y la ejecución, bastante terrenal: el programa nunca despegó y quedó atrapado entre irregularidades, retrasos y decisiones opacas.

Para financiar el proyecto, los dueños de Lusad abrieron la puerta a inversionistas “de peso”, entre ellos Fabio Massimo Covarrubias Piffer y Ricardo Salinas Pliego, con una bolsa cercana a los 90 millones de dólares. Mucho dinero para un plan que terminó sin cumplir lo prometido.

Y es que, según reportes, el asunto no sólo se quedó en una mala idea: surgieron señalamientos de irregularidades financieras y pérdidas millonarias, lo que detonó pleitos legales entre inversionistas que terminaron en tribunales de Estados Unidos. Modernizar taxis salió caro… pero no precisamente para los usuarios.

Cuando llegó al poder Claudia Sheinbaum, el diagnóstico fue claro: “negocio privado” con tintes de corrupción. El proyecto se canceló y abrió la puerta a un arbitraje internacional. Es decir, lo que empezó como innovación terminó como otro expediente legal de alto nivel.

La participación del usurero Salinas Pliego como inversionista lo coloca, otra vez, en el tipo de historias donde los millones aparecen rápido… y los resultados nunca llegan.

Porque si algo queda claro en este caso, es que las tabletas no modernizaron taxis, pero sí actualizaron el viejo manual: grandes promesas, grandes inversiones… y grandes problemas.

Con información de Tamara Mares Rivera para Sin Embargo.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *