Entre cables y emociones: el robot que promete compañía sin juicios

Emily, el nuevo robot con IA presentado en el CES 2026, reabre el debate sobre las relaciones humanas, la ética, las relaciones entre humanos y máquinas. La controversia plantea nuevas preguntas sobre el papel de la IA en la vida emocional y social contemporánea.

La edición 2026 del Consumer Electronics Show (CES) volvió a colocar a la inteligencia artificial en el centro del debate tecnológico, esta vez con un anuncio que trasciende la innovación técnica. La empresa Lovense presentó a Emily, una muñeca robótica de tamaño real equipada con IA capaz de conversar, recordar interacciones y adaptar su personalidad, un desarrollo que reaviva la discusión sobre los límites entre la tecnología, la intimidad y las relaciones humanas.

Lovense, conocida por su ecosistema de juguetes sexuales conectados, dio un paso más al introducir un dispositivo que apuesta por la vinculación emocional personalizada, Emily cuenta con un cuerpo de silicona realista, esqueleto completamente articulable y movimientos faciales básicos, pero su principal diferencial reside en el software: una inteligencia artificial diseñada para aprender de cada interacción y construir una experiencia progresivamente ajustada al usuario.

Durante su presentación en Las Vegas, la compañía planteó a Emily como una respuesta a la crisis global de soledad, al ofrecer una conexión empática sin juicios, la integración con la aplicación de Lovense permite interactuar con el robot a distancia, modificar su personalidad, personalizar su apariencia y recibir contenido generado por la propia IA, ampliando la experiencia más allá de la interacción física.

El anuncio no estuvo exento de cuestionamientos especialistas y académicos han advertido que este tipo de tecnología podría reforzar el aislamiento social al ofrecer una sensación de compañía que carece de reciprocidad real. También se han señalado riesgos éticos y de privacidad, especialmente por antecedentes de vulnerabilidades en aplicaciones de Lovense que expusieron datos sensibles, lo que obliga a poner bajo la lupa la protección de información íntima.

Aun con estas reservas, el desarrollo de Emily marca un punto de inflexión en la convergencia entre robótica, memoria adaptativa e inteligencia artificial generativa. Con un precio estimado entre 4 mil y 8 mil dólares y un lanzamiento previsto para 2027, su llegada al mercado confirma que la frontera entre objeto tecnológico y compañero digital es cada vez más difusa, planteando nuevas preguntas sobre el papel de la IA en la vida emocional y social contemporánea.

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