Con entrenamientos impartidos y más de mil 600 cursos en 10 años, Estados Unidos se ha posicionado como el principal formador del Ejército mexicano, como un vínculo de colaboración militar que alcanzó su mayor fuerza entre 2015 y 2018, por lo que ha disminuido de forma notable en los años recientes.
Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se han sostenido como el principal socio en la formación del Ejército mexicano. En los últimos 10 años, el instituto armado recibió mil 677 capacitaciones de origen estadunidense, de un total de tres mil 146 entrenamientos realizados con casi 60 ejércitos del mundo, de acuerdo con registros oficiales.
La información de la Secretaría de la Defensa Nacional muestra que el auge de adiestramientos se concentró entre 2015 y 2018, cuando se superaron las 500 capacitaciones anuales. A partir de 2019, la cifra cayó de manera drástica y desde entonces se maneja en rangos mucho más bajos, sin afectar la tendencia descendente.
Los entrenamientos se enfocan principalmente en operaciones táctico-operativas, infantería y fuerzas especiales, con ejercicios que incluyen combate en selva, capacidades contra armas de destrucción masiva y fortalecimiento de mandos. Estas actividades han requerido incluso la entrada temporal de tropas extranjeras al país, avalada por el Senado y publicada en el Diario Oficial de la Federación.
Aunque Estados Unidos domina el intercambio, el Ejército mexicano también ha consultado a la experiencia de fuerzas armadas de España, Canadá y Colombia así como de países europeos y latinoamericanos. Este vínculo de cooperación explica un mecanismo diplomático militar que busca generar confianza, compartir información y atender desafíos comunes como la violencia criminal y los riesgos regionales.

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