La presencia de Rigoberta Menchú y la participación de más de 30 mil asistentes consolidaron a la feria como un espacio clave de acceso cultural gratuito y formación de lectores.
Con un cierre cargado de simbolismo social, la Feria Internacional de las Letras de Gustavo A. Madero (FILGAM) concluyó con un mensaje contundente: la cultura debe ser accesible para todas y todos, no un privilegio de unos cuantos. Durante diez días, la explanada de la alcaldía reunió a más de 30 mil personas, reafirmando el papel de la lectura y el arte como herramientas de transformación social.
El alcalde Janecarlo Lozano, acompañado por la activista y Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, encabezó la clausura del encuentro cultural que destacó por su enfoque incluyente. Con más de 120 sellos editoriales y 50 talleres gratuitos, la FILGAM logró convocar a más de 7 mil participantes, impulsando especialmente a jóvenes a acercarse al pensamiento crítico.
En su intervención, Lozano reconoció a Menchú como un referente internacional de lucha social y construcción de paz. Subrayó su papel en la defensa de los pueblos originarios y su capacidad de transformar la adversidad en dignidad colectiva. Como símbolo de unión y armonía, el alcalde le obsequió una escultura representativa de la familia y la paz.

Por su parte, Menchú enfatizó que el acceso gratuito a la cultura es un acto político que rompe con las estructuras excluyentes. Señaló que espacios como la FILGAM permiten que el conocimiento florezca como una forma de libertad, capaz de incidir tanto en el individuo como en la sociedad.
El evento también reconoció el impulso institucional: Lozano recibió la Medalla FILCO 2026, destacando las políticas públicas orientadas a democratizar el acceso cultural. Además, cerca de 10 mil estudiantes participaron en actividades que integraron literatura, música y reflexión social.
Con la participación de músicos y escritores, la FILGAM 2026 cerró como un punto de encuentro entre disciplinas y generaciones. Más que una feria, se consolidó como un espacio de resistencia cultural, donde la lectura se vivió como un acto colectivo y político en tiempos de cambio.

Deja un comentario