El bolsonarismo cambia de estrategia tras el triunfo de Lula da Silva: en lugar de invalidar los comicios, prepara una acción judicial por presunto abuso de poder económico.
El senador brasileño Flávio Bolsonaro, derrotado por el presidente reelecto Luiz Inácio Lula da Silva, desistió de solicitar la anulación de la segunda vuelta presidencial, luego de que sus aliados y abogados advirtieran que la impugnación tenía pocas posibilidades de prosperar en los tribunales.
De acuerdo con el diario Folha de S.Paulo, el hijo del exmandatario Jair Bolsonaro había anunciado apenas un día antes que buscaría invalidar la votación, bajo el argumento de que el ministro de la Suprema Corte, Cristiano Zanin, amplió por dos horas el horario electoral. Sin embargo, la falta de sustento jurídico y el riesgo de generar incertidumbre institucional llevaron a abandonar esa estrategia.
En su lugar, el equipo del senador prepara una Acción de Investigación Judicial Electoral (AIJE) para intentar revocar el mandato de Lula por supuesto abuso de poder económico. La acusación estaría relacionada con medidas anunciadas por el presidente durante la campaña electoral. Esta vía, según el reporte, es considerada menos disruptiva que intentar anular toda la elección.

La decisión también contó con el respaldo de dirigentes políticos y gobernadores, entre ellos Tarcísio de Freitas, de São Paulo, quienes recomendaron dejar atrás la impugnación general de los resultados. El panorama adverso en el Tribunal Superior Electoral y la Suprema Corte, así como la fragilidad de los argumentos presentados, pesaron en el repliegue del bolsonarismo.
Por su parte, Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal (PL), reconoció oficialmente la victoria de Lula, aunque insistió en que los cuestionamientos de su organización deben ser aclarados. “Reconocemos el resultado presidencial”, afirmó, al comprometerse a actuar con responsabilidad, transparencia y respeto a las instituciones. El reconocimiento llega después de que la derecha brasileña intentara abrir una nueva disputa sobre los resultados electorales.
Lula obtuvo 51.79 por ciento de los votos, mientras Flávio Bolsonaro recibió cerca de 59.7 millones de sufragios. Con el reconocimiento del PL y el abandono de la impugnación general, el bolsonarismo deja atrás su intento de revertir la elección, aunque mantiene abierta una nueva ofensiva judicial contra el mandatario reelecto.

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