Hijo de Trump invierte en empresa que desarrolla soldados robot para las guerras del futuro

La compañía Foundation ya prueba robots humanoides para tareas militares y de vigilancia, mientras organismos internacionales advierten sobre los riesgos de las armas autónomas.

La carrera por desarrollar soldados robot impulsados por inteligencia artificial ya está en marcha en Estados Unidos. La empresa Foundation Future Industries, respaldada por Eric Trump, hijo del presidente Donald Trump, trabaja en la creación de robots humanoides diseñados para apoyar operaciones militares, vigilancia fronteriza y logística de defensa, un proyecto que ha despertado preocupación entre organismos internacionales y defensores de los derechos humanos.

El modelo insignia de la compañía es Phantom, un robot humanoide de 1.80 metros de altura, capaz de cargar hasta 40 kilogramos, equipado con inteligencia artificial y un sistema de cámaras con visión de 360 grados. Puede operar de forma autónoma o ser controlado por un operador humano a distancia. Aunque actualmente se utiliza para tareas logísticas e industriales, la empresa reconoce que podría adaptarse para portar armamento si así lo solicita el Ejército estadounidense.

Foundation, fundada en 2024 y valuada en miles de millones de dólares, mantiene contratos con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y busca colaborar con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para desplegar estos robots en labores de patrullaje en la frontera con México. Además, Eric Trump participa como inversionista y asesor de la compañía, aunque tanto la empresa como la Casa Blanca niegan que exista algún trato preferencial por su cercanía con el gobierno.

El proyecto ha generado fuertes cuestionamientos. La ONU, el Papa y organizaciones como Human Rights Watch han advertido que el desarrollo de armas autónomas representa un riesgo para el derecho internacional y la protección de la población civil. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha pedido prohibir los llamados “robots asesinos”, al considerar que delegar decisiones letales a sistemas de inteligencia artificial abre un escenario de consecuencias impredecibles.

Los críticos también alertan que estas tecnologías podrían acelerar una nueva carrera armamentista, similar a la observada con los drones militares, pero con un mayor nivel de autonomía. Además del riesgo de errores de identificación o fallas tecnológicas, especialistas advierten que el uso de robots en combate podría reducir el costo político de iniciar conflictos armados y transformar radicalmente la forma en que se libran las guerras.

Mientras Foundation sostiene que su objetivo es crear sistemas más precisos y reducir las bajas humanas, el avance de estos proyectos reabre el debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial militar. Lo que hace unos años parecía ciencia ficción hoy comienza a convertirse en una realidad respaldada por millonarias inversiones y el apoyo de sectores cercanos al poder en Washington.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *