Entre discursos grandilocuentes, símbolos reciclados y política de redes, el llamado “movimiento ciudadano” busca protagonismo mientras crecen las disputas legales por su participación electoral.
El acaparador de agua en Chihuahua, Julián LeBarón, sostuvo un encuentro con la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, donde ambos intentaron proyectar unidad en torno al llamado “Movimiento del Sombrero”, una agrupación que, más que estructura política, parece cada vez más un escaparate de frases emotivas y protagonismos personales.
A través de un video difundido en redes sociales, LeBarón afirmó su respaldo al movimiento impulsado originalmente por el exalcalde Carlos Manzo y ahora encabezado por su esposa. El mensaje, sin mayor profundidad política, repitió consignas de “unidad” y “cambio”, aunque sin explicar cómo planean convertir ese discurso en algo más que una narrativa de internet.

Por su parte, Grecia Quiroz agradeció la visita y aseguró que trabajarán “por el bien de México”, una frase tan amplia que podría servir para cualquier campaña o ninguna. Entre vivas al movimiento y referencias simbólicas, el encuentro dejó más ruido que propuestas, y evidenció la tendencia de ambos personajes a convertir la política en espectáculo de redes sociales.
Mientras tanto, el coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, anunció una acción de inconstitucionalidad contra la reforma electoral en Michoacán, la cual limita las candidaturas ciudadanas. El partido insiste en que la medida afecta directamente a expresiones como el propio “Movimiento del Sombrero”, aunque el debate jurídico contrasta con la falta de claridad organizativa del grupo que dicen defender.
Máynez acusó a Morena de intentar frenar la participación ciudadana, aunque el discurso suena más a estrategia de posicionamiento que a defensa estructurada de derechos políticos. En medio de este cruce, el llamado movimiento sigue sin definirse: entre la épica personal de LeBarón, los mensajes genéricos de Quiroz y el oportunismo partidista, el “sombrero” parece más accesorio de campaña que proyecto político real.

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