La misión LINK, creada para evitar la caída del telescopio Swift, sufrió graves fallas técnicas días después de su lanzamiento.
La misión LINK, desarrollada por la NASA y la empresa Katalyst Space Technologies para rescatar al telescopio espacial Neil Gehrels Swift, enfrenta una crisis apenas unas semanas después de su lanzamiento. La nave comenzó a girar sin control tras el fallo de dos ruedas de reacción y problemas en su sistema de propulsores, por lo que ahora requiere ser estabilizada antes de poder cumplir su objetivo.
La NASA destinó 30 millones de dólares para construir la nave en solo nueve meses, con la intención de evitar que Swift abandonara su órbita y terminara cayendo hacia la Tierra. Sin embargo, la inversión quedó bajo cuestionamiento al presentarse fallas críticas en un vehículo que aún ni siquiera ha llegado al telescopio que debía rescatar.
Aunque Katalyst informó que los sistemas de propulsión eléctrica y comunicación continúan funcionando y que ya trabaja para reducir la velocidad de giro de LINK, la misión permanece en una carrera contra el tiempo. Mientras tanto, las probabilidades de que el telescopio Swift se desorbite antes de que termine 2026 siguen siendo muy altas.
Con el telescopio Hubble acercándose a estrellarse, el fracaso parcial de LINK pone en entredicho si resulta justificable invertir decenas de millones de dólares en misiones de rescate que, incluso antes de comenzar, ya enfrentan problemas técnicos que comprometen su éxito.

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