Irán mantiene tensión global al cerrar el paso en el estratégico estrecho de Ormuz, para sus adversarios, permitiendo únicamente el tránsito a países aliados. La medida llega tras una violenta escalada militar con Estados Unidos e Israel, y ya impacta en los precios del petróleo a nivel mundial.
En medio de una escalada militar sin precedentes en Medio Oriente, el gobierno de Irán anunció que permitirá el tránsito marítimo por el estratégico estrecho de Ormuz únicamente a naciones consideradas aliadas, endureciendo así su postura frente a sus adversarios. La medida fue confirmada por el canciller Abbas Araghchi, quien dejó claro que no existe motivo para facilitar el paso a países que mantienen una postura hostil hacia la República Islámica.
De acuerdo con el funcionario, los buques de China, Rusia, India, Irak y Pakistán podrán circular libremente por esta vía marítima clave para el comercio energético global. Esta decisión se da en un contexto de alta tensión, donde el control del estrecho representa un instrumento estratégico de presión económica y política.
El endurecimiento de las medidas ocurre tras los ataques realizados por Israel y Estados Unidos contra territorio iraní durante la madrugada del 28 de febrero. Dichas acciones militares tenían como objetivo declarado neutralizar supuestas amenazas de Teherán, pero derivaron en un golpe de alto impacto al aparato político y militar iraní.
Entre las víctimas de los bombardeos se encuentra el líder supremo Alí Jameneí, así como altos mandos del régimen, lo que provocó una rápida reconfiguración del poder interno con la designación de Mojtabá Jameneí como nuevo líder. Este escenario detonó una respuesta inmediata por parte de Irán, que emitió múltiples ofensivas con misiles y drones contra objetivos israelíes y bases estadounidenses en la región.
Como parte de las represalias, Teherán ejecutó ataques contra instalaciones energéticas vinculadas a Washington en diversos países de Medio Oriente, además de imponer un bloqueo casi total del estrecho de Ormuz. Esta ruta marítima concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas, por lo que su restricción ha generado un fuerte impacto en los mercados internacionales, elevando de manera considerable los precios de los combustibles y encendiendo las alertas sobre una posible crisis energética global.

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