PAN “entrena” diputados exprés rumbo a 2027: ¿formación política o fábrica de candidaturas?

Mientras el país enfrenta una demanda de profesionalización política, representación con trayectoria y una creciente desconfianza hacia partidos políticos, el Partido Acción Nacional (PAN) apuesta por un “curso intensivo” para preparar jóvenes que aspiran a convertirse en diputados en 2027. La estrategia, impulsada desde su brazo juvenil, Acción Juvenil, se vende como renovación generacional. 

La narrativa oficial habla de liderazgo, capacitación y participación ciudadana. Sin embargo, resulta legítimo cuestionar si la política puede reducirse a talleres acelerados y manuales de campaña. Ser diputado no es un rol técnico que se aprende en un diplomado de fin de semana; implica formación jurídica, comprensión profunda del aparato del Estado, experiencia social y un compromiso probado con la ciudadanía.

El PAN, que se asume como oposición responsable y crítica de la improvisación gubernamental, ahora promueve una ruta rápida para fabricar perfiles competitivos electoralmente. Cuando el objetivo central parece ser “preparar jóvenes para ser candidatos en 2027”, la formación se convierte en entrenamiento electoral, no en educación política integral. 

En el temario de su propuesta, se menciona la “construcción de perfil” y principios partidistas esto refleja un problema pues no es formación política integral, sino capacitación para reproducir una marca partidista. La formación parece ser así, sobre cómo ser una buena corcholata o candidato panista.

Durante años, el PAN ha señalado la falta de experiencia y la curva de aprendizaje de legisladores de otros partidos. El propio partido ha enfrentado críticas por depender más de etiquetas partidistas que de proyectos claros y consistentes, incluso estando cerca de perder registros históricamente por baja militancia. Ahora impulsa la idea aspiracional de que, con un curso intensivo, jóvenes puedan ganar una candidatura con la creación de cierta imágen política.

Uno de los apartados del temario que más llama la atención es el que promete enseñar a jóvenes aspirantes a diputados a “lidiar con la gestión de crisis y la toma de decisiones bajo presión”, pues la gestión de crisis en el ámbito público no es una habilidad superficial que pueda adquirirse en un módulo intensivo. Esto hace parecer que no se busca formar servidores públicos sólidos, sino a entrenar perfiles en control de daños políticos, sabiendo solo administrar una narrativa.

La política mexicana ha tenido demanda de la ciudadanía para contar con conocimiento técnico, trayectoria comunitaria y solvencia ética,criticando la improvisación disfrazada de renovación. La juventud no debe ser utilizada como etiqueta de frescura para compensar la falta de experiencia. Renovar no significa acelerar procesos; significa elevar la calidad.

En tiempos donde la ciudadanía exige profesionalismo y resultados, la oposición no puede darse el lujo de parecer superficial en su propia preparación. La promesa de “formar líderes” puede terminar siendo simplemente una estrategia para reciclar prácticas tradicionales bajo un discurso juvenil.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *