El exsenador panista, Roberto Gil Zuarth, carga con un historial que exhibe el lado oscuro de la élite blanquiazul: violencia, abuso y privilegios que le evitaron terminar en prisión tras un escándalo ocurrido en Barcelona.
El exlegislador panista Roberto Gil Zuarth protagonizó un escándalo internacional que terminó en tribunales españoles. El ex colaborador cercano de Felipe Calderón fue sentenciado en Barcelona por lesiones, agresiones contra policías y daños a propiedad privada, en un caso que volvió a poner sobre la mesa los excesos de ciertos personajes ligados al poder.
En diciembre de 2006, la sentencia del Juzgado Penal 4 de Barcelona dejó claro que Gil Zuarth fue considerado responsable de golpear a un vigilante de la discoteca Sala Luz de Gas y enfrentarse con agentes de seguridad y policías durante un altercado. Todo comenzó, según reportes, porque intentaron sacar vasos de cristal del lugar y el personal de seguridad se los impidió.
Lejos de actuar con prudencia, el entonces secretario particular de Felipe Calderón terminó involucrado en una trifulca que dejó personas lesionadas y daños materiales. El vigilante agredido sufrió heridas que requirieron atención médica, por lo que Gil Zuarth tuvo que indemnizar a policías y empleados afectados con miles de euros por los daños provocados.
Pese a la gravedad del caso y a la condena emitida por autoridades españolas, Gil Zuarth no pisó la cárcel, y todo apuntó a que la intervención de la embajada mexicana en España, en ese entonces encabezada por Jorge Zermeño, quien ayudó a evitar consecuencias peores.
La imagen de Gil Zuarth, quedó marcada por polémicas, abuso de poder y conductas que exhibieron lo contrario a una narrativa de “legalidad” con el que intentaron defender el panismo.

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