El presidente español advierte sobre el uso creciente de la fuerza, la desinformación y la desigualdad, y propone renovar el sistema multilateral global.
En la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, lanzó una advertencia contundente: “hoy vemos una peligrosa normalización del uso de la fuerza”, en referencia a conflictos recientes y a la creciente tensión internacional que, dijo, pone en riesgo el orden global.
Ante líderes de más de 20 países, entre ellos Claudia Sheinbaum, Lula da Silva y Gustavo Petro, Sánchez subrayó que la democracia enfrenta amenazas internas y externas, como la desigualdad social y la desinformación, factores que pueden vaciarla de contenido si no se actúa con firmeza.
El mandatario español insistió en que no basta con resistir, sino que se requiere liderazgo político para fortalecer la democracia. En ese sentido, planteó la necesidad de reformar organismos internacionales, especialmente la ONU, para que sea más representativa y eficaz ante los desafíos actuales.

Como parte de esta transformación, propuso que la Organización de las Naciones Unidas sea presidida por una mujer, al considerar que el sistema multilateral necesita adaptarse a la realidad contemporánea. “Debe ser más democrática y reflejar al mundo actual”, enfatizó.
Sánchez también alertó sobre el impacto de la tecnología sin regulación, señalando que los algoritmos y la desinformación pueden profundizar divisiones sociales si no existen reglas claras. En paralelo, el presidente brasileño Lula da Silva respaldó estas preocupaciones y criticó el uso de redes sociales para amenazar con conflictos globales.
Ambos líderes coincidieron en que el mundo atraviesa uno de los momentos con mayor número de conflictos desde la Segunda Guerra Mundial, y llamaron a fortalecer el multilateralismo, la cooperación internacional y la paz, frente a un sistema que, advirtieron, ha perdido capacidad de respuesta.

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