Playeras piratas del Mundial: narconegocio que sigue la misma ruta que el fentanilo

A 14 días del inicio de la Copa del Mundo, con base en el reportaje de Mediotiempo, el mercado negro de camisetas de futbol no oficiales se ha disparado en México, revelando una red criminal de alcance internacional con epicentro en el barrio de Tepito, en la Ciudad de México. 

El Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual ha incautado cerca de 8 millones de productos pirata relacionados con el Mundial, entre ellos 25 toneladas de camisetas de futbol, con un valor estimado de 950 millones de pesos.

Santiago Nieto, director general del IMPI, confirmó estos datos en entrevista con Mediotiempo, y precisó que los operativos han incluido la participación de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX.

El trayecto de un jersey pirata comienza en fábricas del sur de China, principalmente en Fujian y Guangzhou, atraviesa el océano en barco hasta puertos centroamericanos donde el 90% de los contenedores no son inspeccionados, sigue por carretera hasta las bodegas de Tepito, pagando cuotas al crimen organizado y autoridades en el camino. Todo el proceso tarda aproximadamente una semana.

Un papel clave en esta cadena lo juegan los llamados “Marcopolos”, personajes ligados a familias tradicionales del Barrio Bravo que viajan tres o cuatro veces al año a China para negociar precios, volúmenes de producción, y que han sido progresivamente absorbidos por la Unión Tepito.

El periodista especializado en crimen organizado Óscar Balderas, consultado por Mediotiempo, señaló que la ruta que utilizan los cárteles para recibir materia prima y químicos desde China destinados para la producción de metanfetaminas o fentanilo es la misma por la que viaja la playera pirata de la Selección Mexicana.

Además, los dos principales puertos de entrada al país son Lázaro Cárdenas, en Michoacán, y Manzanillo, en Colima, donde también se inspecciona únicamente el 10% de los contenedores que atracan.

Aunque comprar un jersey pirata puede parecer un acto cotidiano e inofensivo, se advierte que los ingresos que genera este mercado puede representar entre 15, 20 y hasta 50 millones de pesos para grupos criminales, dinero usado en armas, municiones, vehículos y equipos de telecomunicaciones utilizados para extorsionar y secuestrar.

De acuerdo a la Alianza Internacional para la Propiedad Intelectual, México ocupa el cuarto lugar mundial en consumo y comercialización de productos pirata, solo por detrás de Italia, Rusia y China. Anualmente, este mercado mueve más de 60 mil millones de pesos en el país.

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