Los altos precios de los boletos, que alcanzaron hasta los 3 mil 360 dólares canadienses en reventa, se sumaron a las fallas técnicas y a la baja asistencia que marcaron la inauguración del Mundial en Canadá, exhibiendo un estadio vacío.
La inauguración del Mundial en Canadá estuvo lejos de la fiesta esperada. Además de las fallas registradas durante la ceremonia, el estadio presentó un estadio con numerosos asientos vacíos, situación que generó críticas entre aficionados y observadores del torneo. Para muchos, los elevados costos de las entradas influyeron directamente en la baja asistencia.
Uno de los momentos más comentados ocurrió cuando el trofeo inflable gigante de la Copa del Mundo no logró desplegarse por completo durante el espectáculo inaugural. El incidente quedó expuesto ante los espectadores, por lo que provocó reacciones negativas y se cuestionó la organización del evento.
A las fallas se sumó el tema de los precios de boletos, puesto que para el partido inaugural tenían costos oficiales entre 355 y 1,745 dólares, mientras que en plataformas y de reventa llegaron a superar los 2 mil dólares canadienses y hasta 3 mil 360 dólares en las zonas premium, cifras que muchos aficionados consideraron excesivos.
Lo que debía ser una celebración histórica terminó marcado por la escasa presencia de público, la falta de ambiente en las tribunas y problemas durante el espectáculo de apertura. Entre los altos precios y los errores de organización, el debut mundialista en Canadá dejó una imagen muy distinta a la esperada para el arranque de la Copa del Mundo.

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