Volodímir Zelensky pidió a los aliados de la OTAN acelerar el envío de misiles Patriot y autorizar su fabricación en Ucrania, tras un nuevo ataque ruso que dejó al menos 28 muertos y un centenar de heridos en Kiev.
Rusia llevó a cabo un nuevo ataque masivo contra Kiev en la víspera de la cumbre de la OTAN que se celebrará en Ankara, donde está previsto un encuentro entre Donald Trump y Volodímir Zelensky. De acuerdo con autoridades ucranianas, el bombardeo incluyó 68 misiles y 351 drones, de los cuales una parte fue interceptada, aunque 29 misiles balísticos lograron superar las defensas antiaéreas, provocando la muerte de al menos 28 personas y dejando alrededor de 100 heridos.
Mientras Moscú afirmó que los proyectiles impactaron instalaciones de la industria militar ucraniana, las autoridades de Kiev sostuvieron que los misiles alcanzaron zonas residenciales, destruyendo decenas de edificios de departamentos. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron labores de rescate entre los escombros y graves daños en distintos puntos de la capital.
Ante la ofensiva, Zelensky urgió a los países de la OTAN a entregar cuanto antes misiles para los sistemas Patriot, al señalar que son los únicos capaces de interceptar proyectiles balísticos. Además, solicitó a EUA autorizar la fabricación bajo licencia de estos misiles en territorio ucraniano, al advertir que retrasar la decisión significa permitir más muertes de civiles.
En respuesta, Ucrania mantuvo sus ataques con drones contra infraestructura energética y petrolera en Rusia. Las autoridades rusas informaron el derribo de 519 drones en 21 regiones, mientras Kiev aseguró haber golpeado refinerías, puertos petroleros y centros de distribución eléctrica en Crimea, además de atacar por primera vez la refinería de Omsk, ubicada a unos 2 mil 500 kilómetros de la frontera, uno de los objetivos más lejanos alcanzados desde el inicio de la guerra.


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