Más de 8 mil niños y adolescentes han sido expulsados; la mayoría sin acompañamiento y bajo condiciones denunciadas por organismos internacionales.
Desde el regreso de Donald Trump al poder, 8 mil 444 menores mexicanos han sido deportados, revelando un patrón alarmante: siete de cada diez fueron repatriados sin sus padres, lo que ha encendido alertas por posibles violaciones a derechos humanos.
Datos de la Unidad de Política Migratoria indican que entre enero de 2025 y enero de 2026, 5 mil 798 menores no acompañados fueron expulsados, es decir, el 68% del total. Esta cifra contrasta con el último año del gobierno de Joe Biden, cuando el porcentaje fue de 40.6%.
Expertos de la Organización de las Naciones Unidas han advertido sobre violaciones a los derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes, especialmente tras la cancelación de apoyos legales para menores no acompañados, dejándolos en mayor vulnerabilidad ante procesos migratorios complejos.

Testimonios recabados por organizaciones civiles señalan que menores han sido presionados para aceptar deportaciones voluntarias, incluso bajo amenazas de detención indefinida por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. También se reportan condiciones precarias: celdas sin ventanas, falta de atención médica y separación familiar prolongada.
En cuanto a las rutas de retorno, la mayoría de los menores fueron repatriados vía terrestre por la frontera norte, mientras que otros llegaron por aire al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, así como a terminales en Tabasco y Tapachula.
Además, la reapertura del centro de detención en Dilley, Texas, ha reavivado denuncias por condiciones inhumanas, incluyendo brotes de enfermedades y escasez de alimentos. La situación evidencia una crisis humanitaria en crecimiento que impacta directamente a la niñez migrante mexicana.

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