Etiqueta: Allan Pozos

  • Las juventudes destacan en la Ciudad de México

    Las juventudes destacan en la Ciudad de México

    El Premio de la Juventud mira a las juventudes de las periferias y a quienes realizan trabajos comunitarios y de bienestar social a favor de la Ciudad de México y sus habitantes. Durante décadas, los reflectores institucionales se encendieron solo para quienes ya tenían el camino pavimentado por el privilegio, dejando en la sombra a las verdaderas fuerzas vivas de nuestra ciudad. Pero hoy, ese tiempo se ha terminado. El Premio de la Juventud de la Ciudad de México 2026 no es un galardón más; es un acto de justicia social y un triunfo del territorio frente a la adversidad. Es el grito de una generación que no espera permiso para transformar su entorno, que suda la gota gorda en comunidad y que trabaja con la convicción de que el bienestar solo es real si es colectivo.

    Este reconocimiento nace para abrazar a jóvenes que, entre los 12 y los 29 años, están moviendo la aguja en sus comunidades, defendiendo derechos humanos, impulsando la ciencia desde la periferia, creando arte que cuestiona y protegiendo nuestra biodiversidad.

    No basta con abrir la convocatoria; hay que derribar los muros de la desigualdad estructural. Por ello, esta edición implementa acciones afirmativas contundentes orientadas a juventudes en situación de vulnerabilidad de derechos. El diseño de este premio pondera el trabajo de quienes enfrentan barreras históricas —ya sea por condiciones de marginación, pertenencia a pueblos originarios o diversidad sexual— asegurando que su labor comunitaria sea evaluada con una perspectiva de equidad. Y en esta batalla por la igualdad, estamos saldando una deuda histórica insoslayable: de los 21 premios que se entregarán, al menos 13 están reservados para mujeres jóvenes, reconociendo el liderazgo femenino que sostiene la estructura de nuestros territorios y rompiendo los techos de cristal que intentaron frenarlas.

    Para garantizar que este reconocimiento llegue a las manos correctas, el Instituto ha estructurado un mecanismo de evaluación riguroso y transparente, alejándolo de cualquier discrecionalidad burocrática. El Jurado Calificador, integrado por especialistas, representantes de la sociedad civil y autoridades en la materia, tiene la encomienda de evaluar los expedientes no solo por sus credenciales académicas, sino por el impacto real, medible y transformador de sus acciones en la comunidad. Es un jurado diseñado para entender el territorio, capaz de identificar el verdadero mérito cívico y social de quienes construyen la ciudad desde abajo.

    La invitación es abierta, radical y urgente: queremos que cada liderazgo que motiva en colectivo tome el lugar que le corresponde. Por eso, hemos diseñado siete distinciones que abarcan desde el mérito académico y cultural, hasta la defensa de la diversidad sexual y la igualdad de género. Quienes resulten seleccionados por el Jurado Calificador recibirán no solo el reconocimiento público en una gran ceremonia simbólica el próximo 12 de agosto, sino un impulso económico real de $23,000.00 pesos, entregado con total transparencia mediante para fortalecer sus proyectos de vida.

    No hay tiempo que perder ni esfuerzo que ocultar. El pre-registro digital está vivo y te espera en el portal oficial del Instituto de la Juventud (injuve.cdmx.gob.mx). Sabemos que el acceso no debe ser un privilegio, por lo que el Instituto saldrá a las calles, habilitando sedes de validación en las zonas más alejadas para que ningún expediente se quede fuera por falta de medios. Esta es tu convocatoria, este es tu momento de demostrar de qué están hechos los jóvenes de la Ciudad de México. Entra, regístrate y que el orgullo de tu barrio resuene en toda la capital, porque en esta transformación, las juventudes son el motor que nada detiene.

    Registra tu postulación HOY mismo:

    No lo dejes para después. El límite para realizar tu pre-registro digital es el 26 de junio de 2026 a las 18:00 horas.

    👉 Ingresa directamente aquí para iniciar tu registro: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf6UtBPs63LVr7cuU-f9RxYFtQCJUijiWamF7jLzrkH_2yIVA/viewform

    👉 Descarga y lee la convocatoria completa aquí: https://injuve.cdmx.gob.mx/storage/app/media/2026/CONVOCATORIAS/CONVOCATORIA%20PREMIO%20DE%20LA%20JUVENTUD%202026_.pdf

  • ​Entre el Mandato Institucional y el Corazón de la Militancia

    ​Entre el Mandato Institucional y el Corazón de la Militancia

    El reciente Congreso Nacional de Morena ha definido la arquitectura y trazado la hoja de ruta para la etapa de profundización que nos aguarda. Los reacomodos estratégicos al más alto nivel responden a una lógica de continuidad que exige una operatividad probada. En este escenario, la posición de Ariadna Montiel responde a una lógica de fortalecimiento territorial. Su labor representa el reconocimiento a una forma de hacer política que regresa a la organización primaria del movimiento: esa estructura que se construye casa por casa y que ha permitido que el engranaje del Estado mantenga una cercanía genuina con la gente. Es la validación de que el trabajo a ras de suelo y el mando institucional son, en nuestra realidad política, las dos caras de la misma moneda sobre la cual descansa la continuidad de nuestro proyecto de nación.

    ​Sin embargo, para que esta maquinaria institucional mantenga su vigor, es indispensable alimentar los procesos de democracia interna que fortalecen la legitimidad de todas las voces. La lucha democratizadora al interior de un partido no es un síntoma de división, sino el ejercicio necesario para garantizar que la inserción de nuevos cuadros y liderazgos responda a un reconocimiento genuino del trabajo realizado. En la política de altura, la presencia en los espacios de decisión debe ser el resultado natural de una militancia que aporta solvencia ética y resultados tangibles.

    ​Acompañando esta solidez estructural, el pulso de la militancia se hace presente a través de ejercicios de reflexión necesarios. El pronunciamiento reciente “Giro a la Izquierda”, presentado por el compañero Eduardo Cervantes, adquiere una dimensión constructiva y debe leerse como un diálogo necesario entre militantes que buscan preservar la mística fundacional. Sus planteamientos sobre la formación política y la mística del servicio público aportan una visión que nutre nuestra democracia interna, enriqueciendo el debate y asegurando que los incentivos colectivos sigan siendo la brújula que guía nuestra organización, en perfecto equilibrio con la operatividad técnica.

    ​Bajo la óptica del “Príncipe Colectivo” de Antonio Gramsci, la salud de un movimiento radica en su capacidad de síntesis orgánica. Las definiciones internas deben ser el reflejo de una militancia viva y activa, donde la representación no sea un dictado fortuito, sino el resultado de un arraigo real en el territorio. En este sentido, la democratización del partido se fortalece cuando los cauces institucionales permiten que el mérito y la lealtad al proyecto sean los que guíen nuestro crecimiento.

    ​Esta visión de un movimiento cohesionado es la que permite que, en el ejercicio del gobierno, la autoridad moral se traduzca en bienestar para todas y todos. La Ciudad de México es el ejemplo más nítido de este principio: el gobierno que encabeza Clara Brugada demuestra que es posible ejercer una administración con visión universal —gobernando para cada habitante de esta capital— sin desdibujar los principios de justicia social que nos dieron origen. Su legitimidad política es innegable precisamente por su arraigo en las luchas populares. De cara a las definiciones que se avecinan, el reconocimiento natural a liderazgos con ese peso específico será fundamental para asegurar que los procesos de consulta y encuestas reflejen fielmente el sentir de una militancia que busca ser representada por perfiles con solvencia ética y grandes resultados.

    ​Al final, el territorio sigue siendo el gran validador. El reto será reconocer la madurez de una militancia que no solo acompaña, sino que propone y construye sus propios espacios de representación. El éxito de nuestro proyecto dependerá de nuestra capacidad para integrar todas las visiones, garantizando que quienes han sostenido la esperanza con honestidad y fiereza en cada rincón de nuestra ciudad y nuestro país, encuentren en el partido un espacio de participación legítimo y natural para fortalecer la estructura desde adentro.

  • Contra la misoginia de grada y el machismo de escritorio

    Contra la misoginia de grada y el machismo de escritorio

    Todavía hoy, en los abismos de las redes sociales y en las gradas, se intenta sostener por la fuerza el eco rancio de que “el fútbol es un deporte de hombres”. Esta narrativa está secuestrada por dos frentes cobardes.

    Por un lado, la misoginia de la tribuna y el teclado; hombres que, desde la inmovilidad de su sofá, intentan denigrar a las mujeres que hoy reclaman la cancha.

    Son el retrato vivo de la genial cumbia de Grupo G: “Te pasas todo el día viendo la televisión / Comiendo lo que sea mientras empieza el futbol… Eres revoltoso cuando estás en las tribunas / Pero ya en la cancha casi siempre no das una”. Un himno al cinismo que remata con una verdad lapidaria: “Tan criticón, pero te falta destreza / No cabe duda que lo tuyo es la cerveza”. Esa es la furia del sedentarismo intentando dictarle las reglas a una atleta de clase mundial.

    Pero hay un segundo frente, aún más cínico: los “opinólogos” de élite. Esos analistas de traje y escritorio que comparten el mismo machismo del “viejo panzón”, pero aderezado con un profundo clasismo. Desprecian a la mujer en la cancha y, al mismo tiempo, desprecian a la sociedad que paga sus salarios; a esos aficionados de a pie que gastan gran parte de sus ingresos para subir hasta donde se posan las águilas en el Estadio Azteca, consumiendo sus cervezas y comida chatarra, víctimas del bombardeo implacable de sus marcas comerciales.

    La hipocresía de este sistema quedó al descubierto recientemente en el duelo entre Pumas y Mazatlán. Un sector de la crítica quiso centrar el debate en una decisión calificada de errónea, pero la trampa era utilizar un pretexto técnico para descalificar su presencia como mujer y como tomadora de decisiones en el terreno de juego. El machismo no descansa; día tras día, Katia Itzel se enfrenta a una violencia de género asfixiante en las redes, en los medios, en la cancha y con los directivos. Sin embargo, su respuesta no es el repliegue. Ella es el claro ejemplo de la perseverancia absoluta y abandera en primera línea la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Su presencia en el centro de la cancha es un liderazgo inigualable que neutraliza toda frustración machista; no está pidiendo permiso, está conquistando el último gran bastión del patriarcado en México.

    La trascendencia de su figura va mucho más allá de las líneas de cal. Su presencia se alinea perfectamente con el momento sísmico que vive nuestro país. Hoy, el temple y el éxito de Katia en el ojo público la convierten en un referente irrefutable para las niñas y mujeres del mundo entero. Como bien lo sentenció nuestra Presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum: “Podemos ser lo que queramos ser y cumplir nuestros sueños, sin prejuicios. Las mujeres podemos ser ingenieras, doctoras, científicas, deportistas o presidentas de la República”. Katia es ese espejo en el que hoy se mira el futuro.

    Frente a esta violencia sistemática, el silencio institucional es complicidad. La FIFA debe asumir, de una vez por todas, una posición irrestricta de respeto a los derechos humanos y de defensa hacia nuestra árbitra. El fútbol mexicano ya vivió el rigor de las sanciones cuando, por el grito homofóbico, se castigó a la élite directiva jugando a puerta cerrada. Hoy, la misoginia exige sanciones igual de ejemplares.

    El tablero político nacional ha cambiado para siempre. En la Ciudad de México de Clara Brugada, el “Tiempo de Mujeres” es una realidad innegable: tenemos Presidenta, tenemos Jefa de Gobierno, y tenemos a una gran “Árbitra” con “A”, como lo exige la historia. Por ello, la llegada del Mundial 2026 no puede ser solo una fiesta comercial. El Estado debe ejercer la reparación del daño histórico levantando un mural monumental a las puertas del Estadio Azteca en honor a Katia Itzel y a las pioneras del deporte. Un recordatorio visual, permanente e imborrable, de que el territorio también les pertenece a ellas.

  • El Derecho a la Ciudad: Diplomacia, territorio y el futuro de la transformación

    El Derecho a la Ciudad: Diplomacia, territorio y el futuro de la transformación

    La diplomacia global sienta sus bases en el reconocimiento de nuestros pueblos, costumbres y raíces, reconociendo la política social como un instrumento del desarrollo local, nacional e internacional que hoy se forja en el territorio. La semana pasada, la Ciudad de México albergó el Buró Ejecutivo de la CGLU (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos), la red mundial más grande e influyente de alcaldes, metrópolis y gobiernos regionales.

    Este encuentro internacional no es menor: representa el espacio donde las ciudades definen las soluciones reales a las crisis globales, trazando la agenda estratégica que culminará con los grandes acuerdos de la próxima Cumbre Mundial en Tánger. 

    ​En este marco de cooperación, el próximo Mundial de fútbol adquiere un significado profundo. Más allá de la justa deportiva, el Mundial hermana a nuestros pueblos, junta a las naciones e imprime alegría, fraternidad y paz en la gente. Esta efervescencia quedó plasmada en la camaradería del foro, destacando momentos de diplomacia viva, como cuando el copresidente de CGLU y representante de Sudáfrica bromeó amistosamente apostando a favor de su equipo contra nuestro majestuoso Teatro Esperanza Iris para el partido inaugural. Ese es el espíritu: una fiesta global que nos une en un mismo diálogo de respeto.

    ​Esa autoridad moral para entablar un diálogo global sobre el espacio público no es casualidad; es el resultado de una vida entera de militancia. Durante su intervención, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, hizo un recorrido histórico que es, en sí mismo, la radiografía del municipalismo transformador: desde sus inicios como jefa de manzana y dirigente de barrio en las zonas más humildes de Iztapalapa, hasta su consolidación como gobernante de la capital. Esa es la verdadera escuela de la política pública. 

    ​No es fortuito que este mensaje retumbe ante el mundo justo en abril, mes que marca el 21 aniversario del desafuero de Andrés Manuel López Obrador, el episodio histórico que detonó la gran “revolución de las conciencias”. Aquel embate autoritario le enseñó a nuestro pueblo a luchar, a resistir y a vencer. Hoy, más de dos décadas después, esa misma semilla de dignidad es la que le permite a la Ciudad de México exportar su modelo de transformación. 

    ​Y en ese diálogo, nuestra ciudad marca la pauta. Sariha Moya, Ministra de Economía y Planificación, definió el municipalismo con una precisión milimétrica: “A nosotros nos junta cuidar el territorio, a la gente, lo público”. Este es el verdadero “Derecho a la Ciudad”, un concepto que Clara Brugada ha materializado al poner la política de cuidados al centro de la agenda y construir Utopías que son vehículos de justicia territorial. Como ella misma sentenció: “Nuestra brújula es gobernar desde el territorio, no desde el escritorio”.

    ​Sin embargo, el verdadero peso histórico de este foro llegó con su posicionamiento global frente a las tensiones geopolíticas actuales. En un contexto donde el orden multilateral cruje, Brugada lanzó un mensaje contundente contra quienes apuestan por “la ley del más fuerte” y recurren a la amenaza en las relaciones internacionales. “Se equivocan quienes pretenden arrastrarnos de regreso a la guerra”, advirtió con firmeza. 

    ​Este no fue el mensaje de una gobernante local; fue el posicionamiento inquebrantable de una mujer de Estado defendiendo la soberanía, la paz y la dignidad de nuestro pueblo frente a cualquier presión externa. Una visión de altura que deja muy claro quién tiene el temple, la narrativa internacional y el liderazgo indiscutible que los nuevos tiempos de nuestra nación demandan.

  • Zócalo de Gobierno Ciudadano: El triunfo del territorio sobre la burocracia

    Zócalo de Gobierno Ciudadano: El triunfo del territorio sobre la burocracia

    El poder no se ejerce detrás de un escritorio; el poder verdadero se camina, se escucha y se resuelve de frente. Desde aquel histórico 8 de octubre de 2025, fecha en que se llevó a cabo la primera audiencia pública, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, ha transformado la Plaza de la Constitución en el despacho público más grande del país a través del programa “Zócalo de Gobierno Ciudadano”.

    Atrás quedaron los días en que la ciudadanía tenía que mendigar una cita o perderse en los laberintos del influyentismo. Hoy, la instrucción es contundente: todo el gabinete legal, ampliado y los titulares de los institutos salen de sus oficinas para dar la cara. La política de Estado ha vuelto a la calle.

    Los números de una maquinaria imparable No hablamos de relaciones públicas, hablamos de justicia social cuantificable. Desde su arranque hasta el día de hoy, hemos superado las 61 jornadas ininterrumpidas de atención, logrando dar respuesta a más de 90 mil ciudadanas y ciudadanos.

    ¿El objetivo? Construir un “gobierno de territorio y no de escritorio”. En estas mesas se resuelven, sin intermediarios ni gestores, los temas más urgentes de la capital: desde vivienda y seguridad, hasta la atención integral de nuestras juventudes, garantizando su movilidad social y defensa de derechos.

    El reloj suizo y la primera línea de fuego La mecánica de las audiencias cada martes es un proceso riguroso que funciona gracias a una alianza operativa impecable entre dos grandes fuerzas.

    Por un lado, la Dirección de Atención y Audiencia Ciudadana, encabezada por Beatriz Astorga, quienes garantizan el control, la trazabilidad y la eficiencia de las audiencias. Por el otro, la verdadera infantería de nuestro gobierno: el personal de Participación Ciudadana. Esta gran tropa territorial es la primera línea de organización. Ellos son quienes, bajo el sol o la lluvia, actúan como el primer filtro, conteniendo, escuchando y canalizando el flujo de miles de capitalinos con una vocación inquebrantable.

    Gracias a ellos, el proceso es directo y transparente:

    1. A las 14 horas inicia la organización del filtro. Participación Ciudadana despliega la logística inicial, repartiendo fichas y clasificando las demandas para canalizarlas a las mesas de los secretarios, ordenando la plaza antes de que inicie la jornada.
    2. En punto de las 16 horas La Jefa de Gobierno, secretarios y directores toman sus lugares para iniciar el diálogo directo, cobijados por la eficiencia organizativa que la Directora Astorga mantiene.
    3. La Canalización Efectiva: Dependiendo de la solicitud, la persona es dirigida a la dependencia correspondiente (como nosotros en el INJUVE) para llevarse un folio de seguimiento y una solución real.

    Quienes operamos todos los días en el territorio sabemos que un buen gobierno se mide por su capacidad de respuesta. Enfrentarse cara a cara con las necesidades de la gente aterra a quienes prefieren la comodidad burocrática; pero para quienes entendemos y caminamos la ciudad, los martes en el Zócalo son el escenario perfecto para demostrar que la estructura funciona.

    Estar presentes en el corazón de la capital es la confirmación de que la Ciudad de México avanza firme. La transformación no es un discurso; se construye cada martes, ficha por ficha, en el ágora más importante de nuestra nación.

  • Un festival de derechos: La primera UTOPÍA metropolitana en la Mixiuhca

    Un festival de derechos: La primera UTOPÍA metropolitana en la Mixiuhca

    Hay domingos que marcan un parteaguas en la historia de una ciudad, y la capital atestiguó uno de ellos. La inauguración de la UTOPÍA Mixiuhca no es un evento protocolario más ni una simple obra pública; es la materialización de un modelo de Estado a escala metropolitana. Lo que nació como un milagro territorial, hoy se consagra como el estándar definitivo de transformación para toda la Ciudad de México.

    ​Hoy se respira un ambiente de auténtica fiesta en la capital. El verdadero ejercicio del gobierno de Clara Brugada se celebra en las calles, recuperando el espacio público con alegría, visión de futuro y resultados tangibles. Más que un acto de infraestructura, lo que vivimos hoy es un festival de derechos garantizados donde las familias vuelven a adueñarse de su entorno con total plenitud con todos sus servicios totalmente gratuitos.

    ​Hablamos de una intervención monumental de 120,000 metros cuadrados en su totalidad. Esta inauguración marca la entrega de la primera UTOPÍA, de dos que se construirán en la Magdalena Mixiuhca, otorgando desde ya 80,000 m² de dignidad, divididos en 60 nuevos espacios para el goce de la comunidad y la generación de 7,000 empleos que dinamizan nuestra ciudad.

    ​Como testigos de la operación territorial, sabemos que los muros no cambian vidas si no hay un tejido social que los sostenga. Como bien lo definió hoy nuestra Jefa de Gobierno: “Las Utopías no son solo espacios públicos nuevos, es una ruptura en la forma tradicional de pensar la ciudad. Hoy estamos resignificando el urbanismo desde la vida cotidiana y la comunidad”.

    ​Ese urbanismo social se despliega en 11 ejes estratégicos que no dejan a nadie atrás. El Sistema Público de Cuidados revolucionará el día a día con una lavandería popular, un comedor, el Centro Colibrí para prevención de adicciones, una Casa de día para el adulto mayor y hasta un Temazcal. Esto, sumado al Eje de Género que alberga la Casa de las Siemprevivas y el espacio Biguidi para la diversidad, convierte lo que antes era trabajo no remunerado o invisibilización, en derechos plenos e infraestructura.

    ​La justicia territorial abarca cada necesidad. El Eje de Salud integra desde mastógrafos y la Estación Condesa, hasta albercas de hidromasaje y terapias sensoriales y de lenguaje. El Eje de Cultura y Educación presume un auditorio para 426 personas, salones de cine, teatro, danza, una biblioteca digital y la cabina de RadioUtopía. Incluso la economía social tiene su espacio con una Agencia de Empleo, una tortillería popular y una tienda de comercio justo.

    ​Para las juventudes y las familias, el despliegue es histórico. El Eje Deportivo y Recreativo entrega una alberca semiolímpica, jaulas de bateo, canchas de pádel, minigolf, pistas de pump track y un espectacular Kartódromo de más de 3,300 m² con 20 go-karts. Los más pequeños disfrutarán de 37 juegos infantiles y la refrescante “Isla del agua”. Todo esto enmarcado en un Eje Ambiental de 48,500 m² de áreas verdes, con 55,500 plantas de ornato, 213 nuevos árboles, jardines polinizadores y biozanjas sustentables.

    “Donde la justicia territorial se hace realidad, el acceso al deporte, a la cultura y al bienestar ya no depende solo del lugar donde se vive”, sentenció Brugada en un discurso que resonó en toda la Mixiuhca.

    ​Hoy queda claro que la capital ya no acepta retrocesos. La inauguración de hoy es un laboratorio del futuro donde se ensaya y materializa el derecho a la ciudad. Gobernar desde el territorio es la firma irrenunciable de esta administración, y la Ciudad de México ya es, oficialmente, un territorio de Utopías.

  • Los dos héroes de mi vida: El legado del Comandante Alejandro Delgado Aguilar

    Los dos héroes de mi vida: El legado del Comandante Alejandro Delgado Aguilar

    Hay hombres que no solo caminan por esta ciudad, sino que la defienden, la construyen y, al partir, dejan una escuela que no se borra. Como dicta el corrido escrito en su honor: 

    “En el mero DF nació, un veintinueve de marzo del año sesenta y cuatro, con firmeza y sin descanso, desde joven comprendió que el deber era su paso”.

     Nacido un 29 de marzo de 1964 en esta capital, Alejandro Delgado Aguilar comprendió desde muy joven que el deber era su camino. A los 21 años, el 1 de julio de 1985, tomó una decisión que cambiaría su destino: entró a la Policía con la idea de quedarse solo un año para poder estudiar medicina. Pero la vocación lo atrapó. “La Policía me dio todo, me dio mi familia, me capacitó, me formó como persona”, relataría tiempo después. Así comenzó una trayectoria de 33 años ininterrumpidos de servicio absoluto.

    ​Su carrera se forjó en la línea de fuego y en un profundo amor por la vida. Aquel instinto médico de su juventud nunca lo abandonó, protagonizando episodios que marcarían su alma. Como aquella vez que se negó a dar por perdido a un pequeño de cuatro años: “Lo puse en un cofre de un coche y le di RCP. Un paramédico me dijo que lo dejara porque estaba muerto, pero insistí. Tal vez mi necedad, y el niño empezó a toser…”, recordaba con el orgullo de quien le arrebata una vida a la muerte.

    ​Con el tiempo, se consolidó como un especialista táctico implacable. Su temple quedó a prueba el 30 de diciembre de 1996 en Iztacalco. A las 13:20 horas, el entonces indicativo “Zorro 1” del Agrupamiento Fuerza de Tarea llegó a una sucursal bancaria donde un asaltante armado mantenía a 14 rehenes. Mientras cientos de elementos rodeaban la zona, el Comandante Gato, conocido así por sus compañeros, se plantó a escasos centímetros del delincuente para negociar directamente. Con frialdad de ajedrecista, logró la liberación de tres niños y siete adultos más. Su visión periférica era tal que, en medio de la tensión, identificó y detuvo al cómplice del asaltante que intentaba escapar camuflado entre los liberados.

    ​Para él, proteger a la ciudadanía era una acción al límite constante. La madrugada de un lunes de noviembre de 2006, esa convicción evitó una catástrofe mayúscula. Supuestos grupos guerrilleros habían colocado un artefacto explosivo en una sucursal bancaria en Cafetales, sobre el Eje 3 Oriente. Él se encontraba cerca cuando lo llamaron sabiendo de su especialidad. Al llegar, encontró a decenas de policías rodeando la bomba; de inmediato ordenó despejar el área, cerró la circulación y, sin dudarlo ni esperar el equipo especial, comenzó a maniobrar el explosivo con sus propias manos hasta que llegó el apoyo de Fuerza de Tarea. “Fue tanta la adrenalina que no pude dormir”, confesó después.

    ​Ese acto de heroísmo absoluto le valió el reconocimiento de la ciudad. La Comisión de Seguridad Pública lo reconoció públicamente en la Gaceta Oficial como candidato a la presea al Mérito Policial 2006 y, por orden directa del entonces Jefe de Gobierno, Alejandro Encinas, fue ascendido por su innegable valor.

    ​Esa capacidad de respuesta lo llevó a perfeccionar sus conocimientos tácticos, de rescate y desactivación en Venezuela, Colombia, Israel y en la Academia del FBI en Quantico. Ocupó 15 puestos de dirección operativa, fungiendo incluso como Invitado Permanente de la Comisión Técnica de Selección y Promoción reconocido en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México entre 2014 a 2018 y culminando como Director General. No es casualidad que su indicativo principal en la corporación fuera “Perseo”. En la mitología, Perseo es el héroe que enfrenta y derrota a Medusa, la criatura cuya mirada petrificaba de terror a los hombres; mi papá hacía exactamente eso en la vida real. Enfrentaba el peligro que paralizaría de miedo a cualquiera y lo neutralizaba con inteligencia táctica para proteger a los inocentes.

    ​Sin embargo, el mando traía consigo la carga más dolorosa de la corporación. El “Jefe Perseo” no era de piedra. “Como jefe tenía que decirle a los papás que su hijo estaba muerto, eso es muy fuerte, no hay palabras que reconforten a sus papás”, confesaba entre lágrimas, demostrando que su mayor grandeza siempre fue su humanidad.

    ​Esa misma humanidad es la que hoy le reconoce su gente. La tropa no miente, y al leer a quienes marcharon a su lado, la historia hace justicia. Hoy no lo despiden hablando solo de medallas, sino recordándolo como “mi gran maestro de la policía”, “el mejor instructor en Fuerza de Tarea” y “un excelente jefe, pero más excelente ser humano”. Para ellos, ese líder inquebrantable siempre será resumido en las palabras que hoy inundan los mensajes de su corporación: “Un chingón el jefe. Vuela muy alto, Jefe Perseo”.

    ​En el mes de julio de 2018, exactamente 33 años después de su ingreso, dejó las filas con una certeza absoluta: “Ser policía es todo: somos menospreciados, maltratados, pero nos llevamos satisfacciones muy grandes y cuando sirves bien la gente te lo agradece”.

    ​Para mí, él es mucho más que el mejor policía de este país: tengo la enorme fortuna de llamarlo mi segundo papá. Aunque no llevamos los mismos apellidos, él me enseñó desde pequeño la entrega absoluta a lo que te apasiona y la fortaleza para enfrentar lo dura que puede ser la vida. Siempre admiró a mi primer papá, Mario Pozos (biológicamente mi abuelo, quien me crio y me dio su nombre). Yo crecí maravillado ante ambos: el Héroe Uniformado, rodeado de elementos tácticos, y el Héroe Social, entregado en cuerpo y alma a sus vecinos.

    ​Obviamente no fui policía de profesión, aunque de niño lo soñé cuando íbamos juntos a las instalaciones del Agrupamiento Fuerza de Tarea a cruzar la pista de obstáculos o hacer rapel. Hoy, viéndolo en retrospectiva, mis años de activista de a pie están enormemente justificados: vengo de dos pilares inquebrantables. Ellos forjaron mi brújula. Tengo muy presente lo férrea que es la disciplina de quien asume el compromiso del uniforme azul, y mi papá es el mayor ejemplo de todos ellos.

    ​La Ciudad de México se queda con la escuela de un gigante, y yo me quedo con su ejemplo de rectitud. Como dice el corrido que hoy resuena entre quienes tuvimos el honor de caminar a su lado:

    ​“Alejandro Delgado Aguilar,
    su nombre va a perdurar,
    en el alma de su gente que siempre lo honrará,
    orgullo de su familia, su historia seguirá”

    En memoria de mi padre, “El Gato”, Alejandro Delgado Aguilar

  • La Ética Pública en Acción: Transformando a la SEBIEN desde sus cimientos

    La Ética Pública en Acción: Transformando a la SEBIEN desde sus cimientos

    ​La verdadera transformación de la Ciudad de México no solo se decreta, se construye todos los días desde las entrañas de nuestras instituciones. Para que las políticas públicas impacten positivamente en la gente, el servicio público debe estar blindado por la honestidad. Es en este escenario donde el Comité de Ética de la Secretaría de Bienestar e Igualdad Social (SEBIEN) cobra una relevancia histórica.

    ​Lejos de ser una figura administrativa de trámite, el Comité es un órgano democráticamente integrado que funciona como el guardián de nuestra cultura organizacional. Tiene a su cargo una misión vital: implementar acciones de capacitación, sensibilización y difusión de la cultura de la integridad, así como atender cualquier denuncia por presuntas vulneraciones al Código de Ética de la Administración Pública y al Código de Conducta Institucional.

    ​¿Por qué es tan importante defender y fortalecer este espacio? Porque la ética es el motor de la convivencia sana. Este Comité es la herramienta institucional que previene y erradica prácticas nocivas, como el acoso o los conflictos de interés, asegurando un ambiente libre de violencia. Su existencia garantiza que en la Secretaría todas las voces cuenten y que las decisiones se tomen con absoluta transparencia, protegiendo los valores que la ciudadanía nos exige.

    ​Para algunos sectores de la vieja burocracia, los comités de ética son vistos erróneamente como un mero trámite administrativo, una formalidad que genera apatía. Sin embargo, quienes minimizan estos espacios demuestran no comprender la profundidad y el sentido real del Estado. Un Comité de Ética no es una mesa de debate estéril; es, en esencia, el primer y más importante dique contra el abuso de poder y una herramienta insustituible para la gobernanza.

    ​Como bien lo sentenció el expresidente Andrés Manuel López Obrador, la corrupción se debe barrer como las escaleras: de arriba hacia abajo. Bajo esta premisa histórica, el Comité de la SEBIEN adquiere una dimensión mayor. No solo funge como un mecanismo indispensable de defensa para los derechos de los trabajadores frente a cualquier arbitrariedad, sino que se erige como la brújula institucional que dicta el “deber ser” del servicio público. Es el instrumento que nos obliga a recordar que el poder solo tiene sentido cuando se ejerce con integridad y al servicio de los demás, erradicando cualquier resquicio de impunidad.

    ​Pasar del discurso a la acción requiere que nuestras normativas evolucionen a la par de las exigencias ciudadanas.

    Recientemente, durante la revisión del nuevo Código de Conducta Institucional en sesión extraordinaria, tuvimos la valiosa oportunidad de robustecer un proyecto que ya partía del gran esfuerzo y los trabajos realizados al interior del Comité. En mi calidad de miembro titular, asumí el compromiso de sumar a este avance, proponiendo mecanismos de corresponsabilidad mucho más profundos.

    ​Por ello, propuse una adhesión que actualiza nuestra visión del servicio público: establecer que las personas servidoras públicas son responsables no solo por sus actos u omisiones, sino también por aquiescencia. ¿Qué significa esto en la práctica? Que el silencio o el consentimiento tácito ante una irregularidad también importan. Con esto, buscamos transitar de una cultura de trabajo individual a una de verdadera corresponsabilidad, donde todos nos cuidamos y nadie se ve obligado a hacerse de la vista gorda frente a conductas indebidas.

    ​A la par, logramos instaurar que el servicio público de la dependencia deba ejercerse con una perspectiva no solo inclusiva, sino interseccional e intergeneracional. Esto garantiza que las vulnerabilidades se entiendan en toda su complejidad y que el diálogo entre juventudes y adultos mayores sea una constante que enriquezca a toda la Secretaría y a sus órganos sectorizados.

    ​Hoy, este proyecto ya cuenta con el visto bueno del Órgano Interno de Control y está listo para ser suscrito por la titular de la Secretaría. Así, construyendo sobre el trabajo colectivo y sumando visión de Estado, es como quienes impulsamos la verdadera transformación demostramos nuestro compromiso para perfeccionar las instituciones y garantizar un gobierno cada vez más íntegro.

  • Juventudes y Transformación: Del relevo generacional al diseño de la Ciudad

    Juventudes y Transformación: Del relevo generacional al diseño de la Ciudad

    La izquierda en México siempre ha tenido claro que la transformación no es posible si no se piensa en sus juventudes. Esa visión originaria, que apuesta por el relevo generacional y que entiende que la paz se construye atendiendo las causas desde la raíz, encontró su máxima expresión institucional este fin de semana en el IEMS Iztapalapa V.

    Hoy, la Ciudad de México da un brinco cuantitativo y cualitativo enorme bajo el liderazgo de Clara Brugada. La Primera Conferencia Juvenil 2026 realizada el 21 y 22 de febrero del año en curso, no fue un evento de discursos vacíos. Su objeto y finalidad legal fueron claros: generar propuestas y opiniones vinculantes que serán sistematizadas para servir como el soporte técnico fundamental en la consulta del Plan General de Desarrollo (PGD) 2025-2045.

    Como bien señaló Betzabé Oviedo, representante del Consejo Joven, durante el acto inaugural: “entender que la organización colectiva es, por sí misma, un acto de rebeldía. En un mundo que busca aislar a las juventudes para alejarlas del Estado como herramienta de transformación, reconocerse como actores sociales sentados a diseñar lo público es una acción revolucionaria.”

    Para garantizar que esta incidencia fuera real, la Conferencia se desarrolló bajo un enfoque de absoluta horizontalidad. Durante dos días de intenso debate territorial, 200 personas jóvenes por día, representando el músculo y la diversidad de 127 colectividades y organizaciones civiles registradas, trabajaron sin monólogos ni jerarquías.

    En este engranaje, el papel del Consejo Joven resultó invaluable, fungiendo como los articuladores y moderadores del debate en las seis mesas temáticas oficiales establecidas en la convocatoria:

    1. Derecho a la vivienda digna.
    2. Empleo y trabajo dignos para las juventudes.
    3. Rumbo a la formación artística con sentido comunitario y de justicia social.
    4. Acciones que promueven la permanencia educativa.
    5. Salud mental y emocional para las juventudes.
    6. Decidir nuestra sexualidad: los retos.

    Este monumental ejercicio cobra una relevancia histórica mayúscula. Nuestra Jefa de Gobierno ha dejado claro que el PGD es una gran apuesta al diálogo y por el retorno de lo público. A esta inmensa consulta ciudadana —que ya cuenta con 40 mil cédulas domiciliarias, 12 mil 500 planteamientos en Plaza Pública, 68 asambleas en pueblos originarios y 120 mil encuestas a niñas y niños— se suma con fuerza y organización la voz de las nuevas generaciones: 1,028 juventudes que ya han sido escuchadas y tomadas en cuenta a lo largo de 28 talleres participativos y 400 jóvenes participantes de la Conferencia Juvenil.

    Es un momento de inflexión. Como bien apuntó la mandataria, planear para 20 años resulta poco; la Ciudad requiere una visión de mayor plazo y una reforma constitucional para garantizarla. Y son precisamente las juventudes quienes, con sus acuerdos, están sentando las bases de esa visión a futuro en ejes vitales como la vivienda asequible, el bienestar, la salud y el espacio público.

    El éxito de esta jornada histórica fue posible gracias a la visión del Instituto de la Juventud (INJUVE), que funcionó como un sólido espacio organizativo y de propuesta logística. Mediante una labor permanente de vinculación y relaciones interinstitucionales, se logró tejer la red de alianzas que permitió sumar el apoyo metodológico del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP), la voluntad del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) para cobijar estos trabajos en el corazón del territorio, y el respaldo incondicional de la Secretaría de Bienestar.

    Gobernar obedeciendo significa gobernar escuchando. Porque, como sentenció Tomás Rodríguez en el discurso de clausura: “La ciudad pertenece a sus habitantes”. Hoy luchamos para que las juventudes seamos sujetos, no objetos, de la planeación.

  • Una Escuela Transitoria en Tepito

    Una Escuela Transitoria en Tepito

    Los jóvenes en Tepito enfrentan desafíos como la violencia que se origina en el conflicto intrafamiliar, la estigmatización, el machismo y el reclutamiento del crimen organizado.

    Una escuela transitoria se convierte en un espacio donde los jóvenes puedan construir redes de apoyo entre ellos mismos y que en la experiencia anterior en Iztapalapa contó con el apoyo no solo de maestras y maestros sino, con psicólogos que en talleres socioemocionales brindan herramientas suficientes a las y los jóvenes para desarrollar sus proyectos de vida e invitarlos a continuar su formación en la escuela, el objetivo radica en que los jóvenes puedan concluir el proceso de un año en el programa, para tener claridad si consideran el camino del auto empleo, la construcción de negocios o pequeñas empresas e incluso cooperativas, además de tener la posibilidad de prepararse para reintegrarse al sistema escolarizado formal. Actualmente el grado promedio de escolaridad es de 9.7 años, es equivalente a la secundaria concluida y solo el 20% de los adultos ha alcanzado el nivel medio superior o superior.

    La beca que proporciona el Estado para los Jóvenes Construyendo el Futuro, es fundamental y es un aliciente para dedicarse a realizar actividades alejadas del crimen organizado que les permite contar con un ingreso que les ayude a temas familiares, personales y formativos. Este apoyo económico brinda a los jóvenes una oportunidad de obtener ingresos mediante la realización de actividades que los involucran con su comunidad que desarrollan su potencial y que los aleja de las conductas anti sociales.

    La Escuela transitoria en Iztapalapa a logrado varios casos de éxito y por este motivo es que hoy es una iniciativa de Clara Brugada en toda la Ciudad de México, jóvenes con escasos ingresos y en situaciones de vulnerabilidad a través de la escuela encontraron los elementos suficientes para emprender un negocio, contar con una guía emocional, construir redes apoyo y conocer nuevos amigos jóvenes con quienes comparten problemáticas sociales y finalidades.

    Una escuela transitoria en Tepito está lista para transformar vidas y construir esperanza en uno de los barrios más icónicos de la Ciudad de México. Con el reciente anuncio de la Jefa de Gobierno sobre su creación en la calle Jesús Carranza 125, este espacio educativo surge como una respuesta a las múltiples dificultades que enfrentan los jóvenes del barrio. Tepito, conocido por su comercio vibrante y su espíritu comunitario, está compuesto por una población predominantemente joven, con el 40% de sus habitantes entre los 15 y 29 años. Sin embargo, los retos son claros: violencia intrafamiliar, estigmatización social, machismo, y el reclutamiento hacia el crimen organizado, alimentados por la desigualdad social y la falta de oportunidades. Con un índice de desarrollo social de apenas 0.82 y un promedio educativo equivalente a la secundaria concluida, las necesidades básicas insatisfechas marcan el panorama del barrio.

    Luis, un joven de 17 años que creció entre las avenidas del barrio, comparte: “Aquí no es fácil. Uno tiene que luchar, pero a veces parece que las oportunidades no están hechas para nosotros”. La Escuela Transitoria tiene como propósito cambiar esta narrativa. Inspirada en el modelo exitoso iniciado en Iztapalapa por Clara Brugada, este espacio educativo se enfoca en combatir desde la raíz las causas de abandono escolar y vulnerabilidad juvenil, proporcionando alternativas educativas, laborales y socioemocionales. Además de apoyar el término de secundaria, preparatoria o universidad, se ofrecerán capacitaciones en áreas como artes, deportes y oficios, permitiendo que los jóvenes desarrollen sus proyectos de vida mientras fortalecen sus redes de apoyo. Estas herramientas buscarán alejar a las juventudes de las filas del crimen organizado al generar oportunidades reales y sostenibles.

    La iniciativa cuenta con el respaldo del programa Jóvenes Construyendo el Futuro del Gobierno Federal, que otorga una beca mensual de 8,500 pesos. Este apoyo económico actúa como un incentivo fundamental para que los participantes se involucren en actividades formativas y comunitarias. Las actividades culturales y deportivas serán adaptadas a las preferencias de los jóvenes de la colonia Morelos y destacarán las tradiciones icónicas de Tepito, como el boxeo y la música. Aunque aún no se han definido los detalles para inscribirse al programa, los interesados pueden consultar la plataforma oficial Jóvenes Construyendo el Futuro.

    La experiencia previa en Iztapalapa ha demostrado que las escuelas transitorias pueden tener un impacto transformador. Jóvenes en situaciones de vulnerabilidad encontraron herramientas para emprender negocios, construir redes de apoyo, y continuar su formación académica, mostrando que este modelo puede replicarse con éxito en otros barrios de la ciudad. En Tepito, este proyecto busca cambiar la narrativa del barrio, ofreciendo a las juventudes una puerta hacia un futuro lleno de esperanza. Es un esfuerzo conjunto que, con el apoyo de la comunidad y el compromiso de las instituciones, podría marcar el inicio de un cambio profundo en uno de los barrios más representativos de la Ciudad de México.