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  • SALVADOR Y ANDRÉS

    SALVADOR Y ANDRÉS

    Septiembre de 1973. El joven aprendiz de presidente llega a la Ciudad de México a estudiar. Ha conseguido una beca, con la que recibe alojamiento y comida en la casa del estudiante tabasqueño, en la colonia Guerrero, como él. Es delgado y de su cabello castaño parecen escaparse un par de rizos rebeldes, como él. Solo así se entiende que haya ido hasta Macuspana en el caballo de Lancillo, el hijo del ganadero, para inscribirse en la lejana secundaria, en lugar de quedarse a atender la tienda familiar.

    El joven oriundo de Tepetitán, Tabasco, tiene una mirada diferente que a mi entender revela un pensamiento agudo, sensible, y que parece mirarlo todo, querer conocerlo todo. 

    La palabra del maestro, un poder extraordinario

    Destino es palabra. Algo más que la suerte llevó a ese joven a estudiar en el salón de clases de Rodolfo Lara Laguna –su maestro de Civismo, quien en la secundaria ya le hablaba de los problemas sociales y políticos– y después en el aula de Raúl Olmedo Carranza –su profesor de Ciencia Política, quien le enseñó acerca del valor de Salvador Allende, preocupado por el golpe de Estado que se avecinaba–. Ambos maestros, orgullosos, saben que medio siglo después el insurrecto tabasqueño iba a cambiar, para bien, el rumbo de su país.

    Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo.

    Las últimas palabras de Salvador Allende deben haber cimbrado en el ánimo de esa persona que no conoce lo que es claudicar. Entonces no lo sabía, pero ese joven les daría a los mexicanos necesitados de recursos económicos la oportunidad de estudiar (12 millones de becas cada año se dice fácil).

    En 1973, los estudiantes de Ciudad Universitaria y los de los diferentes planteles educativos del país se enteraron en los medios de comunicación del golpe de Estado en Chile y seguramente recordaron la matanza del Jueves de Corpus en México, hacía dos años, y la de la noche de Tlatelolco, de la que solo había pasado un lustro.

    Destino es palabra, y el primer decreto del gobierno que precedió al de Andrés Manuel, el de Claudia Sheinbaum, en su primera conferencia de prensa como presidenta de México, instruyó a contribuir a la memoria histórica sobre la matanza de estudiantes en Tlatelolco, catalogó estos hechos como un crimen de lesa humanidad y ofreció una disculpa pública por parte del Estado.

    A punto de dejar su presidencia, ese señor llamado Andrés escribió en su libro ¡Gracias! lo siguiente: “La traición de Augusto Pinochet fue abominable: es una mancha indeleble en la historia del mundo”.

    Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

    Salvador Allende murió asesinado el 11 de septiembre de 1973, pero su legado aún perdura no solo en Chile. En México ha sido el ejemplo de lucha y humanismo del que abrevó Andrés Manuel López Obrador, nuestro líder, que ahora deja allanado el camino para su sucesora, Claudia Sheinbaum, quien de todas formas tendrá que espantar cualquier cantidad de moscardones pinochetistas, que los hay, y no son pocos.

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    El aldeano de Palacio

    Hace cuatro años, AMLO plantó en el jardín Emperatriz de Palacio Nacional ocho árboles tropicales: un flamboyán (de gran copa y flores rojas), un maculí, un guayacán (de encendidas flores amarillas), tres ceibas y dos palmas reales. “Espero que ya estén grandes cuando diga adiós a este mundo”, dijo aquella vez. 

    A algunas personas siempre les causó resquemor que Andrés Manuel haya venido del trópico. Nada mejor que eso. Su pasión por la naturaleza salvó a la Ciudad de México de una futura devastación, pues los grupos de la derecha, incluido el panista cártel inmobiliario, querían plantar edificios en vez de árboles, megaproyectos arquitectónicos en lugar de bosques, aeropuertos en vez de esos tercos lagos que no generan riqueza. El área natural protegida del lago de Texcoco y el nuevo bosque de Chapultepec son ya sitios emblemáticos. Sembrando Vida (el proyecto de reforestación más grande del mundo), las áreas naturales protegidas, la prohibición del uso de maíz transgénico y de la extracción de hidrocarburos por medio del fracking fueron y serán el legado de los gobiernos de la 4T orientados a combatir el cambio climático.

    Asimismo, el expresidente logró que el Congreso elevara a rango constitucional los derechos de los pueblos indígenas; combatió a los cárteles inmobiliario y farmacéutico, y al corrupto Poder Judicial; trató como se debe a los profesores, un gremio que había sido denostado en el sexenio de Enrique Peña Nieto… El legado que deja el aldeano de Palacio será materia de estudio para las próximas generaciones.

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    El viejo que vino del sureste aún tiene alma joven. Se va, pero deja los cimientos para el segundo piso, y una Guardia Nacional con 130 mil elementos para que nos protejan. Se va con dos millones y medio más empleos que cuando llegó (un récord histórico y una de las tasas de desempleo más bajas del mundo, similares a las de Corea y Japón); con la segunda moneda en el mundo más fortalecida frente al dólar, y eliminó la condonación de impuestos. Ahora nuestro país pasó a ser la economía número 12 del mundo, desplazando a España, Corea del Sur y Australia. Los jóvenes dejaron de ser ninis, pues en su sexenio se invirtieron en ellos cerca de 136 mil millones de pesos (¡20 veces más que en los cinco sexenios anteriores juntos!). Llegó hace seis años o hace cuarenta, cuando caminaba con un grupo de gente humillada, maltratada, vejada, robada. Pero llegó hasta donde se lo propuso y ahora somos más fuertes, somos legión, somos pueblo y no habrá poder prianista que nos humille. 

  • Ciro Gómez Leyva no supera a AMLO y, como no tiene nada más qué decir, emite burlas y falsedades sobre las estrategias de seguridad del exmandatario

    Ciro Gómez Leyva no supera a AMLO y, como no tiene nada más qué decir, emite burlas y falsedades sobre las estrategias de seguridad del exmandatario

    El periodista Ciro Gómez Leyva generó controversia este miércoles tras burlarse y hacer una imitación del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien dejó el cargo hace apenas nueve días, cediendo la presidencia a Claudia Sheinbaum Pardo. Durante su programa en Radio Fórmula, Gómez Leyva realizó comentarios sarcásticos sobre la gestión de seguridad del exmandatario mientras analizaba un artículo del diario Reforma que abordaba la violencia en los últimos años, ejemplificada por el reciente asesinato del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos Catalán, quien llevaba solo seis días en el cargo.

    En su crítica, Gómez Leyva señaló que la violencia que sigue afectando al país es una consecuencia directa de la política de seguridad de López Obrador, la cual describió como una postura de no intervención. “Esta es una imagen de lo que fue la política del expresidente Andrés Manuel López Obrador a lo largo de seis años”, comentó el periodista, refiriéndose al lamentable incremento de la inseguridad en estados como Guerrero.

    Tras leer el análisis, Gómez Leyva realizó una imitación de López Obrador, caricaturizando su manera de hablar, especialmente imitando un acento de Tabasco y omitiendo el sonido de la letra “S”. El periodista añadió: “No, no, no, nosotros no reprimimos… No, no, no, nosotros no violamos los derechos humanos”, en un tono que buscaba subrayar lo que él considera como el desinterés del exmandatario por enfrentar la crisis de violencia.

    El comunicador continuó con su crítica al señalar que, bajo el mandato de López Obrador, se vivió una de las peores etapas de violencia en la historia reciente de México. “La verdadera estrategia del expresidente López Obrador contra la inseguridad fue desertar de las responsabilidades del Estado”, afirmó, sugiriendo que la inacción del gobierno buscaba evitar el desprestigio de la imagen presidencial.

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  • ENTRE LOS GRANDES

    ENTRE LOS GRANDES

    Al final de su gestión como presidente de la República Andrés Manuel López Obrador ha sido el mejor para muchos de los mexicanos, sobre todo después de que vivimos la debacle económica política y social durante el periodo neoliberal.

    Es indudable los beneficios que se lograron en todos los sectores de la población durante su sexenio tanto en el ámbito de beneficio social y económico, con la disminución de la pobreza, el fortalecimiento de la economía a pesar de haber enfrentando una pandemia sin la necesidad de endeudar al país, con una moneda fortalecida por las políticas de austeridad y el ataque a la corrupción sin duda nuestro presidente se va por la puerta grande.

    Aunque la mejor herencia que nos deja será la puesta en marcha de llamada Revolución de las Conciencias…

    Se va la Maestra Ifigenia Martínez dejando una herencia de dignidad dentro del movimiento de la Cuarta Transformación, cumpliendo con una de las tareas más significativas como presidenta de la cámara de diputados al realizar con mucho esfuerzo, por su mermada salud, pero con una sonrisa de satisfacción, la encomienda de la entrega recepción de la banda presidencial en una emotiva ceremonia enmarcada en un ambiente de felicidad al haber logrado un contundente triunfo con casi 36 millones de votos en favor de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

    Sin duda la maestra Ifigenia Martínez, como fue conocida, ha sido un referente a partir de su participación en la defensa de la UNAM en la lucha estudiantil del 68. También al igual que Andrés Manuel López Obrador se queda entre los grandes personajes de la historia más reciente en México.

  • Claudia Sheinbaum responde a comentarios machistas de Rafael Inclán: “Soy presidenta, abuela, mamá y ama de casa con orgullo”

    Claudia Sheinbaum responde a comentarios machistas de Rafael Inclán: “Soy presidenta, abuela, mamá y ama de casa con orgullo”

    Durante la conferencia matutina de este 4 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió de manera contundente a los comentarios machistas del actor Rafael Inclán, quien en días recientes afirmó que México será gobernado por una “ama de casa” durante los próximos seis años. Sheinbaum, quien se convirtió esta semana en la primera mujer en rendir protesta como titular del Poder Ejecutivo, calificó estas declaraciones como un reflejo del machismo que aún prevalece en la sociedad mexicana.

    “Esta idea de que las mujeres no tenemos capacidad y que siempre tiene que haber un hombre atrás diciéndonos lo que tenemos que hacer es parte de una cultura machista”, declaró Sheinbaum desde el Palacio Nacional, y agregó que “así como vamos a seguir hablando de la discriminación y la situación social, también vamos a seguir hablando del machismo, porque eso se tiene que desterrar del país”.

    Sheinbaum también lamentó que el término “ama de casa” sea utilizado de forma peyorativa. “Lo que me parece más lamentable es que se use la palabra ama de casa como algo peyorativo, no”, comentó la presidenta, haciendo énfasis en que ella misma se identifica con este rol. “Yo soy presidenta, abuela, mamá y ama de casa, y con orgullo”, afirmó, resaltando la importancia y el valor de las mujeres que se dedican al hogar. “Todas las amas de casa, las mujeres esposas que se dedican al hogar, merecen absolutamente todo nuestro respeto”, señaló.

    Llegamos todas…

    Durante su intervención, Sheinbaum reiteró que el trabajo de las amas de casa es fundamental y que, aunque históricamente ha sido subestimado, “realizan un trabajo que nadie les reconoce”. Además, enfatizó que todas las mujeres que realizan estas labores “por ley deben de tener seguridad social”.

    Sheinbaum también aprovechó la ocasión para aclarar las percepciones erróneas que surgieron desde la campaña electoral respecto a la continuidad de Andrés Manuel López Obrador en el poder. “Desde la campaña se tiene la idea errónea de que AMLO gobernaría de 2024 al 2030”, expresó, y agregó de forma enfática: “La presidenta de México se llama Claudia Sheinbaum Pardo”. Esto, explicó, quedó claro durante la salutación de las Fuerzas Armadas tras su toma de protesta.

    Finalmente, la mandataria se refirió a las connotaciones machistas que persisten en algunos sectores de la sociedad, instando a erradicarlas por completo. “Hay quienes se quedaron con la idea de la colonia al llamarle sirvientas, eso se acabó”, sentenció.

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  • ¡Es un Honor estar con Obrador, Es un Honor estar con Claudia HOY!

    ¡Es un Honor estar con Obrador, Es un Honor estar con Claudia HOY!

    01 de Octubre una fecha que ya está en los libros de la historia moderna de Mexico, un día marcado por la algarabía de un pueblo lleno de sentimientos, de pasión donde las muestras de cariño que se observaron hacia las 2 máximas figuras del HUMANISMO MEXICANO, desde la salida de ambos de sus hogares, el ingreso al salón legislativo, la ceremonia de juramento, entrega de banda y la culminación en el discurso de la PRESIDENTA Claudia Sheinbaum hizo de este acto algo que no se había visto nunca antes EL APLAUSO DE TODA LA AUDIENCIA, así es, la oposición que siempre ha estado vociferando se quedó sin palabras, hasta Margarita Zavala aplaudió el discurso feminista de la Presidenta y eso que unos momentos antes había lanzado una crítica durísima en contra de Felipe Calderón.

    El discurso de la mujer más poderosa del país ha dado la vuelta al mundo, la esposa del presidente de Estados Unidos hizo una remembranza de las palabras de nuestra Presidenta en donde hablo del empoderamiento  de abuelas, madres, hijas y nietas en el Tiempo de las mujeres del cual hizo mención en más de una ocasión en sus palabras la Dra.Sheinbaum, el momento fue espectacular un panel lleno de personajes icónicos de la izquierda por un lado Ifigenia Martinez una mujer que se encuentra en los libros de historia por ser la primer mujer en obtener una maestría de Harvard, por otro lado Gerardo Fernández Noroña un político quien ha sido un férreo defensor de las causas de la Transformación y por supuesto la presencia de nuestro querido Andrés Manuel López Obrador quien ha sido el pionero de ese movimiento tan grande y benéfico para Mexico llamado $ta Transformación quien ahora pasa a ser parte del pueblo, de esa populi que tanto lo quiere y que siempre estará pendiente de lo que pase en su vida, cabe mencionar que la única que desentonaba en ese estrado fue Norma Piña quien recibió más de una coscorrón durante el discurso de la Presidenta pero que su entreguismo a las causas del dinero y el poder sola se ha relegado al basurero de la historia moderna de Mexico en donde no caben aquellos que mienten, que son corruptos o que traicionan al pueblo de Mexico solo por ambición muy lejos de los ideales que rigen ese Humanismo Mexicano tan reconocido en el mundo.

    El día de hoy 02 de octubre tuvimos el privilegio de ver la primera Mañanera de la Presidenta en donde se mostró tal y como es ella, pudimos constatar en parte aquellas afirmaciones de Andrés Manuel refiriéndose a la mandataria como una GIGANTA alguien muy capaz e inteligente a quien no le tiembla la mano para arremeter contra aquellos que intentan dañar al país con mentiras o calumnias, uno de los momentos más relevantes fue la remembranza del movimiento del 68 con un video donde se describe lo que sucedió ese episodio negro en donde fueron reprimidos miles de estudiantes mediante el Batallón Olimpia, ejército y policía una represión brutal y que aún se conmemora con dolor e indignación cada vez que llega la fecha con marchas y reclamos en el tono de 02 de Octubre NO SE OLVIDA y hoy la presidenta firmo una DISCULPA por los actos cometidos en Tlatelolco en una acción que trata de cerrar una herida que lleva abierta más de 50 años y que hoy se disculpa el gobierno por toda la barbarie que cometió el presidente  Diaz Ordaz como jefe de las fuerzas armadas del estado mexicano, esperemos que este decreto abone a dar paso a una reconciliación social y política para que nunca se repita.

    Hoy empezamos con un gobierno que es afín, mas no igual al anterior, lleno de nuevos retos y proyectos, todos en beneficio de los sectores más vulnerables, teniendo como un común denominador esa frase tan arraigada del Obradorismo: POR EL BIEN DE TODOS PRIMERO LOS POBRES por lo que hay la confianza de que prevalecerá esa idea durante este sexenio y los venideros.

    Mientras tanto ahora nuestro cabecita de algodón descansa en su casa, lejos de los reflectores que por tanto tiempo lo han seguido, se va a su rancho lejos para evitar suspicacias, para evitar ser usado por los adversarios para dañar a la Presidenta y aunque nos deja un vacío emocional por tantos años de lucha juntos hoy estamos llenando ese vacío con la confianza hacia nuestra PRESIDENTA quien va que vuela para ser otro baluarte de la izquierda en Mexico y por ende será rodeada por el pueblo bueno y noble siempre está dispuesto a respaldar aquellos que piensan con el corazón y gobiernan con ideales y convicción como es el caso de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo.

    Por eso hoy y siempre ¡¡ES UN HONOR ESTAR CON OBRADOR, ES UN HONOR ESTAR CON CLAUDIA HOY!!

    @Rimaru21

  • La maldita herencia de las cabezas levantadas

    La maldita herencia de las cabezas levantadas

    Terminó la dictadura macuspánica. Dejó el poder ese sujeto que se aferró al poder y no lo soltó jamás. Se acabó la eterna presidencia de López Obrador que sólo duró seis años, exactamente lo que han durado el resto de las presidencias desde que en México se celebran elecciones democráticas. Para la enorme mayoría, para quienes apoyan al cuatrero gobierno cuatrotero, para quienes no se dan cuenta que no pueden darse cuenta de que no se dan cuenta que el gobierno existe para servir a los intereses de las clases interesadas, se trató de un gobierno lleno de aciertos que redujo la pobreza, hizo constitucionales los programas sociales, aumentó el salario mínimo como nunca antes ningún prudente y responsable gobierno lo había hecho, acabó con al discrecionalidad en la condonación de impuestos, manejó de forma prudente las finanzas públicas, eliminó los gastos superfluos y —sobre todo— gobernó con honestidad.

    Para otros cuantos, para los detractores que saben que solo su saber importa, fue un gobierno con nimios resultados económicos, con una política educativa ideologizada (disculpen el paréntesis, es que sigo buscando un sistema educativo sin ideología), con nulos resultados en salud y una terrible política de seguridad, un gobierno que regaló dinero para ganar votos y consolidó un sistema de propaganda matutino con sus mañaneras. Para ambos, detractores y aplaudidores, aunque con lecturas opuestas, fue un gobierno que desarrollo obras que nunca se habían desarrollado como el corredor interoceánico, el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto Felipe Ángeles. Lo que nadie dice, ni los unos, ni lo otros, ni ninguno, es que se trató de un gobierno que nos deja la peor de las herencias que un gobierno pueda dejar: gente que se siente con el derecho a ser genuinamente representada, vista, escuchada, gente que demanda ser tratada con dignidad, como iguales.

    El problema del obradorato obradorista de López Obrador es ese, el de haber desarrollado una política de frente a la ciudadanía, al pueblo, al electorado, a la gente. Una política que permitió que más del 70% de la población se sintiera identificada y no avergonzada de ser quienes son ¡Se imaginan el horror que ello representa! ¿Se imaginan la dificultad que implica para la clase aspiracionista, hueste defensora de la clase privilegiada, que ha vivido toda su vida esforzándose por ocultar quienes son y de donde vienen, ver que aquellos a quienes están acostumbrados a mirar hacia abajo, quienes no pueden vivir con las tarjetas de crédito a tope porque los bancos no les conceden créditos, están orgullosos de ser quienes son y de tener un estilo de vida ajeno al de aquellos que creen que el apellido les crece? El daño que ello acarrea implicará décadas, de trabajo para ser revertido. No se trata de un daño económico, no se trata de un daño a la estructura política. No. Se trata de un daño a las entrañas mismas del sistema social que se cimentó, durante siglos, sobre la humillación permanente y sistemática del grueso de la población, sobre el sobajamiento del otro para garantizar que el otro ni siquiera fuera capaz de pensar que podía pensar, sentir que tenia derecho a sentir, mirar que podía mirarse y —mucho menos— decir que podía decir.

    Lo de menos son los programas sociales, el aumento al salario mínimo, las reformas constitucionales, el no entreguismo a los capitales y los intereses extranjeros. Eso importa poco, lo verdaderamente y de toda verdad importante, el daño de todos los daños, estriba en esa espantosa situación que hace que el otro, el que siempre debió vivir aplastado, se ponga de pie y haga oír su voz. Los programas sociales, el aumento al salario mínimo, las reformas constitucionales, la falta de entreguismo se pueden echar para atrás con poca dificultad, basta con tener mayoría en las cámaras y todo eso desaparece. Lo que no se echa para atrás tan sencillo es que el otro se asuma como otro y no quiera ser como aquellos que se consideran únicos y ejemplares, modelos a seguir dentro de un estilo de vida al que los marginales no solo no aspiran, sino que se oponen. Fueron necesarias una conquista sanguinaria, la imposición del sistema de castas, la explotación en los latifundios y frentes de batallas, la humillación continua y constante de la población no privilegiada durante casi quinientos años, para doblegar la voluntad de quienes deben permanecer sin voluntad y vivir al servicio de quienes tienen todo el derecho divino de servirse del otro para que ese sistema funcionara y hoy, luego de seis años, Andrés Manuel, con su afán destructor, lo ha herido de muerte.

    Entrados en gastos

    La opositora oposición que se opone a todo con tal de oponerse no se ha mostrado a la altura de las circunstancias y parece no entender que el daño es más profundo de lo que alcanzan a entender. Se desgastan en pequeños incendios como la no invitación del Rey de España, alteza de todas alas altezas de aquellos que mueren por ser tratados como súbditos, cuando deberían estar recorriendo el mundo civilizado —ese que es gobernado por hombres blancos y heterosexuales— buscando un heredero, apoyado por un ejército ejercitado en las artes de invadir y humillar a la población invadida, dispuesto a venir a estas indómitas tierras salvajes, plagadas de barbaros, a someter a la población y hacerle entender que el único entendimiento posible y la única razón de su existencia es la de servir a la clase privilegiada, agachar la cabeza frente a ellos y caminar por el camino que el Fondo Monetario Internacional ha trasado para ellos y las naciones en las que ellos habitan. Levantar la cabeza y sonreír orgullosos y llenos de esperanza es un peligro en el que peligrosamente el obradorato, con su humanismo mexicano, nos está condenando a vivir.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.
  • López-Dóriga no supera a AMLO y lanza nuevo ataque en su contra, señalando que ha decidido “perdonar” al madatario por daños imaginarios

    López-Dóriga no supera a AMLO y lanza nuevo ataque en su contra, señalando que ha decidido “perdonar” al madatario por daños imaginarios

    A menos de 24 horas de que Andrés Manuel López Obrador dejó la presidencia, el periodista Joaquín López-Dóriga volvió a demostrar que no puede superar su animadversión hacia el exmandatario. En su más reciente transmisión en Radio Fórmula, el comunicador estrella de los sectores más privilegiados lanzó un último y dramático mensaje, asegurando que nunca perdonará a AMLO por el supuesto daño que le causó a él y a su familia.

    López-Dóriga, figura emblemática de la oligarquía mediática, ha sido uno de los críticos más vocales del expresidente durante su sexenio, en especial porque López Obrador lo mencionaba en varias de sus conferencias matutinas. Sin embargo, resulta sorprendente que, a tan poco tiempo de la salida de AMLO de la escena política, el periodista siga anclado en el resentimiento.

    Un ataque más disfrazado de perdón

    Durante su programa, López-Dóriga insistió en que las menciones que hizo AMLO de su nombre en las mañaneras le provocaron ataques mediáticos, afectando a su familia. Uno de los episodios más recordados fue cuando el expresidente lo instó a disculparse públicamente por difundir información falsa sobre la ayuda a los damnificados del huracán Otis en Guerrero. En lugar de aceptar su error, López-Dóriga continuó en su línea de victimismo, asegurando que no olvidará lo que considera un “daño irreparable”.

    Lo más curioso es que, entre frases rimbombantes, López-Dóriga afirmó que finalmente decidió “perdonar” a López Obrador, pero solo porque cargar con el odio le haría más daño a él mismo. No obstante, el periodista dejó en claro que no desea el perdón del exmandatario y que prefiere quedarse con “su olvido, ingratitud y falta de memoria”. Un gesto más de su constante necesidad de mantener la polémica viva, incluso cuando ya no tiene sentido.

    Una postura que no sorprende

    El nombre de Joaquín López-Dóriga ha sido sinónimo de crítica constante a López Obrador desde que este último asumió la presidencia en 2018. Su postura no es nueva: representa a los medios más tradicionales y conservadores que se resistieron a los cambios impulsados por la Cuarta Transformación. Que hoy, incluso sin AMLO en el poder, continúe lanzando ataques, solo reafirma su papel como el vocero de los intereses oligárquicos.

    En redes sociales, el periodista volvió a generar controversia. Mientras algunos simpatizantes lo apoyaron, la mayoría de los comentarios le reprochaban su rencor hacia el expresidente y la incapacidad de dejar el pasado atrás. Es evidente que, para López-Dóriga, el ciclo de AMLO no ha terminado, por más que México ya esté avanzando hacia un nuevo capítulo político.

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  • Se acabó…y no pudieron con AMLO

    Se acabó…y no pudieron con AMLO

    Termina un sexenio histórico donde se alcanzaron logros impresionantes con el primer gobierno de izquierda presidencial en México en muchas décadas. Se nos va un gigante de la historia, Andrés Manuel López Obrador deja su camino y por más que les duela a los conservadores, no pudieron con él. De este hito hablaremos a continuación.

    La guerra sucia

    Desde los noventas -y quizás desde antes- a Andrés Manuel López Obrador lo atacaron los conservadores. Desde los intelectuales orgánicos, pasando por los grandes medios de comunicación y finalizando con los oligarcas que veían en el obradorismo un ataque artero a sus mezquinos intereses individualistas.

    Por eso hicieron fraudes electorales al movimiento neocardenista y después obradorista en los noventas, continuaron con ellos en el siglo actual (2006 y 2012) buscando borrar de toda posibilidad al movimiento de izquierda mexicana.

    No solo se robaron las elecciones, también hacían campaña mediática con noticias falsas en contra de AMLO y todo su movimiento, no existía ética periodística alguna, se debía mentir y destruir la figura de Andrés a como dé lugar.

    De ahí que lo desaforaron en 2005 para meterlo a la cárcel y que no contendiera en 2006. Amlo salió avante de esa artimaña gracias al pueblo de México que lo respaldó y obligó al Estado a recular.

    La historia

    Aunque les funcionó por unos años esa estrategia, llegó el 2018 donde el pueblo de México con más de 30 millones de votos le dijo NO al neoliberalismo y le puso un alto, haciendo presidente a Andrés. Por fin llegaba la transformación a México.

    La derecha conservadora no cambió su estrategia y continuó golpeando a AMLO día y noche a través de los medios masivos de comunicación y las redes sociales que les encantó mentir en todo momento.

    Se volvió más encarnizada la lucha por la opinión pública. Pero llegó la mañanera y venció toda argucia de la derecha, fueron derrotados nuevamente por la transformación de las mayorías que ya tenían conciencia crítica más desarrollada, llegaba también la revolución de las conciencias.

    Hasta siempre…

    Ganamos, estamos contentas y contentos por que hacemos la historia y hemos tomado el rumbo de nuestro país hacia uno que vea por las grandes mayorías y combata la corrupción que generaba desigualdad social violenta.

    Nuestro Andrés se va con la conciencia tranquila, sacamos juntos a casi 10 millones de personas de la pobreza, empoderamos a las personas más pobres con los programas sociales, defendimos la educación y la salud como derechos humanos y no como mercancías y un largo etcétera. 

    Termina el gobierno de nuestro Andrés con la llegada de la primera mujer presidenta en la historia de nuestro país, Claudia Sheinbaum. No podía ser de otra forma, debía ser con salida de este gigante histórico y con un gobierno de izquierda en una transformación, nuestra transformación.

    Hoy puedo mirar a quien sea con la frente en alto y decir que me siento privilegiado por vivir y luchar junto a Andrés contra el neoliberalismo mexicano. Fue, es y será siempre un honor estar con Obrador. Gracias.

    Redes sociales

  • LA LECCIÓN FINAL DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

    LA LECCIÓN FINAL DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

    Hace una semana, intente alcanzar al presidente Andrés Manuel López Obrador en la inauguración del Museo Vivo del Muralismo, en la calle República de Argentina del Centro Histórico, para agradecerle por todo lo que había hecho por el pueblo mexicano y de paso, que me firmara mi libro de Gracias. Salí de mi casa en Uber confiado en que llegaría a tiempo y, sin embargo, había un terrible tráfico. Al estar cerca del lugar, bajé del auto en República de Cuba para correr hasta el lugar en la que estuve a punto de ser aplastado por un metrobús. Una vez que llegué, había terminado el evento, había elementos de la policía y el ejército en el lugar. Me encontré al caricaturista Rafael Pineda “Rapé”; a Paco Ignacio Taibo II, escritor y director del Fondo de Cultura Económica (FCE); a Ezra Alcázar, escritor, ensayista y asistente de Taibo, con quien tuve una breve charla. La policía no me permitió ingresar al edificio, por lo que insistí en buscar al mandatario alrededor del edificio, sólo para enterarme que ya se había ido, lo que me causó mucha tristeza y más al enterarme que era uno de sus últimos actos públicos en la ciudad. 

    Para cuando se publique esta última columna del sexenio, López Obrador se retirará del escenario político y público, para irse a su finca “La Chingada” en Palenque, Chiapas, para dedicarse a escribir sus libros. No podemos negar que López Obrador ha trascendido en la historia del México contemporáneo, porque llevó a cabo políticas sociales que sacaron de la pobreza a 9.5 millones de mexicanos de la pobreza, de acuerdo a información del Banco Mundial; combatió la desinformación de los medios masivos de comunicación, a través de sus conferencias matutinas; recorrió cada uno de los 2,473 municipios de la nación para dialogar, escuchando las necesidades y las demandas de los ciudadanos. Cuál sería la enseñanza final del tabasqueño a las y los mexicanos que luchamos a su lado para que él triunfara aquel primero de julio del 2018.

    Después de dejar la presidencia en 1940, el general Lázaro Cárdenas recorre los pueblos, viaja por Europa y Asia y se entusiasma con la revolución cubana. La solidaridad y compromiso de Cárdenas con el triunfo de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara ante las fuerzas de Fulgencio Batista, no le impidieron convertirse en una presencia de gran calado político que redundaría en su compleja relación con el gobierno de Adolfo López Mateos, que buscaba mantener cierto equilibrio ante la creciente radicalización de las fuerzas políticas. A ello agregaba el compromiso de Cárdenas con la defensa de los presos políticos por cuya liberación insistió en varias ocasiones en sus encuentros con el presidente, al que incluso propuso derogar el delito de la “disolución social”. En las páginas de la revista Política, Carlos Fuentes contestaba con la misma respuesta a los jóvenes y grupos campesinos que lo abordaban para preguntarles cómo enfrentar a los abusos de los de arriba “organícense”. “Formando unidades políticas capaces de oír y defender los intereses de los jóvenes, los campesinos, los obreros y todos los que sufren nuevas formas de explotación, mediante la organización de todas las fuerzas populares, no con fines puramente electorales, sino para apoyar un programa económico y social coherente, que responda a las aspiraciones de la juventud y señale soluciones prácticas para resolver problemas…No basta con estar en desacuerdo con el PRI: hay que ofrecer algo más”.  

    Así fue que López Obrador nos enseñó a organizarnos para formar un proyecto económico y social coherente, que responda a las aspiraciones de la sociedad. Nos enseñó a ser partidarios de un desarrollo económico independiente y soberano, sin ataduras, ni presiones de gobiernos extranjeros o corporaciones privadas que lo único que persiguen es el aumento de sus grandes fortunas, la apropiación de los recursos y seguir utilizando al Estado como instrumento al servicio de sus intereses. Sobre todo, a que no todo se reduce a procesos electorales, significa la participación real y constante de la población en las decisiones que conciernen. Por eso, es importante la creación de espacios de participación en los que sea la ciudadanía y no los “comentócratas” o “políticos profesionales”, quienes opinen, decidan y ejerzan recursos pensando en el bienestar de las mayorías. 

  • Sexenio de López Obrador

    Sexenio de López Obrador

    Para entender las acciones del presidente saliente, es esencial considerar el contexto en el que asumió el poder. El país estaba atravesando un periodo de profunda decadencia, una crisis aparentemente interminable. El neoliberalismo había traído consigo el abandono de las mayorías, favoreciendo a una oligarquía que se había enquistado en los proyectos gubernamentales.

    La llegada de López Obrador a la presidencia representó el ascenso de un pueblo oprimido desde las altas esferas del poder. Su presidencia no fue casualidad, sino el resultado de décadas de lucha de diversas corrientes de izquierda. El inicio de su gobierno marcó un hito en la historia nacional: por primera vez en mucho tiempo, una persona genuinamente del pueblo alcanzaba el puesto publico más importante del país.

    La presidencia de López Obrador fue, como consecuencia de lo mencionado, un gobierno que mantuvo una conexión constante con las demandas y necesidades del pueblo. Sus políticas, en su mayoría, reflejaron esa sintonía, y sus acciones estuvieron respaldadas por amplios sectores populares. Si hubiera que resumir su gobierno en una sola palabra, esa sería “legitimidad”. En ningún momento traicionó la confianza depositada en él por las mayorías, una confianza que se forjó desde los tiempos del desafuero y que se consolidó a lo largo de su mandato.

    En términos cuantitativos, el gobierno de López Obrador se distinguió por una serie de logros relevantes: la pobreza disminuyó, la economía creció de manera sostenida, la deuda pública fue manejada con responsabilidad y el tipo de cambio del dólar se mantuvo estable e incluso a la baja. México ascendió hasta convertirse en la 12ª economía más grande del mundo, el salario mínimo experimentó un incremento significativo, la delincuencia mostró una tendencia a la baja, el desempleo disminuyó y se realizaron importantes inversiones en infraestructura. Estos logros económicos y sociales fueron cruciales para estabilizar el país tras años de crisis.

    Si hablamos de los logros cualitativos, podemos destacar que durante este sexenio México ejerció una mayor soberanía en el ámbito internacional, algo que había estado rezagado durante años. El gobierno priorizó, por primera vez en mucho tiempo, a los sectores más vulnerables, fortaleciendo la legitimidad del Estado. Además, México se consolidó como un líder regional indiscutible, y hubo esfuerzos concretos por restaurar el tejido social que el neoliberalismo había debilitado.

    Uno de los puntos críticos que merece mención es el papel preponderante que asumió la SEDENA, un aspecto que ya abordé en otra columna. Sin embargo, fuera de esto, considero que no temo al afirmar que el gobierno de López Obrador fue el tercer mejor sexenio en la historia de México, solo comparable con los periodos de Benito Juárez y Lázaro Cárdenas. No sé si lo que presenciamos fue una revolución, pero sería ignorar la realidad no reconocer que se gobernó en favor del pueblo y que se desafiaron las estructuras del poder establecidas en periodos anteriores.