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  • El Ajusco respira: cae 95% la tala ilegal en el pulmón verde del Valle de México

    El Ajusco respira: cae 95% la tala ilegal en el pulmón verde del Valle de México

    Desde que el Ejército y la Guardia Nacional instalaron una base permanente en Tlalpan, el bosque de pino y oyamel que abastece de agua a millones de capitalinos comenzó a recuperarse.

    Los árboles del Ajusco llevan años resistiendo. Durante mucho tiempo, los talamontes entraban de noche, cortaban lo que podían y desaparecían antes del amanecer. Hoy, ese panorama cambió. Los operativos permanentes del Ejército mexicano y la Guardia Nacional redujeron 95% la tala ilegal en el corredor forestal de Tlalpan, en el sur de la Ciudad de México.

    El dato lo confirmó el teniente Artemio Contreras González, jefe de coordinación policial de la GN, durante un recorrido por la zona. Todo comenzó en octubre de 2024, cuando las autoridades instalaron la base de operaciones “La Placa” en el Ajusco. Desde entonces, la presencia permanente transformó la dinámica en esta franja limítrofe entre la Ciudad de México, el Estado de México y Morelos.

    El corazón de esta historia es el Bosque de Agua, una reserva de 2 mil 500 hectáreas que filtra la lluvia hacia los mantos acuíferos subterráneos. Ese proceso natural abastece cerca del 70% del agua que consume el Valle de México. Proteger esos árboles, en otras palabras, es proteger el agua de millones de personas.

    Para lograrlo, las autoridades despliegan hasta 100 elementos por tierra en puntos estratégicos. Además, usan drones para vigilar zonas donde los vehículos no pueden entrar. La estrategia arrancó desde 2021 y acumula resultados concretos: desde 2024, las autoridades decomisaron 115.6 metros cúbicos de madera, principalmente pino y oyamel, además de 55 vehículos, machetes y motosierras.

    Aun así, el bosque guarda las cicatrices del pasado. Entre los caminos de terracería todavía se ven troncos cortados, árboles derrumbados y otros arrancados de raíz. Junto a esas heridas, también aparecen señales de vida nueva: espacios abiertos donde crecen plantaciones recientes que buscan devolver lo que se perdió.

    Los talamontes no desaparecieron del todo. Contreras González reconoció que en el Ajusco siguen operando de forma esporádica. Estos grupos, que suelen actuar en células de cuatro o cinco personas, usan vehículos modificados para llegar a zonas de difícil acceso. Cuando los caminos se acaban, sacan los troncos a rastras. También cuentan con personas que los alertan sobre los operativos para evadir los puntos de inspección.

    Ante la mayor presión en el Ajusco, muchos de estos grupos desplazaron su actividad hacia el Estado de México y Morelos, donde también hay operativos activos.

    En esta estrategia participan además la Fiscalía General de la República y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Ambas instituciones se coordinan con la GN para gestionar las detenciones y el aseguramiento de la madera decomisada. Quienes talan de forma ilegal enfrentan penas de hasta nueve años de prisión.