Ariadna Montiel acusó a la gobernadora Maru Campos de abandonar las mesas de seguridad. Campos respondió que no necesita ir a Palacio para trabajar. El cruce de declaraciones revela una disputa política de fondo entre Morena y el PAN.
La presidenta de Morena, Ariadna Montiel, se le fue directamente a la yugular a la gobernadora de Chihuahua. A través de su cuenta de X, Montiel acusó a Maru Campos de faltar al 70% de las mesas de paz y seguridad del estado. Para Montiel, la violencia en Chihuahua tiene un nombre: el abandono de su gobernadora.
Todo empezó cuando Campos llamó al gobierno federal “un gobierno de la muerte”. Montiel no tardó en responder. La dirigente morenista también señaló que Campos estuvo 12 días ausente de su cargo y que le molesta que el presupuesto “llegue directo al pueblo”. Además, la acusó de repetir la estrategia de Felipe Calderón, a quien describió como quien “bañó de sangre al país”.
Campos, por su parte, no se quedó callada. La gobernadora panista aclaró que trabajó con sus secretarios de Salud, Hacienda y Obras Públicas durante esos días. “No necesita uno venir a Palacio de Gobierno para estar trabajando”, afirmó ante los medios. También anunció una visita próxima a Delicias para entregar equipo de seguridad pública.
En esa misma línea, Campos apuntó contra el gobierno federal por eliminar fideicomisos y recortar fondos a la seguridad estatal. Y remató con una frase que resume su postura: “Somos un gobierno de la vida”.
A la disputa se sumó la senadora morenista con licencia Andrea Chávez. En un video en redes sociales, Chávez afirmó que Campos acumuló 12 días sin pisar su oficina, sin asistir a reuniones de seguridad y sin aparecer en actos públicos. Fue más lejos aún: sostuvo que, en cinco años de gobierno, la mandataria habría estado ausente casi una cuarta parte de su mandato. También reveló que Campos cobra tres veces más que la presidenta Claudia Sheinbaum. Y lanzó una propuesta directa: si la gobernadora “ya no le interesa estar frente al gobierno, debe solicitar licencia”.
Por ahora, el pleito entre Morena y el PAN en Chihuahua no da señales de parar. Cada bando lanza sus datos, sus acusaciones y sus frases de impacto. Lo que queda en el aire es la pregunta que más importa: mientras los políticos se pelean, ¿quién atiende la seguridad del estado?

