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  • El espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl LX: cultura popular, identidad política y representación latinoamericana en el espacio mediático global

    El espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl LX: cultura popular, identidad política y representación latinoamericana en el espacio mediático global

    La participación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX constituye un caso relevante para el análisis de la relación entre cultura popular, representación identitaria y discurso político contemporáneo. Más allá de su valor como producto de entretenimiento masivo, la presentación del artista puertorriqueño puede interpretarse como un ejercicio simbólico de posicionamiento político-cultural que refleja las tensiones existentes en torno a la migración, la diversidad cultural y la redefinición del concepto de identidad nacional en Estados Unidos.

    Desde una perspectiva teórica, el espectáculo puede analizarse bajo el enfoque de los estudios culturales, particularmente a partir de los postulados de Stuart Hall sobre la representación como un proceso de construcción social del significado.

    En este sentido, la decisión de Bad Bunny de interpretar la mayoría de su repertorio en español, así como la inclusión de elementos visuales asociados a la identidad latinoamericana, funcionó como un acto de resignificación del espacio mediático tradicionalmente dominado por narrativas anglosajonas. Dicho posicionamiento no solo visibiliza la presencia latina en la esfera pública estadounidense, sino que también cuestiona las jerarquías culturales que históricamente han marginado las expresiones artísticas provenientes de comunidades migrantes.

    Asimismo, el mensaje final proyectado durante el espectáculo, centrado en la primacía del amor frente al odio y la idea de una identidad estadounidense construida colectivamente, puede interpretarse como un discurso político implícito orientado a contrarrestar procesos de polarización social. Este tipo de narrativas se inserta en lo que diversos autores han denominado “política cultural”, entendida como el uso del arte y los medios masivos para promover valores sociales y reconfigurar imaginarios colectivos sin recurrir necesariamente a discursos partidistas explícitos.

    La relevancia política del espectáculo también puede analizarse en el contexto de las discusiones contemporáneas sobre migración y multiculturalismo. La presencia de símbolos asociados a la comunidad latina y el énfasis en la diversidad cultural pueden interpretarse como una respuesta simbólica frente a posturas políticas restrictivas en materia migratoria. En este sentido, la presentación de Bad Bunny se convierte en un ejemplo de cómo la cultura popular puede funcionar como un espacio de resistencia simbólica y de construcción de narrativas alternativas sobre pertenencia e identidad nacional.

    Otro elemento significativo radica en la reacción social y mediática generada por el evento. La polarización de opiniones en torno a la participación del artista evidencia la persistencia de debates sobre el papel de las minorías culturales en la construcción del imaginario nacional estadounidense. Desde la teoría de la esfera pública propuesta por Jürgen Habermas, este fenómeno puede interpretarse como un proceso de deliberación social en el que la cultura popular actúa como catalizador de discusiones políticas y sociales más amplias.

    En conclusión, la presentación de Bad Bunny en el Super Bowl LX trasciende su dimensión artística para consolidarse como un fenómeno político-cultural que refleja las transformaciones contemporáneas en materia de representación identitaria y diversidad cultural. El espectáculo demuestra que la cultura popular puede constituir un espacio estratégico para la articulación de discursos políticos simbólicos, capaces de influir en la percepción pública y en la configuración de debates sociales en contextos globalizados.

  • Sheinbaum respalda mensaje de Bad Bunny en el Super Bowl y celebra llamado continental a la unidad

    Sheinbaum respalda mensaje de Bad Bunny en el Super Bowl y celebra llamado continental a la unidad

    La presidenta destacó el uso del español, los símbolos latinoamericanos y el mensaje de amor como eje central del espectáculo visto por millones en el mundo.

    La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo celebró el mensaje de unidad, diversidad y amor que el cantante puertorriqueño Bad Bunny compartió durante su presentación en el medio tiempo del Super Bowl 2026, uno de los eventos mediáticos más vistos a nivel global. Desde la Mañanera del Pueblo, la mandataria subrayó la relevancia cultural y simbólica de que el artista cantara íntegramente en español y colocara a América Latina en el centro del escenario internacional.

    Sheinbaum consideró “muy interesante” que el espectáculo incluyera referencias a todo el continente americano, desde Estados Unidos y Canadá hasta los países latinoamericanos, lo que calificó como un mensaje poderoso de integración regional. Coincidió además con el artista en que “el mejor antídoto contra el odio es el amor”, frase que, dijo, cobra especial relevancia en un contexto global marcado por la polarización.

    La Presidenta también destacó los múltiples símbolos culturales presentes en el show: la tradicional casita puertorriqueña, la visibilización de la diversidad migrante, la música caribeña y la defensa de la identidad latina. A ello se sumó la aparición sorpresa de Lady Gaga, que reforzó el carácter multicultural del espectáculo.

    Sheinbaum celebró que un escenario como el Super Bowl sirva para difundir mensajes positivos, reivindicar el idioma español y reconocer las aportaciones culturales de América Latina. Incluso resaltó con orgullo la presencia del aguacate mexicano como uno de los productos más consumidos durante el evento deportivo.

    Para el gobierno de México, señaló, este tipo de expresiones culturales fortalecen los lazos entre los pueblos, promueven el respeto y envían al mundo una señal clara: la cultura también es una herramienta de unidad y transformación social.

  • Del Caribe al mundo: Bad Bunny convierte el Super Bowl en una celebración latina

    Del Caribe al mundo: Bad Bunny convierte el Super Bowl en una celebración latina

    El cantante puertorriqueño Bad Bunny protagonizó el show de medio tiempo del Super Bowl LX 2026, en lo que muchos consideran un momento histórico de la cultura latina en uno de los escenarios más vistos del planeta. Su presentación no sólo fue un despliegue musical, sino también una plataforma cargada de símbolos culturales, interpretaciones políticas y decisiones estéticas.

    El cantante Bad Bunny, transformó el escenario del Super Bowl en una puesta en escena con múltiples capas de significado: desde la celebración de la cultura latina hasta mensajes simbólicos que resonaron en el contexto político y social de Estados Unidos. El performance de Bad Bunny, acompañado por figuras como Lady Gaga y Ricky Martin, combinó música, estética visual y referencias culturales.

    El show inició con Bad Bunny emergiendo de un paisaje de cañaverales y vegetación alta, evocando el trópico como territorio histórico, un espacio marcado por la colonización, la plantación, el trabajo agrícola y la resistencia cultural.

    El artista lució un conjunto claro tipo jersey con el número 64 y el apellido “Ocasio”, combinando elementos que hicieron referencia tanto al fútbol americano como a su propia identidad puertorriqueña, fusionando así dos mundos escénicos: el deportivo y el cultural.

    Asimismo, el cuerpo se convirtió en archivo vivo de una tradición musical y corporal, con cientos de bailarines moviéndose al ritmo de salsa, reguetón y bailes populares puertorriqueños.

    Durante el espectáculo, en pantallas gigantes se proyectaron frases como “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, un mensaje de unidad en un contexto de polarización social. Esta frase, lejos de un simple texto decorativo, fue interpretada como el corazón conceptual del show: una invocación a la empatía, la diversidad y la convivencia frente a la violencia, la discriminación y la división.

    Ese mensaje, junto con otras expresiones como “god bless, América” generó múltiples interpretaciones: desde quienes vieron en él una apelación al respeto mutuo entre comunidades diversas, hasta aquellos que lo leyeron como una crítica a políticas de exclusión inmateriales, especialmente en el contexto migratorio de Estados Unidos.

    El artista agitó una versión de la bandera puertorriqueña con el triángulo azul claro y las franjas rojas y blancas, símbolo que alude a la aspiración de autonomía de la isla, que actualmente sigue siendo territorio de Estados Unidos.

    A lo largo del espectáculo, el conejo malo recorrió tanto sus éxitos más recientes como himnos fundacionales del reguetón, construyendo un relato escénico profundamente latino. El montaje recreó escenas de la vida comunitaria latina, destacando una emotiva secuencia que evocó una boda tradicional, con familiares, niños corriendo y amigos reunidos, abrazándose y bailando al ritmo de la música

    Lady Gaga fue una de las invitadas del show, bailando salsa con un vestido azul con una flor roja acompañado de capas, pliegues y movimiento fluido. Su atuendo no evocaba glamour hollywoodense, sino un vestido que recordaba a los trajes tradicionales usados en bailes de salón caribeños.

    Bunny retomó imágenes de su discurso televisado tras ganar el Premio Grammy a mejor Álbum del Año, creando una escena donde ofreció su premio a un niño parecido al cantante, como mensaje conmovedor. “Si yo estoy aquí hoy es porque yo siempre creí en mí”, mencionó durante la presentación. 

    Ricky Martin entró al escenario con un atuendo claro, estructurado y de líneas limpias, cercano a un traje moderno caribeño: tonos arena y que evocaba la elegancia tropical urbana, esa estética que conecta San Juan con Miami, la tradición con la modernidad. El artista se unió interpretando Lo que le pasó a Hawái, canción que protesta contra el desplazamiento de comunidades de Hawái por parte de Estados Unidos.

    Uno de los ejes visuales del espectáculo fue La Casita, una recreación de una vivienda tradicional de concreto en Puerto Rico, con techo plano y tonalidades sobrias, basada en casas reales de la isla. Este espacio operó como un escenario paralelo dentro del show. Desde allí, Bad Bunny interpretó varios temas mientras se recreaba un ambiente propio de los barrios puertorriqueños: convivencias entre vecinos, vendedores de piraguas y cocos, y celebraciones comunitarias con distintos artistas latinos, entre ellos Karol G, Pedro Pascal y Cardi B, bailando y compartiendo la fiesta.

    El conejo malo cerró su presentación nombrando a todos los países latinos, mientras todos los bailarines se unían ondeando las banderas de todo el continente americano, convirtiendo el final del show en un gesto de unidad, pertenencia y orgullo cultural, colocando a las identidades latinoamericanas en el centro del Súper Tazón.

    Para muchos fanáticos latinos, la actuación de Bad Bunny fue un acto de visibilidad positiva: un artista llevando su idioma y su herencia cultural a un evento masivo dominado históricamente por espectáculos en inglés. Con todo esto, se observa como el espectáculo abrió un espacio de debate sobre identidad, lengua, representación y pertenencia en Estados Unidos, haciendo del show de medio tiempo un acontecimiento que va más allá de la música y el entretenimiento: una celebración llena de simbología con mensajes de amor y resistencia.

    Por: Jesica Ochoa

  • Trump arremete contra el show de medio tiempo del Super Bowl

    Trump arremete contra el show de medio tiempo del Super Bowl

    El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl volvió a ser, más que un show musical, un terreno de disputa política. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la presentación, nombrándola como “absolutamente terrible” y “una de las peores de la historia”. 

    En su mensaje, Trump afirmó que el show “no tiene sentido”, que es “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y que no representa los estándares de éxito, creatividad y excelencia que, según él, definen al país. Mientras el Super Bowl ha sido históricamente un espacio de diversidad musical y representación cultural, Trump lo interpreta como una amenaza a su ideal de nación homogénea y conservadora.

    El presidente atacó directamente a Bad Bunny, asegurando que “nadie entiende una palabra de lo que dice” y calificando la coreografía de “repugnante”, especialmente para los niños. Este tipo de críticas retoman un discurso moralista que ha sido recurrente en la derecha estadounidense para deslegitimar expresiones culturales contemporáneas que van más allá de lo blanco y tradicional.

    Trump también conectó su molestia con la economía, presumiendo que Estados Unidos está “rompiendo récords” en la bolsa y en los fondos de retiro 401(k). Utilizando el Super Bowl, uno de los eventos más vistos del mundo, para reafirmar su narrativa de éxito económico, aun cuando estos indicadores no reflejan la realidad de millones de estadounidenses que enfrentan inflación, precariedad laboral y desigualdad.

    Como parte de su ofensiva, acusó a los medios de comunicación de otorgar “buenas reseñas” al show porque, en su opinión, están desconectados de “la vida real”. Presentándose nuevamente como “el único intérprete legítimo del sentir popular”.Finalmente, Trump aprovechó para exigir que la NFL revierta su nueva regla de patada inicial, calificándola de “ridícula”.

  • Seahawks vs Patriots- Bad Bunny vs Trump

    Seahawks vs Patriots- Bad Bunny vs Trump

    A pocas horas de encabezar el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl LX, el artista puertorriqueño Bad Bunny se ha convertido en el centro de una narrativa que trasciende la música y el deporte: por un lado, Puerto Rico espera orgulloso su actuación como símbolo cultural global, y por otro, su presencia en el evento genera críticas de figuras políticas en Estados Unidos, incluida una abierta desaprobación del presidente Donald Trump.

    En las calles de San Juan y otros municipios de la isla caribeña la anticipación por el show del 8 de febrero en el Super Bowl es palpable. Espectadores esperan en la participación del intérprete una representación de Puerto Rico en uno de los escenarios más vistos del mundo, valorando no solo su éxito musical, sino también su identidad latina plasmada en el espectáculo. “Que una persona de aquí esté en uno de los eventos más importantes de Estados Unidos es un orgullo para todo puertorriqueño”, señaló un residente local, destacando el impacto simbólico para la isla.

    La expectación en la isla incluye iniciativas comunitarias como transmisiones masivas del partido y el medio tiempo en plazas públicas y cines locales, lo que ha impulsado a localidades como Vega Baja a invitar a sus habitantes a ver el show en pantalla gigante, reforzando el ambiente festivo y familiar alrededor de la presentación.

    La elección de Bad Bunny, quien llevará un repertorio íntegramente en español al descanso del Super Bowl, ha sido interpretada como un hito de la representación latina en un evento tradicionalmente dominado por artistas anglófonos, donde la NFL ha respaldado su participación en medio de crecientes audiencias latinas en Estados Unidos.

    Sin embargo, la actuación no está exenta de controversia. Figuras políticas conservadoras, incluido el presidente Donald Trump, han criticado la decisión de la liga y la presencia de artistas como Bad Bunny en el espectáculo, calificándola de “elección terrible” y afirmando que “solo siembra odio”, lo que llevó a Trump a anunciar que no asistirá al partido este año tras haber estado presente anteriormente.

    Mientras tanto, el contexto migratorio en Estados Unidos ha avivado la controversia: en los últimos días, operativos del ICE (Immigration and Customs Enforcement) y redadas contra comunidades latinas han generado protestas y llamados al boicot de eventos masivos, incluido el Super Bowl. Organizaciones proinmigrantes han cuestionado que la NFL celebre la diversidad latina en el escenario mientras miles de familias enfrentan detenciones y deportaciones, mientras que sectores conservadores han usado el tema para acusar al artista de “politizar” el espectáculo.

    Este choque entre celebración cultural y debate político refleja el momento polarizado que vive Estados Unidos en torno a temas de identidad, inmigración y expresión artística, mientras el espectáculo del medio tiempo se perfila como uno de los más comentados en la historia reciente. 

  • Vocera presidencial de EUA confronta a Bad Bunny por críticas migratorias en los Grammy

    Vocera presidencial de EUA confronta a Bad Bunny por críticas migratorias en los Grammy

    La vocera presidencial Karoline Leavitt reprochó al cantante puertorriqueño Bad Bunny por sus señalamientos contra las políticas migratorias de Estados Unidos y los agentes del ICE durante la entrega de los Premios Grammy.

    La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, criticó al cantante Bad Bunny tras sus declaraciones en los Premios Grammy, donde cuestionó las leyes migratorias y a los agentes del Servicio de Control de Aduanas e Inmigración (ICE). La funcionaria calificó como “irónico y sencillamente triste” que celebridades con seguridad privada “intenten demonizar” a quienes, dijo, hacen cumplir la ley en EUA.

    Leavitt acusó además a “los famosos de Hollywood” de guardar silencio durante la administración de Joe Biden, cuando —afirmó— se permitió “la invasión de la frontera” con México y se registraron crímenes graves cometidos por personas que no debieron ingresar al país. “Ahora tenemos agentes que intentan hacer su trabajo, sacar a depredadores violentos, y nadie habló de eso en los Grammy”, sostuvo.El domingo, al recibir el premio al Mejor Álbum de Música Urbana, Benito Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, emitió un mensaje contra los discursos de odio y las políticas migratorias. “Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: ‘ICE, fuera. No somos salvajes, no somos animales, somos seres humanos y somos estadunidenses’”, expresó desde el escenario.

  • Descartan operativos de ICE durante el Super Bowl LX

    Descartan operativos de ICE durante el Super Bowl LX

    El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no llevará a cabo acciones de control migratorio durante la celebración del Super Bowl LX el próximo domingo en el Levi’s Stadium.

    El comité organizador del evento ha asegurado a las administraciones de Santa Clara, San Francisco y San José que no se prevén operativos de detención de inmigrantes, citando reportes de The Washington Post y The Athletic.

    El Departamento de Seguridad Nacional ha confirmado que mantendrá su despliegue estándar de agentes federales, cuyo único fin es la protección y vigilancia de los asistentes, una práctica común en eventos deportivos de gran magnitud.

    Esta aclaración surge luego de que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, mencionara que la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llevaría a cabo operativos migratorios, generando preocupación entre los funcionarios locales.

    Los grupos defensores de derechos civiles de la región habían alertado previamente sobre posibles redadas en las inmediaciones del estadio donde se enfrentarán los Seattle Seahawks y los New England Patriots.

    El ambiente social del evento también está marcado por la participación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo. El artista puertorriqueño, reconocido por su reciente triunfo en los Grammy con el premio al mejor álbum del año por ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’, ha mantenido una postura crítica respecto a las políticas de deportación.

    Finalmente, se ha confirmado la ausencia del presidente Donald Trump. A pesar de haber asistido a la edición anterior en Nueva Orleans, el mandatario declinó la invitación alegando la distancia del viaje y su desacuerdo con la orientación artística del show del medio tiempo.

  • Trump se borra del Super Bowl mientras la música le responde desde el escenario

    Trump se borra del Super Bowl mientras la música le responde desde el escenario

    Donald Trump anunció que no asistirá al Super Bowl luego de cuestionar la elección de Bad Bunny y Green Day como protagonistas del espectáculo, en una edición marcada por mensajes musicales de crítica social y tensión entre cultura  y discurso político. 

    La ausencia presidencial en el evento deportivo más visto de Estados Unidos no pasó inadvertida. Donald Trump, describió como una elección terrible la decisión de la NFL de incluir como un show de medio tiempo al puertorriqueño Bad Bunny  y a Green Day en la ceremonia inaugural del Super Bowl, sosteniendo que la elección incita a mensajes de odio.

    El mandatario afirmó que la decisión es terrible pues su posición es en contra de los artistas, incluyendo que otro factor que impide su presencia es la distancia. Dejó claro su rechazo al perfil político y cultural de los artistas invitados. La declaración se da en un momento en que su admisión ha intensificado redadas migratorias en diversas ciudades del país, reforzando el mensaje contra comunidades latinas. 

    La elección del cantante puertorriqueño ya ha generado reacciones adversas en frentes conservadores, que consideran su presencia como un gesto político más que artístico. En su canción “Nuevayol” Bad Bunny incluye una imitación de la voz de Trump y emite un mensaje directo sobre la migración, una letra que ha sido leída como respuesta al endurecimiento de las políticas migratorias  y las recientes redadas federales.

    Por su parte, Green Day, banda emblemática de punk rock estadounidense, también arrastra una historia de confrontación con las políticas de Trump. Su vocalista Billie Joe Armstrong, ha modificado en vivo la letra de “American Idiot”, sustituyendo el verso original para hacer alusión directa al lema político de Trump.

    La combinación de música latina, crítica social y mensaje político ha convertido al Super Bowl de este año en algo más que un evento deportivo. Para analistas culturales, la programación artística refleja el pulso de un país dividido entre una narrativa que cada vez más se inclina hacia temas migratorios y una industria cultural que responde con visibilidad, protesta y símbolos de inclusión.

    Sin embargo, la decisión de ausentarse del Super Bowl, toma un significado político evidente. ¿Se trata sólo de un viaje largo o de una evasión simbólica ante un escenario que mezcla espectáculo con crítica social abierta? La reacción conservadora refleja un debate más amplio sobre identidad, idioma y representación en los grandes escenarios mediáticos de Estados Unidos. Para millones de televidentes latinos, la presencia de Bad Bunny simboliza visibilidad y reconocimiento en un evento histórico.

    En cuanto a la participación de Green Day, refuerza el tono político, puesto que la banda integra mensajes explícitos contra las políticas de Trump en sus conciertos, consolidando el rock como una plataforma de protesta contemporánea. 

    La ausencia de Trump en el Super Bowl y el tono crítico del espectáculo confirman que el evento deportivo se ve atravesado por la división social, donde la música y la política hoy comparten el mismo escenario ante millones de espectadores. 

  • Bad Bunny y el Super Bowl: identidad latina en un escenario atravesado por la política

    Bad Bunny y el Super Bowl: identidad latina en un escenario atravesado por la política

    El reciente promocional de Apple Music rumbo al Super Bowl LX 2026, protagonizado por el artista puertorriqueño, Bad Bunny, quien será el encargado del show de medio tiempo, se trata de un fenómeno cultural que refleja el peso de identidad latina en Estados Unidos y muestra la unión, diversidad e inclusión a través del tema “Baile Inolvidable”.

    Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido en el mundo artístico como Bad Bunny, recientemente volvió a colocarse en el centro de conversación tras el lanzamiento de un nuevo video para anunciar su participación en el Super Bowl en colaboración con Apple Music. El anuncio refuerza la estrategia para conectar con audiencias jóvenes a través de artistas que representan diversidad, identidad y sobre todo de alcance a nivel mundial.

    La presencia de Bad Bunny en el escenario de uno de los eventos deportivos más destacados va más allá de la música, se trata de un fenómeno cultural que refleja la fuerza de la identidad en Estados Unidos, y que a su vez ha generado controversia en la comunidad americana hasta con el propio presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha calificado como impropia la participación de Benito.

    En el video promocionado, se puede observar al cantante con un dispositivo móvil en la mano reproduciendo el tema “Baile Inolvidable”, de su reciente material “Debí Tirar Más Fotos”. El tema sube de volumen, y una mujer con vestido rojo y cabello oscuro comienza a bailar al ritmo de la canción junto al cantante, posteriormente, comienzan a figurar mujeres de rasgos culturales diversos, desde jóvenes hasta mujeres de edad mayor.  La narrativa visual y sonora es clara: el espectáculo es para todas y todos, sin importar la identidad cultural que a su vez es el reflejo de quienes forman parte de la comunidad estadounidense.

    El artista puertorriqueño defiende sus raíces caribeñas y ha convertido la identidad latina en una tendencia mundial para el mercado estadounidense. Su participación en el Super Bowl simboliza un cambio, la consolidación de la cultura latina en el entretenimiento global. La elección de Bad Bunny fue utilizada como blanco político, minimizando su relevancia cultural; esta crítica apunta hacía la migración y diversidad. La polémica tuvo auge cuando Trump retomó su discurso en contra de la migración, asegurando que regresaría al poder y ordenaría redadas incluso en eventos masivos como el Super Bowl.

    Este nuevo promocional funciona como una afirmación de identidad frente a un discurso que busca excluir. La trayectoria del puertorriqueño convierte su actuación en un mensaje que confirma el poder de la comunidad latina y prueba que la música, el deporte y la política se fusionan en un mismo espacio.

    En definitiva, la participación de Bad Bunny en el Super Bowl va más allá del ámbito musical y se consolida como un evento político-cultural. Su presencia se convierte en un símbolo de visibilidad y poder cultural que refleja la transformación social de Estados Unidos.

    Las críticas y advertencias de Donald Trump sobre redadas migratorias durante el evento, muestran que estos espacios se han convertido en áreas de conflicto cultural, donde se enfrentan discursos de inclusión y diversidad frente a narrativas de exclusión.

    El espectáculo es mucho más que entretenimiento, es el reflejo de diferencias políticas  y donde la cultura se convierte en un medio  de representación y resistencia de la sociedad estadounidense.

  • Consumo musical por streaming rompe récord; música cristiana y latina con mayor crecimiento

    Consumo musical por streaming rompe récord; música cristiana y latina con mayor crecimiento

    La industria musical mundial alcanzó un nuevo récord de 5.1 billones de reproducciones en plataformas digitales durante 2025, un incremento de casi 10 % respecto al año anterior, impulsado por cambios en los hábitos de escucha y la diversificación de géneros musicales. 

    De acuerdo al informe de fin de año 2025 de Luminate, compañía especializada en análisis de datos del sector, este crecimiento global del streaming musical representa un salto importante para una industria que continúa consolidando el consumo digital como su principal motor. 

    El género musical que destacó fue la música cristiana/gospel, que registró el mayor crecimiento porcentual entre los géneros principales en Estados Unidos, con un aumento de 18.5 % en las transmisiones de audio bajo demanda respecto a 2024.

    El informe también muestra que el incremento del streaming no estuvo impulsado exclusivamente por lanzamientos recientes, ya que una parte significativa de las reproducciones correspondió a catálogos musicales con varios años de antigüedad, lo que confirma la vigencia de repertorios clásicos y la forma en que las plataformas digitales prolongan la vida comercial de las canciones más allá de su ciclo tradicional.

    Otros estilos que también experimentaron incrementos fueron el rock, que creció un 6.4%, y la música latina, con un aumentó del 5.2 % en Estados Unidos, la mayoría gracias a Bad Bunny por su más reciente álbum Debí Tirar Más Fotos, el cual sumó 2 mil 970 millones de reproducciones entre los oyentes. 

    Luminate también subraya el impacto creciente de la inteligencia artificial en la industria musical, con artistas nuevos, entre ellos Xania Monet, quien se convirtió en la primera artista de IA en debutar en una lista de Billboard, y alcanzó 125 millones de reproducciones a nivel mundial durante el año pasado.

    La aparición de la IA generativa en la música plantea nuevos debates sobre derechos de autor, autenticidad artística y el futuro del trabajo creativo. En este contexto se refleja cómo la industria comienza a mostrar patrones más fragmentados, donde el crecimiento ya no depende únicamente de los géneros hegemónicos, sino de comunidades específicas de oyentes que encuentran en el streaming un espacio para ampliar y sostener sus gustos musicales.