Por: Frank Alvarado
Videojuegos cómo “That Dragón, Cancer”, que cuenta el proceso de una familia cuyo hijo fue diagnosticado con cáncer, muestran que la industria sigue dando pasos para consolidarse como un medio de expresión artística.
Los videojuegos, en constante evolución, dejan atrás el estigma de ser un medio de entretenimiento sin historia de fondo. En la actualidad, hay videojuegos que aprovechando la inmersión, propia de su medio, manejan temas complejos desde el estilo de las artes, tal es el caso de “That Dragon, Cancer”, en donde seguimos la historia de una familia cuyo hijo es diagnosticado con cáncer cerebral.
Título tras título, los videojuegos contemporáneos han demostrado que pueden ser un espacio seguro para explorar temas complejos con madurez. Estos juegos, en su mayoría independientes, están cambiando la forma en que los jugadores viven las narrativas interactivas y ponen sobre la mesa historias con mucho carácter humano.
Uno de los casos que refleja esto es “That Dragon, Cancer” (Ese Dragón, Cáncer), un título de 2016 que retrata la historia de Joel, el hijo de los desarrolladores del juego, Ryan y Amy Green, quien a los doce meses de edad fue diagnosticado con cáncer cerebral y que perdió la batalla al cumplir cinco años.
El juego, una aventura gráfica en 3D, fue desarrollado para tener controles simples para el público en general y consiste en doce capítulos en los que te pones en la perspectiva de Joel y de sus padres durante el proceso, un nivel, por ejemplo, es una carrera por el hospital recogiendo los elementos de la quimioterapia, mientras que en otro caminas por un pasillo lleno de cartas de familias que han periodo alguien por causa de la enfermedad.

Una historia que invita al jugador, mediante metáforas y momentos reales que tuvo que pasar la familia Green, a experimentar la vida de un pequeño que mientras lleva sus complicados tratamientos pasa momentos felices con su familia, como retrata el nivel donde se alimentan patos de un bosque, actividad que en palabras de los padres, Joel disfrutaba.
“Creamos `That Dragon, Cancer´ para contar la historia de nuestro hijo Joel y su lucha de 4 años contra el cáncer. Nuestro deseo es crear un juego de aventuras poético, lúdico, lleno de imaginación y esperanza. Así es como elegimos honrarlo a él y su memoria”, escribieron Ryan y Amy Green en la campaña de kickstarter que lanzaron en 2014 para obtener fondos y desarrollar la idea.
El juego terminó llevándose numerosos reconocimientos y premios, entre los que destaca el Game Award a Mejor Juego de Impacto, una categoría que celebra a los títulos que invitan a la reflexión y que tienen un mensaje pro-social.
Esto porque el videojuego convoca a reflexionar sobre el proceso que atraviesan miles de infancias y familias en el mundo, pues según datos de la OMS, cada año se diagnostican aproximadamente 400,000 nuevos casos de cáncer infantil y juvenil, con una tasa de supervivencia del 80% en países de buenos ingresos, mientras que en los menos desarrollados la tasa es inferior al 30%.
Es por ello, que títulos como “That Dragon, Cancer”, son un ejemplo de cómo desde los videojuegos se pueden explorar emociones fuertes y temas difíciles. Un cambio de enfoque que está transformando las historias, el cómo se cuentan y el impacto que tienen en el público, que encuentra consuelo, reflexión o identificación en un mundo virtual.




