Migrantes de la caravana “Génesis” aceptan ayuda del INM tras días de travesía y agotamiento.
La caravana migrante “Génesis”, que caminaba por la costa de Chiapas, fue disuelta por el Instituto Nacional de Migración (INM). Esta acción tuvo lugar en el municipio de Tonalá, donde arribaron después de 12 días de esfuerzo constante.
Los migrantes, provenientes de Cuba, Venezuela, Haití y varios países de Centro y Sudamérica, se encontraban muy fatigados. Muchos presentaban síntomas severos de deshidratación. Algunos voluntarios, junto a personal de Protección Civil y la Secretaría de Salud, brindaron atención médica al grupo. El sistema DIF también se encargó de proporcionar alimentos.
Los casi 300 migrantes decidieron aceptar la oferta del INM de ser trasladados en vehículos a otras ciudades como Tuxtla Gutiérrez y Villahermosa. Se movieron en pequeños grupos y lo hicieron sin resistencia ni uso de la fuerza.
Luis García Villagrán, coordinador del Centro de Dignificación Humana AC, criticó al INM por no cumplir sus promesas. Dijo que el organismo solo otorga permisos de 30 días a los migrantes, pero no les permite avanzar a otros estados. “Los desgastan y, cuando ya no pueden más, les dicen que los ayudarán”, señaló.
García Villagrán destacó que los migrantes buscan acceder a un proceso de regularización y mejores oportunidades laborales. En Tapachula, enfrentan dificultades porque las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y del INM están saturadas. Además, los trabajos disponibles ofrecen bajos salarios y largas jornadas.
La situación se agrava con el aumento de la xenofobia en la frontera sur de México. Esta hostilidad se ha visto alimentada por publicaciones en redes sociales, al parecer, desde oficinas gubernamentales. Esto crea un ambiente peligroso para quienes buscan una vida mejor.
Los migrantes solo desean trabajar y encontrar oportunidades que actualmente les son negadas. Muchos consiguen empleos como meseros, conductores o jornaleros, pero suelen recibir sueldos bajos y enfrentan explotación. La búsqueda de una vida digna continúa, pero la situación en Tapachula se torna cada vez más compleja.

