Las tensiones internas marcan el debate sobre la reforma electoral en México
El Partido del Trabajo (PT) frena el avance del Plan B de la reforma electoral en el Senado de México. La discusión se detuvo debido a desacuerdos sobre adelantar la revocación de mandato a 2027. A pesar del apoyo de varias agrupaciones políticas, la falta de consenso ha complicado el panorama.
Este lunes, la discusión en las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos, que estaba programada para la tarde, fue pospuesta. Oficialmente, se argumentó una “revisión sobre aspectos de técnica legislativa”. Sin embargo, fuentes dentro del Senado señalan que el verdadero problema está en la falta de acuerdo sobre un punto central: la revocación de mandato.
El desacuerdo se centra en la propuesta de adelantar la revocación para que coincida con las elecciones de diecisiete gubernaturas. El PT ha expresado su preocupación, argumentando que esto podría ocasionar desigualdades en las elecciones locales. El temor es que la figura presidencial influya de manera indirecta en estas contiendas.
Tras el rechazo a su propuesta de reforma constitucional el 11 de marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un nuevo “Plan B”. Esta iniciativa busca modificar leyes secundarias con el objetivo de reducir el gasto público y eliminar lo que el gobierno considera “privilegios”.
Legisladores del PT intentaron dialogar con Ignacio Mier Velazco, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, para alcanzar acuerdos antes de retomar la discusión. Aunque inicialmente se había fijado una nueva reunión, esta permanece sin fecha definida.
Benjamín Robles, comisionado político nacional del PT, ha sido una de las voces más críticas. En entrevistas, ha advertido que empatar ambos ejercicios electorales representa un “riesgo democrático real”. Para Robles, las elecciones y la revocación de mandato tienen propósitos diferentes. Mientras un proceso busca competencia entre fuerzas políticas, el otro debería ser un mecanismo de evaluación ciudadana.
Robles ha sugerido que la consulta se mantenga para 2028 o, si se adelanta a 2027, que se programe en una fecha distinta, como agosto, sin coincidir con las elecciones estatales. Además, hizo un llamado a los integrantes del Partido Verde Ecologista de México para respaldar esta postura.
Finalmente, cuestionó la necesidad de someter a revocación a una presidenta con altos niveles de aprobación. Para él, el enfoque debería estar en consolidar el proyecto de la Cuarta Transformación. Las tensiones siguen latentes y el futuro del Plan B se encuentra en un estado incierto.

