Tras la goleada 10-0 ante América, Santiago Domínguez insultó a las futbolistas y sugirió que fueran enviadas a un “table dance”; la directiva del club condenó sus dichos.
La goleada de 10-0 que América Femenil propinó a Cruz Azul generó críticas contra el equipo, pero el podcaster Santiago Domínguez, durante su programa “Pláticas del Mal”, insultó a las jugadoras y afirmó: “No sean hijas de p…, que para eso les pagan”, para después decir que “no representan a Cruz Azul y deberían correrlas a todas” y que “deberían mandarlas a un table dance a ver si les va mejor que ser futbolistas”.
Domínguez también aseguró: “A mí me vale ve… el futbol femenil, no lo consumo”. Sus declaraciones fueron difundidas en redes sociales y provocaron críticas por convertir una derrota deportiva en un ataque machista y sexualizado contra las futbolistas. El comentario sobre el “table dance” fue uno de los que más indignación generó entre aficionados y usuarios.
Ante la polémica, María Fernanda Pons, directora deportiva de Cruz Azul Femenil, condenó los comentarios y los calificó como“absolutamente inadmisibles”. Señaló que las palabras fueron “ofensivas y denigrantes” para las jugadoras y para las mujeres que forman parte del fútbol, además de reflejar “una profunda ignorancia” sobre el esfuerzo que han realizado las mujeres para ganarse un lugar en este deporte.
Pons advirtió que el club analizará las medidas correspondientes y dejó clara su postura: “No normalizaremos ni permaneceremos indiferentes ante expresiones que denigren, sexualicen o vulneren la dignidad de nuestras jugadoras”. La directiva también afirmó que “el respeto a nuestras jugadoras no está a discusión” y que Cruz Azul no permitirá que este tipo de expresiones se normalicen.
Tras semanas de incertidumbre y negociaciones, la Liga MX autorizó que Cruz Azul dispute sus partidos como local en el Estadio Banorte a partir de la Jornada 2 del torneo.
Cruz Azul finalmente tiene casa. La Liga MX confirmó que La Máquina alcanzó un acuerdo para utilizar el Estadio Banorte como su sede oficial durante el Torneo Apertura 2026, poniendo fin a las especulaciones sobre un posible cambio al Estadio Corregidora o al Estadio Ciudad de los Deportes. El conjunto celeste debutará como local en su nueva-vieja casa el próximo 21 de julio, cuando reciba al Puebla en la Jornada 2.
A través de un comunicado, la Liga MX informó que la directiva cementera notificó el acuerdo alcanzado con los administradores del inmueble, por lo que quedó sin efecto la solicitud para cambiar de sede. Con ello, el organismo autorizó oficialmente que el equipo dirigido por Joel Huiqui dispute sus encuentros como local en el estadio que fue una de las sedes de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El regreso al Estadio Banorte ocurre después de varios días de incertidumbre. Las negociaciones entre Cruz Azul y la nueva administración del inmueble se habían estancado por diferencias relacionadas con el contrato y la distribución de ingresos comerciales. Ante ese escenario, el club buscó jugar en el Estadio Ciudad de los Deportes, pero el estado de la cancha impidió que la Liga MX aprobara esa alternativa, por lo que incluso se contempló disputar el encuentro frente a Puebla en Querétaro.
Sin embargo, las conversaciones se reanudaron y ambas partes lograron destrabar el conflicto. De esta manera, La Máquina respetará la sede que había registrado desde el inicio del campeonato y evitará mudanzas de última hora, brindando mayor certeza tanto al plantel como a su afición.
Con esta decisión, Cruz Azul regresa a un estadio emblemático para el futbol mexicano y deja atrás un episodio administrativo que amenazaba con alterar su inicio de torneo. Ahora, el campeón del Clausura 2026 podrá concentrarse plenamente en defender su corona, con el respaldo de su afición en el Estadio Banorte.
A través de un acuerdo de paz con barras de futbol, el Congreso de la Ciudad de México promueve un ambiente seguro y libre de discriminación en los eventos públicos.
El Congreso de la Ciudad de México dio un paso significativo al aprobar una reforma que prohíbe la violencia y la discriminación en los espectáculos públicos. Esta iniciativa tiene como objetivo principal erradicar gritos como “¡Ehh, puto!”, que fomentan un ambiente hostil.
El acuerdo también se enmarca en la firma de un pacto de paz con diversas barras del futbol mexicano. Al hacerlo, los legisladores buscan no solo mejorar el ambiente de los estadios, sino también garantizar la convivencia pacífica entre los aficionados.
La reforma aclara que no intenta censurar expresiones culturales ni limitar la libertad artística. Su propósito radica en establecer reglas que protejan los derechos humanos y promuevan un espacio seguro y agradable para todos los asistentes.
Diferentes grupos de porras, como las del América, Puebla, Cruz Azul y otros, formaron parte del acuerdo. Juntos, se comprometen a dialogar con las autoridades para fomentar relaciones más sanas entre los aficionados.
Durante la firma del acuerdo, el representante de la barra del Atlante, Javor Slisko, expresó la necesidad de facilitar el regreso ordenado de las porras visitantes. También solicitó que se levanten las restricciones para que los menores puedan asistir a las zonas de barra sin separarse de sus familias.
A pesar de estos avances, se notó la ausencia de representantes de la Liga MX y la Federación Mexicana de Fútbol en la reunión. El presidente del Congreso, Jesús Sesma, señaló que las gestiones para involucrarlos no tuvieron éxito.
Este esfuerzo por pacificar el futbol en la Ciudad de México marca un hito importante. La reforma y el acuerdo de paz buscan crear un lugar donde todas las familias puedan disfrutar de los eventos deportivos sin temor a la violencia o la discriminación.
Aficionados denunciaron fallas masivas en Ticketmaster, filas virtuales interminables y precios inflados en plataformas de reventa para la final del futbol mexicano.
La fiebre por la final entre Pumas UNAM y Cruz Azul desató una nueva ola de reventa y caos digital en México. Los boletos para el partido definitivo en el Estadio Olímpico Universitario ya alcanzan precios de hasta 267 mil pesos en plataformas secundarias, una cifra que supera el costo de un automóvil compacto o incluso la renta anual de un departamento promedio en la Ciudad de México.
La preventa exclusiva organizada por Ticketmaster para socios y tarjetahabientes estuvo marcada por constantes fallas técnicas, largas filas virtuales y reclamos de miles de aficionados que denunciaron problemas para concretar sus compras. Usuarios reportaron esperas de más de 100 mil personas en línea, pantallas congeladas y errores al procesar pagos, mientras las entradas disponibles desaparecían en cuestión de minutos.
Aunque los precios oficiales anunciados por Pumas oscilaban entre 400 y mil 150 pesos —sin contar cargos por servicio—, en sitios de reventa como Viagogo las entradas más económicas comenzaron a ofertarse en más de 9 mil pesos. Los boletos ubicados en zonas preferentes y cabeceras alcanzaron cifras superiores a los 267 mil pesos, multiplicando hasta 200 veces su valor original.
La situación también afectó a los seguidores de Cruz Azul para el duelo de ida en el Estadio Ciudad de los Deportes. A pesar de contar con preventa especial para abonados, aficionados denunciaron que Ticketmaster limitó el acceso únicamente a ciertas zonas del inmueble. En plataformas como StubHub y Viagogo, los boletos se ofrecieron entre 8 mil y 40 mil pesos antes incluso de que se abriera la venta general.
El descontento creció rápidamente en redes sociales, donde seguidores acusaron a Ticketmaster de permitir prácticas que favorecen la reventa digital y perjudican a la afición. Muchos señalaron haber pasado horas intentando comprar entradas para finalmente quedarse sin boletos debido al colapso del sistema. Ticketmaster confirmó posteriormente que las localidades destinadas a preventa quedaron agotadas.
Mientras tanto, la final también encendió polémica fuera de la cancha. La Comisión de Árbitros designó a Ismael Rosario López Peñuelas y Daniel Quintero Huitrón para dirigir los partidos de ida y vuelta, respectivamente. Sin embargo, directivos de Cruz Azul presentaron una protesta formal contra Quintero Huitrón luego de que circulara un video donde el técnico universitario, Efraín Juárez, alabara públicamente el trabajo arbitral del silbante tras el pase de Pumas a la final.
El Club de Fútbol Cruz Azul publicó un comunicado en el que informa a su afición que el partido correspondiente a la jornada 17 del Torneo Clausura 2026 contra Necaxa se disputará en el Estadio Banorte, en lugar del Estadio Cuauhtémoc.
Cruz Azul informó oficialmente a su afición que el partido de la jornada 17 del Torneo Clausura 2026 frente a Necaxa se disputará en el Estadio Banorte, y no en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, su sede en este torneo.
En el comunicado, el club agradeció el respaldo de la Liga MX y destacó que el cambio les permitirá “reconectar con su afición en la Ciudad de México“.
Este movimiento es apenas el más reciente capítulo de una larga historia de nomadismo para la La Máquina, uno de los equipos con mayor inestabilidad de sede en el fútbol mexicano. A lo largo de su historia profesional, el conjunto cementero ha cambiado de estadio de forma definitiva al menos siete veces, además de múltiples traslados temporales.
Durante 22 años, el Estadio Azul (Estadio Ciudad de los Deportes) fue su hogar. En 2018, el contrato de renta llegó a su fin y el inmueble quedó sujeto a proyectos de demolición y reconversión comercial, lo que empujó al equipo a mudarse al Estadio Azteca.
La siguiente etapa también tuvo fecha de caducidad, a partir de 2024, el Coloso de Santa Úrsula inició su remodelación de cara al Mundial 2026, obligando a Cruz Azul a buscar una nueva casa.
Durante el Clausura 2025, el equipo encontró refugio en el Estadio Olímpico Universitario de Pumas, aunque la UNAM decidió no renovar el acuerdo al término del torneo.
Ante este escenario, la Liga MX aprobó el traslado al Estadio Cuauhtémoc de Puebla, una decisión histórica: es la primera vez en 55 años que Cruz Azul disputa un torneo completo fuera de la Ciudad de México.
El alza en boletos, consumo y servicios ha convertido la experiencia de ir al estadio en un gasto de miles de pesos, alejando a la afición y transformando al fútbol en un espectáculo cada vez menos accesible.
Por Neri Torres
Te encuentras sentado en la mesa de tu comedor mientras disfrutas de una comida casera preparada por tu abuela, mamá o esposa. De pronto, ves que anuncian los precios de los boletos para un partido de tu equipo favorito en el “renovado” Estadio Banorte. Entras a revisarlos y descubres que el boleto para estar “más cerca” de tus ídolos cuesta lo equivalente a un mes de sueldo (en términos de salario mínimo). Apagas el celular y llamas a tus amigos para organizarse y verlo en casa.
Esta es la realidad que hoy enfrentan miles de aficionados en la Ciudad de México.
En Los Reporteros MX te detallamos cuánto costaría asistir, por ejemplo, al partido de este sábado entre América vs Cruz Azul.
En el sitio oficial de la boletera Fanki, que ahora administra los eventos del Estadio Banorte, las entradas más baratas disponibles —que ya se agotaron— tenían un costo de 683 pesos en cabeceras altas (zonas 400, 500 y 600, Sur y Norte). Al ingresar, se observa que los boletos más accesibles se terminaron a dos días del encuentro, mientras que los de más de mil pesos aún tienen amplia disponibilidad, algo que antes no ocurría.
En la final de 2024, el Club América, principal equipo del Estadio Banorte, anunció un “sold out” tres días antes, con boletos que alcanzaban un máximo de 4 mil pesos. Hoy el panorama es distinto: a tres días de un partido de liga, cerca del 80% de los lugares siguen sin venderse. ¿Se ha convertido el fútbol en un lujo de élites?
Si se suman los gastos, el panorama es aún más claro: un jersey original del Club América cuesta alrededor de 1,800 pesos; el transporte desde el Centro implica 5 pesos del Metro más 3 del Tren Ligero; o si decides ir en auto, el estacionamiento cuesta 1,139 pesos. Dentro del estadio, una cerveza vale 190 pesos, un hot dog 180 y una bolsa de papas 120. El gasto total se eleva rápidamente.
En el caso del Mundial 2026, los precios podrían duplicarse o incluso triplicarse, dependiendo de la relevancia del partido.
Asistir a un partido en el Estadio Banorte ya no es para cualquiera. Considerando todos los costos, el gasto promedio por persona ronda los 3,429 pesos.
Pero más allá de las cifras, el fenómeno revela una transformación profunda: el fútbol, históricamente considerado el deporte del pueblo, parece alejarse de sus raíces. La experiencia en el estadio, que durante décadas fue un espacio de convivencia accesible para familias trabajadoras, hoy comienza a segmentarse en función del poder adquisitivo.
Este encarecimiento no solo impacta el bolsillo, sino también rompe el vínculo entre el equipo y su afición, esa que construyó la identidad de los clubes desde las gradas populares. Un estadio con lugares vacíos en zonas costosas no necesariamente refleja desinterés, sino una barrera económica cada vez más evidente.
Ante este escenario, muchos aficionados han optado por alternativas más económicas, como adquirir jerseys pirata que en lugares como Tepito se venden desde 350 pesos, o utilizar transporte público para evitar riesgos y el alto costo del estacionamiento. A esto se suma el encarecimiento de alimentos y bebidas dentro del estadio, donde gastar al menos 500 pesos es prácticamente inevitable para consumir algo durante el partido.
La pregunta queda en el aire: si el fútbol deja de ser accesible para la mayoría, ¿seguirá siendo realmente el deporte del pueblo o se convertirá, definitivamente, en un espectáculo reservado para unos cuantos?
Aficionados denuncian que asistir al “clásico joven” se vuelve un lujo inaccesible tras aumentos desmedidos en boletos y servicios.
Por Neri Torres
La remodelación del Estadio Azteca, ahora bajo el nombre comercial de Estadio Banorte, ha venido acompañada de un incremento desproporcionado en precios que golpea directamente a la afición.
Para el partido entre Cruz Azul y América, estacionarse costará mil 139 pesos, una cifra que ha generado críticas en redes sociales.
El costo, revelado por la boletera Fanki, representa casi cuatro veces más que el promedio anterior, que rondaba los 350 pesos.
Ahora bien, si analizamos cuánto cuesta estacionar un auto en estadios de clubes de las cinco grandes ligas de Europa, el resultado es sorprendente.
En Alemania, el Bayern Múnich ofrece “reservas” de estacionamiento y asegura que, con su sistema, aparcar en el Allianz Arena es más fácil y cómodo. El proceso consiste en registrar la matrícula y pagar una tarifa que puede alcanzar los 15 euros (305 pesos mexicanos) por partido de la Bundesliga.
En España, tanto el Estadio Santiago Bernabéu, del Real Madrid, como el Spotify Camp Nou, del Fútbol Club Barcelona —actualmente en remodelación—, no cuentan con estacionamiento propio accesible, por lo que al buscar opciones aparecen aparcamientos cercanos.
En estos, los precios van de 12 euros (244 pesos mexicanos) a 26 euros (529 pesos mexicanos) por día en los más próximos, mientras que los más económicos rondan los 2 euros (40 pesos mexicanos) por hora.
Si al costo del estacionamiento en el Estadio Banorte se suma el encarecimiento de los boletos, que alcanzan hasta 9 mil pesos, convierte la experiencia en un gasto que fácilmente supera los 5 mil pesos por persona, incluso en un plan austero.
Para muchos seguidores, el problema no es solo económico, sino de desconexión con la afición.
En redes sociales, usuarios han señalado que el espectáculo ya no corresponde al precio. “No es si te alcanza, es la falta de empatía”, reclaman, evidenciando el malestar por una política de precios que parece priorizar la rentabilidad por encima del acceso popular al futbol.
El aumento coincide con las obras de modernización rumbo al Mundial 2026, financiadas por Grupo Ollamani, ligado a Emilio Azcárraga, que ha adquirido millonarios créditos para cubrir los costos. Sin embargo, la carga económica parece trasladarse directamente a los aficionados.
Lo que alguna vez fue una tradición accesible hoy se perfila como un espectáculo exclusivo. El fútbol mexicano enfrenta el reto de no alejar a su base, pues decisiones como estas ponen en duda si el negocio está dejando atrás a quienes le dan vida: la afición.
Aficionados denuncian precios excesivos y alertan que el futbol se vuelve inaccesible tras la modernización del estadio.
La reaparición del Estadio Azteca, ahora bajo el nombre de Estadio Banorte, ha desatado polémica entre aficionados, luego de que los boletos para el duelo entre Club América y Cruz Azul alcanzaran precios de hasta 9 mil pesos.
De acuerdo con reportes de preventa, las entradas más económicas rondan los 683 pesos, mientras que zonas preferentes y cercanas al campo superan los 2 mil pesos, generando inconformidad en redes sociales. Aficionados consideran que el incremento es desproporcionado, especialmente al tratarse de un partido de temporada regular y no de una final.
La remodelación del recinto, pensada para cumplir estándares internacionales rumbo al Copa Mundial de la FIFA 2026, ha priorizado diseño y modernidad, pero también ha provocado críticas por supuestos puntos ciegos en algunas gradas y por elevar el costo de acceso, alejando a seguidores tradicionales.
Usuarios y abonados han señalado que el futbol “ha dejado de ser del pueblo”, ya que los nuevos precios convierten la asistencia en un lujo. Incluso comparan que en la final del Clausura 2024, el mismo enfrentamiento tenía costos entre mil 900 y 4 mil pesos, cifras que hoy son igualadas o superadas en fase regular.
Aunque el estadio luce renovado y atractivo, persiste el temor de que se convierta en un espacio orientado al turismo y a sectores de mayor poder adquisitivo. Algunos aficionados advierten que, de mantenerse estos costos, la asistencia podría disminuir en futuros encuentros.
El histórico inmueble, único en albergar tres Copas del Mundo, enfrenta así un nuevo reto: equilibrar modernización con accesibilidad, en medio de críticas que ponen en duda si la pasión futbolera podrá sostenerse ante precios cada vez más elevados.
El Estadio Olímpico Universitario volvió a ser testigo de un partido que tuvo de todo, dominio de la Máquina (@CruzAzul) y reacción con pasión de los universitarios (@PumasMX). Pumas y Cruz Azul igualaron 2 – 2 que terminó definiéndose por un autogol en el minuto 77.
Cruz Azul impuso su ritmo con presión alta y la velocidad por las bandas fueron las armas de los cementeros. Al minuto 35, Nicolás Ibáñez, recibió un centro preciso y con un remate de cabeza abrió el marcador 1 – 0. Siete minutos después, al 42’, llegó el segundo. Carlos Rodríguez, sacó un disparo cruzado que dejó sin oportunidad a Keylor Navas. Cruz Azul 2 – 0 antes del descanso.
En la segunda parte Pumas salió con otra cara, apretó en el medio campo y empezó a generar peligro.
El penal a favor de Pumas resultó altamente polémico, aparentemente no existió falta y generó reclamos inmediatos de los celestes. Añadiendo, la tarjeta roja mostrada a Nathan Silva fue considerada excesivamente rigorista por la mayoría de los presentes, dejando a Pumas con 10 con una expulsión que califican de injusta. El colegiado se llevó los reflectores por decisiones que alteraron el ritmo y el equilibrio del encuentro.
Juninho colocó el balón en la red para el 2 – 1. El partido se volvió de ida y vuelta.
Al minuto 77’, en un centro al área que parecía inofensivo, Willer Ditta, el central de Cruz Azul, intentó despejar el balón, pero tras la presión de Uriel Antuna, la pelota entró en su propia portería. Autogol. 2 – 2. El Olímpico en festejo.
Pumas buscó el tercero con cambios ofensivos, pero Cruz Azul cerró bien y amenazó con contraataques. El árbitro pitó el final y ambos equipos se fueron con un punto que sabe distinto: dulce para la Máquina que remontó, amargo para los Pumas que dejaron escapar dos goles de ventaja.
Pumas y Cruz Azul suman un punto cada uno. Cruz Azul sigue de líder solitario con 26 puntos, mientras Pumas llegó a los 20 puntos en el quinto puesto al momento.
La Máquina vino de atrás y se impuso 3-2 a Monterrey en la ida de los octavos de final, mientras que la expulsión de Sebastián Mele dejó a los regiomontanos sin ideas.
Cruz Azul consiguió una remontada dramática y derrotó 3-2 a Monterrey en el partido de ida de los octavos de final de la Concachampions, disputado en el Estadio BBVA. Este resultado otorga a los celestes una valiosa ventaja de cara al encuentro de vuelta, además de la superioridad en goles de visitante.
El encuentro inició con intensidad y con oportunidades para ambos equipos, debido a que Cruz Azul fue el primero en golpear al minuto 25, cuando Erik Lira aprovechó un balón suelto dentro del área tras un tiro de esquina y remató con precisión para adelantar a los visitantes.
Sin embargo, Rayados reaccionó antes del descanso con una destacada actuación de Roberto de la Rosa, ya que el delantero apareció al minuto 35 para empatar el partido tras un rebote en el área y apenas cuatro minutos después volvió a hacerse presente en el marcador con un disparo cruzado que puso el 2-1 para los regiomontanos.
En la segunda mitad, Monterrey parecía tener control del partido e incluso estuvo cerca de ampliar la ventaja, pero no logró concretar sus oportunidades. El momento que cambió el encuentro llegó al minuto 80, cuando el arquero Sebastián Mele salió de forma imprudente para frenar un ataque celeste y terminó cometiendo falta dentro del área. El árbitro no dudó en mostrarle la segunda tarjeta amarilla, dejando a Rayados con un jugador menos y sin portero natural en el campo.
Un minuto después, Gonzalo Piovi cobró el penal con seguridad para empatar el marcador y devolverle vida a Cruz Azul.
Cuando el partido parecía encaminarse al empate, apareció Nicolás Ibáñez al minuto 89, ya que el delantero aprovechó un centro de Agustín Palavecino, controló dentro del área y sacó una potente volea cruzada que terminó en el fondo de la red para completar la remontada celeste.
Con el 3-2 final, Cruz Azul se lleva una valiosa ventaja para el partido de vuelta, mientras Monterrey tendrá que buscar la remontada si quiere mantenerse con vida en el torneo.