Por Ricardo Sevilla
El gobierno de Estados Unidos quiere sepultar la caída de Nicholas Palmeri, exdirector de la DEA en México.
Palmeri, quien debía supervisar la integridad de las operaciones en uno de los territorios más complejos del mundo, sucumbió a la red de influencias que juró combatir.
En 2023, The Associated Press (AP) reveló que Palmeri no solo socializó con abogados de alto perfil vinculados al narcotráfico en destinos de lujo como Panamá y Miami, sino que malversó fondos destinados a operaciones de inteligencia para financiar celebraciones personales (como su propio cumpleaños).
De hecho, al revisar el reporte de la Oficina del Inspector General del departamento de Justicia de EUA, correspondiente a enero de 2023, se pudo constatar el uso inapropiado de fondos de representación por parte de un “Director Regional” (identificado posteriormente como Palmeri) para gastos personales, incluyendo su fiesta de cumpleaños.
Otra pieza periodística de VICE News llamada “Inside the Scandal That Took Down the DEA’s ‘Cowboy’ Chief in Mexico”, aportó detalles sobre el estilo de vida de Palmeri en la Ciudad de México y testimonios sobre su gestión durante la pandemia.
La destitución de Palmeri, en marzo de 2022, marcó un punto de inflexión en la soberanía operativa de la agencia, dejando al descubierto un estilo de vida que tenía como amigos a líderes del crimen organizado.
En Panamá, este alto funcionario estadounidense, tuvo encuentros no autorizados con defensores de capos que comprometieron líneas de investigación activas.
Aunque la versión oficial fue que Palmeri había elegido una “jubilación anticipada”, en realidad, se trató de una destitución forzada por fallas éticas y administrativas graves. Pero eso, evidentemente, el gobierno de Estados Unidos lo desdeñó.
Palmeri no fue una manzana podrida; fue el síntoma de un árbol institucional enfermo.

