Etiqueta: Derechos Humanos B’Tselem

  • Israel tapa con cemento el agua de los palestinos

    Israel tapa con cemento el agua de los palestinos

    Soldados israelíes sellaron pozos que alimentaban a familias agricultoras en Cisjordania. Los organismos internacionales llevan años documentando una desigualdad hídrica que golpea la vida cotidiana de millones de personas.

    En la región de Al-Hijra, cerca de Hebrón, una familia lleva 12 años sembrando tomates, calabazas y pepinos. Esta semana, el ejército israelí llegó y llenó de cemento los dos pozos que los mantenían vivos. Bassam Doudin, el agricultor dueño de esa tierra, lo vio todo.

    “Durante 12 años hemos trabajado en la agricultura como fuente de sustento y cubrimos parte de la necesidad del mercado local”, denunció Doudin. El ejército no dejó nada en pie. En minutos, destruyó el sustento de más de veinte familias que dependían de ese agua para comer y trabajar.

    El incidente no es un caso aislado. Según las autoridades palestinas, desde 1967 Israel ha clausurado 800 pozos en los territorios ocupados. Detrás de cada pozo hay una familia, un huerto, una vida entera construida sobre esa agua.

    El marco legal que lo hace posible viene de lejos. Los Acuerdos de Oslo de 1995 pusieron en manos de Israel el control del 80% del agua de Cisjordania, con cuotas estrictas para los palestinos y negativas sistemáticas para perforar nuevos pozos. Esa decisión, tomada hace tres décadas en una mesa de negociaciones, todavía pesa sobre cada palestino que abre un grifo.

    La desigualdad se mide en litros. Según la ONG israelí de derechos humanos B’Tselem, los israelíes consumen tres veces más agua al día que los palestinos de Cisjordania. En los asentamientos israelíes el consumo llega a 700 litros por persona al día, con piscinas y jardines. Algunas comunidades palestinas sobreviven con apenas 26 litros, menos de la cuarta parte del mínimo que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

    Gaza vive una situación todavía más grave. Oxfam documentó que Israel destruyó el 88% de los pozos de agua y el 100% de las plantas desalinizadoras de la ciudad de Gaza, lo que dejó a su población casi sin capacidad de producción hídrica propia. El resultado directo fue que más de una cuarta parte de la población de Gaza enfermó gravemente por enfermedades que habrían sido fácilmente prevenibles.

    Mientras tanto, en Al-Hijra, Bassam Doudin mira los pozos tapiados. Doce años de trabajo sepultados bajo cemento. Sus vecinos, igual. El agua que antes brotaba de la tierra ahora no llega a ningún lado.

  • ONU señala a Israel de atacar niños deliberadamente en Gaza

    ONU señala a Israel de atacar niños deliberadamente en Gaza

    Una comisión independiente de Naciones Unidas concluyó que Israel sigue cometiendo genocidio contra los palestinos. Los niños son el blanco más visible de una guerra que no se detuvo con el alto el fuego.

    Desde octubre de 2025 existe un alto al fuego en Gaza. Aun así, más de 250 niños palestinos murieron en los ocho meses siguientes bajo ataques aéreos israelíes casi diarios. Una comisión independiente de la ONU revisó esos hechos y llegó a una conclusión directa: Israel ataca deliberadamente a los niños como parte de una intención genocida.

    El informe, publicado este martes, amplía las conclusiones que la misma comisión presentó el año pasado. En aquel momento ya señaló que Israel cometía genocidio en Gaza. Ahora documenta que esa conducta continuó incluso después del cese de hostilidades.

    “Incluso después del alto el fuego de octubre de 2025, los niños siguen siendo asesinados y gravemente heridos, con un continuo desprecio por parte de Israel por la protección que se les debe en virtud del derecho internacional”, afirmó Srinivasan Muralidhar, presidente de la comisión.

    El documento describe un patrón sistemático de ataques contra hospitales, clínicas y centros de salud reproductiva. Cada bombardeo a esas instalaciones deja consecuencias físicas y psicológicas que los niños cargarán por años. La comisión califica ese patrón como un indicador clave de intención genocida.

    La situación territorial agrava todo lo demás. Israel controla hoy el 70% de Gaza, según declaró el primer ministro Benjamin Netanyahu. Trazó primero una “línea amarilla” que delimitaba las zonas ocupadas tras el alto el fuego. Luego la amplió con una nueva “línea naranja”. Los palestinos, en especial los niños, no siempre saben dónde termina una zona y dónde empieza el peligro. Cientos de residentes murieron por acercarse demasiado a esas fronteras, según funcionarios palestinos.

    La violencia no se limita a Gaza. En Cisjordania ocupada y Jerusalén Este, el informe documentó un fuerte aumento en la violencia de colonos israelíes contra menores palestinos. Según el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem, 236 niños palestinos murieron en Cisjordania desde octubre de 2023. La comisión también registró arrestos y detenciones arbitrarias de niños, muchos de los cuales permanecen sin localizar.

    Israel rechazó los hallazgos con dureza. El Ministerio de Relaciones Exteriores los calificó de “propaganda escandalosa”. El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, los describió como “una calumnia política disfrazada de documento de la ONU” y reclamó que la comisión enfocara su atención en la masacre del 7 de octubre y en el uso de civiles como escudos humanos por parte de Hamás.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores palestino, por su parte, valoró el informe como un recordatorio del fracaso de la comunidad internacional para proteger a los niños palestinos y exigir responsabilidades.

    La comisión fue clara en sus demandas. Pidió a Israel detener de inmediato las operaciones militares en Gaza. También llamó a los países miembros de la ONU a arrestar a funcionarios israelíes con órdenes de la Corte Penal Internacional, suspender el envío de armas a Israel e imponer sanciones a funcionarios y colonos.

    Mientras los gobiernos debaten, los niños en Gaza siguen viviendo en tiendas de campaña y bajo lonas. Israel bloquea los materiales de reconstrucción. El agua escasea. Y la línea naranja sigue moviéndose.