El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sostuvo una llamada con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la que tocaron la seguridad de Groenlandia.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró haber tenido una llamada con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la que tocaron “la situación de seguridad en Groenlandia y el Ártico”, esto después de las tensiones internacionales a raíz de los comentarios del mandatario estadounidense.
A través de su cuenta de X, Mark Rutte, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza militar y política transatlántica creada en 1949 de la que son parte 32 países, entre ellos Dinamarca y Estados Unidos, afirmó haber hablado con el presidente Donald Trump sobre la seguridad de Groenlandia.
Spoke with @POTUS regarding the security situation in Greenland and the Arctic. We will continue working on this, and I look forward to seeing him in Davos later this week.
“Necesitamos Groenlandia para la seguridad y la protección internacionales. La necesitamos. Tenemos que tenerla”, fue uno de los comentarios realizados por Donald Trump tras la intervención en Venezuela, lo que despertó el malestar internacional llevando a autoridades internacionales a pronunciarse en defensa en la isla que es parte de Dinamarca.
“Seguiremos trabajando en esto y espero verlo en Davos a finales de esta semana”, puede leerse en el mensaje de Mark Rutte, quien sin dar detalles sobre la llamada, mantiene a la OTAN sin un posicionamiento significativo.
El primer ministro Jonas Gahr Støre responde a Donald Trump, defendiendo la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia y el carácter independiente del Premio Nobel.
El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, ha dejado claro que Groenlandia es parte del Reino de Dinamarca. Esta afirmación llega como respuesta a una carta del presidente Donald Trump, quien expresó su frustración por no recibir el Premio Nobel de la Paz.
En su comunicación, Støre reafirmó el apoyo de Noruega a Dinamarca en este asunto. Además, subrayó que el Premio Nobel no lo otorga el gobierno noruego, sino un Comité Nobel independiente. “He explicado esto incluso a Trump”, afirmó el primer ministro.
La carta de Trump generó preocupación en Noruega y Finlandia. Ambos líderes manifestaron su oposición a los aumentos de aranceles propuestos por el expresidente. En respuesta, Støre y el primer ministro finlandés, Alexander Stubb, propusieron tener una conversación telefónica con Trump para discutir el tema y reducir tensiones.
“Confirmo que recibí un mensaje de texto de Trump en respuesta a nuestra comunicación”, dijo Støre. Dijo también que fue Trump quien decidió compartir su mensaje con otros líderes de la OTAN.
El primer ministro noruego enfatizó que Noruega apoya las medidas que toma la OTAN para fortalecer la seguridad en el Ártico. Støre cerró su declaración reiterando el compromiso de su país con una cooperación pacífica y constructiva en la región.
Con sus palabras, Jonas Gahr Støre reafirma no solo el apoyo a Dinamarca, sino también la importancia de la paz y el diálogo en las relaciones internacionales.
Francia, Suecia y la Unión Europea advirtieron que responderán de forma unida ante las presiones de Washington y defendieron la soberanía europea en el Ártico.
Líderes europeos rechazaron las amenazas y el “chantaje” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien anunció aranceles adicionales contra países que participan en maniobras militares en Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca. La reacción fue inmediata: Europa no negociará su soberanía bajo presión, advirtieron.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó la participación de su país en los ejercicios en Groenlandia y calificó de “inaceptables” las amenazas arancelarias. “Los europeos responderemos de forma unida y coordinada si se confirman. Garantizaremos el respeto de la soberanía europea”, afirmó. Macron subrayó que la seguridad del Ártico y las fronteras de Europa están en juego, y que ninguna intimidación cambiará la postura de París, ni en Ucrania ni en Groenlandia.
En la misma línea, el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, denunció el chantaje y recordó que solo Dinamarca y Groenlandia deciden sobre sus asuntos. Añadió que su gobierno mantiene contactos intensos con la UE, Noruega y Reino Unido para articular una respuesta conjunta.
Trump anunció aranceles del 10% a partir del 1 de febrero para Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, gravamen que subiría al 25% desde el 1 de junio y se mantendría hasta que Estados Unidos complete la supuesta “adquisición” de Groenlandia. Washington calificó la Operación Resistencia Ártica como una “amenaza”, pese a tratarse de ejercicios defensivos impulsados por Copenhague.
Desde Dinamarca, el canciller Lars Lokke Rasmussen expresó sorpresa por las sanciones y defendió que la presencia militar busca reforzar la seguridad en el Ártico. La oposición danesa fue contundente: “No puedes comprarte otro país”, sentenció Inger Stojberg.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó sobre una “espiral peligrosa” si avanzan los aranceles y reiteró que Europa seguirá unida, coordinada y firme en la defensa de su soberanía.
Estados Unidos aplicará gravámenes a ocho países europeos como medida de presión para forzar un acuerdo sobre Groenlandia, en medio de protestas y tensión diplomática.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles del 10% a países europeos que han respaldado a Dinamarca frente a su rechazo a negociar la adquisición de Groenlandia, una isla estratégica en el Ártico. La medida entrará en vigor a partir del 1 de febrero y podría escalar hasta 25% en junio, si no se concreta un acuerdo favorable para Washington.
A través de su plataforma Truth Social, Trump advirtió que estos gravámenes se mantendrán “hasta que se alcance la compra total y completa de Groenlandia”, dejando claro que la política comercial será utilizada como herramienta de presión geopolítica. El mandatario subrayó que Estados Unidos está decidido a completar el proceso de “adquisición” del territorio, pese al rechazo internacional.
Los países afectados por los aranceles son Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, todos ellos aliados tradicionales de Washington y firmes defensores de la soberanía danesa sobre Groenlandia. La decisión ha generado inquietud en Europa, al tratarse de una acción unilateral que impacta directamente en el comercio transatlántico.
El anuncio se produce en un contexto de protestas en Dinamarca, donde ciudadanos y líderes políticos han rechazado las amenazas de Trump y reiterado que Groenlandia no está en venta. Analistas advierten que esta escalada podría tensar aún más las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea, además de abrir un nuevo frente en la política internacional del mandatario republicano.
El presidente de Estados Unidos justifica su plan por “seguridad nacional”, mientras Europa reacciona con presión diplomática y envío de tropas a la isla ártica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar el escenario internacional al advertir que podría imponer aranceles a los países que no respalden su plan para controlar Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca y aliado estratégico dentro de la OTAN. El mandatario aseguró que la isla es clave para la seguridad nacional estadounidense, por lo que no descartó utilizar la política comercial como herramienta de presión.
Durante una mesa redonda sobre salud en la Casa Blanca, Trump afirmó que ha recurrido anteriormente a los aranceles para obligar a otras naciones a cooperar en temas estratégicos, como la reducción de precios de medicamentos en su país, y señaló que la misma lógica podría aplicarse en el caso de Groenlandia. “La necesitamos para la seguridad nacional”, insistió.
Desde hace meses, Trump ha reiterado que Estados Unidos debe controlar Groenlandia, y recientemente calificó como “inaceptable” cualquier escenario en el que la isla ártica no quede bajo influencia estadounidense. Esta es la primera vez que plantea sanciones comerciales directas contra países que se opongan a esa intención.
La postura del mandatario ha generado indignación en Europa, donde varios gobiernos temen que la presión de Washington fracture los lazos transatlánticos. Como respuesta a la escalada retórica, algunos países europeos han comenzado a enviar tropas a Groenlandia, una región estratégica por su ubicación, recursos naturales y rutas del Ártico.
Esta semana, representantes de Dinamarca y de Groenlandia viajaron a Washington para reunirse con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Sin embargo, los encuentros concluyeron sin acuerdos concretos, lo que incrementó la incertidumbre diplomática.
El amago de Trump de usar aranceles como instrumento geopolítico reaviva el debate sobre el impacto de estas medidas en la economía global y en la estabilidad de alianzas históricas, en un contexto de creciente disputa por el control estratégico del Ártico.
Ante las tensiones por la posible anexión de Groenlandia por Estados Unidos, Emmanuel Macron anuncia el envío de más tropas y recursos a la región.
Francia decidió aumentar su presencia militar en Groenlandia. El presidente Emmanuel Macron confirmó este jueves que enviará más “medios terrestres, aéreos y marítimos” en los próximos días. Esta decisión responde a la creciente amenaza de Estados Unidos, que considera la anexión del territorio autónomo de Dinamarca por razones de seguridad nacional.
Macron hizo este anuncio durante un discurso en la base aérea de Istres, en el sureste de Francia. “Un primer grupo de soldados franceses ya está en Groenlandia. Pronto, enviamos más recursos para apoyarlos”, afirmó el presidente. Este movimiento forma parte de una misión militar europea, que incluye a países como Alemania, Suecia y Noruega. El apoyo a Dinamarca inicia hoy con la llegada de las primeras tropas.
La situación se agrava debido a las declaraciones del presidente Donald Trump. Él amenazó con anexar Groenlandia, argumentando que su control es esencial para proteger a Estados Unidos. Según Trump, si no se actúa, Rusia o China podrían ocupar el territorio. Washington incluso evalúa la posibilidad de comprar la isla, y no descarta intervenciones militares si es necesario.
En este contexto de tensiones, el compromiso de Francia con Dinamarca resalta la importancia de la colaboración europea en la defensa de los territorios del Ártico. Este envío de tropas refleja el deseo de mantener la estabilidad en Groenlandia y reafirmar la presencia europea en una región estratégicamente relevante.
Gobierno, oposición y ciudadanía defienden su autodeterminación frente a las amenazas del republicano, que insiste en controlar la isla por razones de seguridad en el Ártico.
Groenlandia rechazó de manera tajante cualquier intento de anexión por parte de Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump reiterara su amenaza de tomar el control del territorio autónomo de Dinamarca, incluso mediante el uso de la fuerza. La isla, rica en minerales estratégicos y clave en el Ártico, se ha convertido nuevamente en el centro de la disputa geopolítica.
Trump ha insistido en que el control de Groenlandia es “crucial” para la seguridad nacional estadounidense, ante el incremento de la presencia de Rusia y China en la región. El viernes, durante una reunión con directivos de la industria petrolera, el mandatario afirmó que su objetivo se logrará “por las buenas o por las malas”, lo que desató una inmediata reacción política en Nuuk.
Esa misma noche, los cinco partidos representados en el Parlamento groenlandés, incluidos los que integran el gobierno y la principal fuerza opositora, difundieron un mensaje conjunto: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses; queremos ser groenlandeses”. Subrayaron que el futuro de Groenlandia solo puede ser decidido por su población, cerrando filas frente a cualquier injerencia externa.
En las calles de Nuuk, capital del territorio, el rechazo también es contundente. Julius Nielsen, pescador de 48 años, recordó que la isla ya fue colonia durante décadas: “No queremos volver a serlo”. Para Inaluk Pedersen, comerciante de 21 años, la relación con Dinamarca funciona, pero la presión de Estados Unidos está dañando la confianza regional.
Las amenazas de Trump han generado alarma en Europa. Dinamarca advirtió que una eventual toma de Groenlandia rompería la OTAN y el sistema de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con encuestas locales, 85% de los groenlandeses rechaza integrarse a Estados Unidos, mientras solo 6% apoya esa opción.
Ante la tensión, el secretario de Estado Marco Rubio sostendrá reuniones con autoridades danesas y representantes groenlandeses, en un intento por contener una crisis que reconfigura el equilibrio político y militar del Ártico.
La Casa Blanca afirma que la anexión del territorio ártico es una “prioridad de seguridad nacional”, mientras Europa cierra filas con Dinamarca.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa diversas opciones para adquirir Groenlandia, incluida la posibilidad de emplear a las fuerzas armadas, según confirmó este martes la Casa Blanca. La declaración reavivó la tensión con Europa y encendió las alarmas tras la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela.
En un comunicado oficial, Washington sostuvo que Groenlandia es clave para la seguridad nacional de EUA y para disuadir a adversarios en el Ártico, una región estratégica por su ubicación geopolítica y sus abundantes recursos minerales. “El presidente y su equipo analizan varias opciones para alcanzar este objetivo de política exterior, y el uso del ejército siempre está disponible para el comandante en jefe”, señaló la Casa Blanca.
Las declaraciones se producen después de que Trump reiterara que Estados Unidos “necesita” Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca, país miembro de la OTAN. La respuesta europea no se hizo esperar: Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Dinamarca emitieron un comunicado conjunto en defensa de la soberanía y la integridad territorial, advirtiendo que cualquier acción unilateral violaría la Carta de la ONU.
La polémica se intensificó tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero, operación que Trump calificó como “brillante” y que, según analistas, reactivó el temor a nuevas intervenciones militares. En redes sociales, figuras cercanas al mandatario difundieron incluso mapas de Groenlandia con los colores de la bandera estadounidense y la palabra “PRONTO”.
Desde Nuuk, el primer ministro Jens-Frederik Nielsen pidió un diálogo respetuoso y recordó que el estatus de Groenlandia está respaldado por el derecho internacional. Aunque la isla cuenta con amplio autogobierno, la mayoría de su población rechaza integrarse a Estados Unidos, pese a que sectores políticos impulsan una eventual independencia de Dinamarca.
Países europeos rechazaron una posible incursión en Groenlandia, pese a no confrontar la intervención en Venezuela.
Macron, de Francia, Merz, de Alemania, Meloni, de Italia, Tusk, de Polonia, Sánchez, de España, Starmer, de Reino Unido y Frederiksen, de la propia Dinamarca lanzaron un comunicado en conjunto donde rechazaron cualquier intento de intervención en Groenlandia por parte de Estados Unidos, pese a que algunos mandatarios no condenaron lo ocurrido en Venezuela.
“Necesitamos Groenlandia por seguridad nacional, es muy estratégico ahora mismo”, declaró el presidente Trump a bordo del Air Force One después de que su operación militar atacará Caracas y capturará al presidente venezolano, Nicolás Maduro. Un hecho que despertó tensiones internacionales y llevó a la redacción del documento.
“Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde únicamente a Dinamarca y a Groenlandia decidir sobre los asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia”, se puede leer en la declaración de este 6 de enero. Aunque dicha posición dista mucho de cómo tomaron los dirigentes de Francia e Italia lo ocurrido en Venezuela.
“El pueblo venezolano está hoy liberado de la dictadura de Nicolás Maduro y no puede sino celebrarlo”, escribió Emmanuel Macron, el presidente de Francia, en su cuenta de X, para después formar parte de los que llamaron a respetar “los principios de la Carta de la Naciones Unidas, entre ellos la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”, como dice en el documento.
Mientras que la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que también firmó el documento a favor de Groenlandia, en el caso del país latinoamericano dijo que “la acción militar exterior no es la vía para acabar con los regímenes totalitarios, pero al mismo tiempo considera legítima la intervención defensiva contra ataques híbridos a su seguridad”.
Frierich Merz, el canciller alemán, de forma cauta sobre la nación caribeña señaló que “la clasificación jurídica de la intervención estadounidense es compleja. Nos tomaremos nuestro tiempo para ello. La referencia sigue siendo el derecho internacional”. En el caso de Reino Unido, Keir Starmer, dijo: “consideramos a Maduro como un presidente ilegítimo y no derramaremos lágrimas por el fin de su régimen”.
En el caso de Donald Trusk, sólo se refirió a Venezuela al calificarlo como un duro golpe y decir que “un evento como el ataque estadounidense de hoy contra Venezuela afecta al mundo entero”. Fue Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, quien se mostró más tajante al condenar el ataque y decir que “viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo”.
Mientras que el gobierno de Dinamarca se dedicó a decir que “dramáticos son los acontecimientos en Venezuela, que seguimos de cerca. Necesitamos retomar el camino hacia la desescalada y el diálogo. Se debe respetar el derecho internacional”.
Es ante estas declaraciones, que no muestran una postura firme condenando la intervención en Venezuela y que algunas incluso condonan el suceso, donde se marca una disparidad con el discurso que tienen al reprobar una posible acción de EUA con Groenlandia, pese a que en ambos casos existiría un ataque a la soberanía y autodeterminación de las naciones.
Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido advirtieron que cualquier decisión sobre Groenlandia corresponde únicamente a su pueblo y a Dinamarca, y exigieron a Estados Unidos respetar la Carta de la ONU y la soberanía territorial.
Líderes europeos rechazaron de forma contundente los comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible toma de control de Groenlandia, al subrayar que la isla ártica pertenece a su pueblo y que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre su futuro.
En una declaración conjunta, los mandatarios de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido respaldaron a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y recordaron que Groenlandia es un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, miembro de la OTAN, al igual que Estados Unidos. Por ello, enfatizaron que la seguridad en el Ártico debe garantizarse de manera colectiva, en coordinación con los aliados de la Alianza Atlántica.
Los gobiernos europeos exigieron a Washington respetar la Carta de las Naciones Unidas, en particular los principios de soberanía, integridad territorial e inviolabilidad de las fronteras, los cuales calificaron como universales e irrenunciables. “No dejaremos de defenderlos”, señalaron.
Las reacciones se produjeron tras las declaraciones de Trump, quien reiteró su interés en anexar Groenlandia al considerar que es estratégica para la seguridad nacional estadounidense, debido a la presencia de China y Rusia en el Ártico y a sus importantes recursos minerales. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”, afirmó.
Desde la Casa Blanca, Stephen Miller, subdirector de despacho, cuestionó el control danés sobre la isla y sostuvo que Estados Unidos debería integrarla a su esquema de seguridad, aunque descartó, por ahora, una intervención militar directa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, junto con los jefes de gobierno Friedrich Merz, Giorgia Meloni, Donald Tusk, Pedro Sánchez y Keir Starmer, insistieron en que cualquier cooperación en el Ártico debe darse dentro del marco del derecho internacional, cerrando filas ante las aspiraciones de Washington sobre el territorio.