El presidente de Estados Unidos lanzó el comentario durante una reunión con mandatarios latinoamericanos en Florida, donde buscó impulsar acuerdos contra el narcotráfico.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó controversia tras declarar ante una docena de mandatarios latinoamericanos que no tiene intención de aprender español, al afirmar: “No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo”. El comentario ocurrió durante una cumbre celebrada en Florida con líderes de derecha de la región convocados por Washington.
Durante su intervención, el mandatario republicano insistió en que no tiene problemas con otros idiomas, pero aseguró que no está dispuesto a dedicar tiempo a aprender español, lo que provocó risas entre algunos asistentes, entre ellos los presidentes Nayib Bukele, de El Salvador, y Javier Milei, de Argentina.
Trump también mencionó que su secretario de Estado, Marco Rubio, tiene una ventaja lingüística por ser bilingüe, al hablar inglés y español. El mandatario estadounidense bromeó incluso con que su colaborador “es mejor en español que en inglés”, luego de que el funcionario ofreciera unas palabras en ese idioma durante el encuentro.
En su discurso, el presidente estadounidense defendió el uso de intérpretes profesionales en reuniones diplomáticas, aunque relató una anécdota en la que un traductor —cuya identidad no reveló— habría cometido errores durante una conversación con otro jefe de Estado, lo que, según él, puede afectar negociaciones internacionales.
La reunión tuvo como objetivo impulsar acuerdos regionales contra el narcotráfico y reforzar la cooperación en seguridad, aunque destacó también por la ausencia de gobiernos progresistas de América Latina como los de México, Brasil y Colombia, que no fueron invitados al encuentro.
Entre los asistentes estuvieron los presidentes Rodrigo Paz (Bolivia), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Irfaan Ali (Guyana), José Raúl Mulino (Panamá) y Santiago Peña (Paraguay), además del presidente electo de Chile, José Antonio Kast.
La iniciativa “Shields of America” busca reforzar la influencia de Washington en la región y contrarrestar el peso geopolítico de China y Rusia en el continente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación de una nueva “coalición militar” en América Latina contra los cárteles del narcotráfico, durante la cumbre denominada “Shields of America” (Escudo de las Américas), un encuentro que reunió en Florida a líderes de gobiernos conservadores de la región.
La reunión se llevó a cabo en el Trump National Doral Miami, un resort propiedad del propio mandatario estadounidense. De acuerdo con la Casa Blanca, el objetivo del proyecto es fortalecer la cooperación militar y de seguridad en el continente, además de consolidar el liderazgo de Washington frente a la creciente influencia de China y Rusia en América Latina.
Durante su intervención, Trump volvió a señalar a México como el “epicentro de la violencia” relacionada con los cárteles en la región, y criticó que la presidenta Claudia Sheinbaum haya rechazado propuestas de su gobierno para enviar tropas estadounidenses a territorio mexicano con el argumento de combatir al crimen organizado.
El mandatario también generó polémica al bromear ante los asistentes que no tiene intención de aprender español. “No voy a aprender su maldito idioma”, dijo entre risas frente a los mandatarios presentes, comentario que fue ampliamente difundido en redes sociales.
La iniciativa “Shields of America” contempla la participación de 13 gobiernos latinoamericanos con afinidad política hacia Washington, entre ellos Argentina, El Salvador y Bolivia, aunque países clave de la región como México, Brasil y Colombia quedaron fuera del encuentro.
Analistas consideran que este proyecto busca revivir una estrategia de influencia regional similar a la histórica Doctrina Monroe, reforzando un bloque político y militar alineado con Estados Unidos en temas de seguridad, comercio y geopolítica.
La operación incluye 12 mil carcasas de bombas y apoyo técnico militar, mientras Washington invoca una “emergencia” para evitar la aprobación del Congreso.
El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó una venta de armamento de emergencia a Israel por 151.8 millones de dólares, en medio de la creciente escalada militar en Medio Oriente y el enfrentamiento directo entre Israel e Irán. La autorización contempla la entrega de 12 mil carcasas para bombas de mil libras (unos 470 kilogramos) destinadas a reforzar las capacidades militares del gobierno israelí.
De acuerdo con la oficina de Asuntos Político-Militares del Departamento de Estado, la transacción busca fortalecer la defensa del territorio israelí frente a amenazas actuales y futuras, además de servir como elemento de disuasión ante actores regionales. El paquete también incluye servicios de apoyo técnico, logístico y de ingeniería, proporcionados por el gobierno estadounidense y contratistas del sector defensa.
La operación fue autorizada mediante una dispensa de emergencia emitida por el secretario de Estado, Marco Rubio, lo que permitió evitar el proceso habitual de aprobación del Congreso, mecanismo que normalmente revisa este tipo de ventas de armas al extranjero bajo la Ley de Control de Exportación de Armas.
Según Washington, la medida responde a intereses de seguridad nacional de Estados Unidos, en un contexto de creciente tensión militar en la región tras los primeros ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán.
En paralelo, el presidente Donald Trump aseguró que las principales empresas de defensa estadounidenses acordaron cuadruplicar la producción de armamento avanzado, con el objetivo de abastecer las necesidades militares derivadas del conflicto regional.
La decisión, sin embargo, generó críticas en el Congreso. El legislador demócrata Gregory Meeks, miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, cuestionó que el gobierno haya recurrido a la figura de emergencia para evadir la supervisión legislativa, lo que —dijo— contradice la narrativa oficial de que Washington estaba preparado para el conflicto.
El presidente Donald Trump se reunió con líderes de la industria de defensa para discutir un aumento significativo en la producción de armamento en medio de tensiones internacionales.
Este viernes, Donald Trump se encontró con los máximos ejecutivos de las principales empresas de defensa de Estados Unidos. Durante la reunión, se habló sobre la necesidad de incrementar la producción de armas debido a la situación en Oriente Medio.
Trump calificó el encuentro como “excelente”. Según sus palabras, los fabricantes han decidido cuadriplicar la producción de armamento de “clase exquisita”. El objetivo es alcanzar niveles de producción lo más rápido posible.
El presidente también reveló que la expansión de la producción comenzó tres meses antes de la reunión. Las fábricas ya están operativas y fabricando armamento. “Contamos con un suministro prácticamente ilimitado de municiones de grado medio y superior”, afirmó. Trump mencionó que estos suministros están siendo utilizados en conflictos actuales, como en Irán y Venezuela. La reunión reunió a directores ejecutivos de empresas influyentes, como BAE Systems, Boeing y Lockheed Martin. Trump anunció que otro encuentro similar está programado para dentro de dos meses, lo que sugiere una continuidad en este enfoque de expansión.
La administración Trump enfrenta desafíos significativos para cumplir con un fallo judicial sobre el reembolso de aranceles tras su anulación por la Corte Suprema.
La reciente decisión de la Corte Suprema sobre los aranceles impuestos por Donald Trump ha desatado un problema logístico para su administración. El tribunal determinó que dichos aranceles, establecidos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), eran ilegales. Ahora, el gobierno debe reembolsar aproximadamente 166,000 millones de dólares en aranceles ya pagados por importadores.
A pesar de la obligación de reembolsar, la administración ha declarado que “no puede cumplir” con la orden judicial debido a dificultades en la gestión de este enorme volumen de pagos. En un proceso reciente, el juez Richard K. Eaton del Tribunal de Comercio Internacional exigió al gobierno que finalizara los pagos aduaneros. Sin embargo, la respuesta del gobierno indica que la La administración Trump enfrenta desafíos significativos para cumplir con un fallo judicial sobre el reembolso de aranceles tras su anulación por la Corte Suprema.
La CBP se enfrenta a un desafío sin precedentes. La administración indicó que procesar millones de reembolsos interrumpiría otras funciones esenciales de la agencia. Para abordar este problema, el gobierno ha sugerido un sistema en el que los importadores deben presentar sus pagos antes de que se realicen los reembolsos. Este enfoque permitiría un manejo más organizado, aunque también podría retrasar el proceso.
Cerca de 53 millones de pagos de aranceles ya se han realizado, lo que ha generado una gran masa de solicitudes de reembolso. Muchas empresas ya han iniciado demandas para recuperar lo que han pagado. Aunque el juez Eaton consideró que no será necesario presentar litigios para recibir compensaciones, la incertidumbre persiste.
La Corte Suprema emitió su fallo con una votación de 6 a 3, considerando que Trump no tenía la autoridad para imponer esos aranceles. A pesar de esto, algunos funcionarios y exmiembros del gobierno han manifestado su intención de desafiar el proceso de reembolso en los tribunales.
Con millones de dólares en juego, las empresas y el gobierno están atrapados en un complicado laberinto judicial. El camino hacia la recuperación de estos aranceles se presenta largo y complicado. A medida que avanza la situación, la incertidumbre sobre cómo se gestionará el reembolso y su tiempo de espera continúa creciendo. (CBP) aún no tiene la infraestructura necesaria para manejar la situación.
Documentos desclasificados por el Departamento de Justicia incluyen el testimonio de una mujer que asegura que Jeffrey Epstein la llevó con Trump cuando era menor; la Casa Blanca rechaza las acusaciones.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) publicó nuevos documentos relacionados con el caso del pederasta Jeffrey Epstein, los cuales incluyen acusaciones no corroboradas contra el presidente Donald Trump por parte de una mujer que asegura haber sido víctima de abuso cuando era menor de edad.
Los archivos recién divulgados forman parte de interrogatorios realizados por agentes federales a la presunta víctima, quien fue entrevistada en cuatro ocasiones. Sin embargo, previamente solo se había difundido una de esas declaraciones, en la cual no se mencionaba al actual mandatario estadounidense.
En los testimonios ahora revelados, la mujer afirma que Epstein la trasladó a Nueva York cuando tenía entre 13 y 15 años, donde la llevó a un “edificio muy alto” y la presentó con Donald Trump. Según su relato, el empresario habría intentado abusar sexualmente de ella.
La denunciante relató que, durante el presunto ataque, mordió a Trump para defenderse, tras lo cual —según su versión— el entonces magnate reaccionó violentamente y ordenó a su personal expulsarla del lugar.
Ante la difusión de los documentos, la Casa Blanca rechazó categóricamente las acusaciones. La secretaria de prensa presidencial, Karoline Leavitt, calificó las declaraciones como “acusaciones completamente infundadas y sin ninguna prueba creíble”.
El caso ha reavivado la controversia en Washington, donde legisladores republicanos y demócratas exigen más explicaciones sobre la tardía publicación de los archivos del caso Epstein. De hecho, integrantes del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes aprobaron citar a la fiscal responsable del proceso para esclarecer por qué algunos documentos fueron retenidos.
La polémica surge luego de que el Congreso de Estados Unidos aprobara una ley que obligaba a divulgar completamente los archivos del caso Epstein, fijando como fecha límite el 19 de diciembre. No obstante, el Departamento de Justicia incumplió el plazo y comenzó a liberar los documentos hasta finales de enero, lo que generó fuertes críticas y cuestionamientos sobre la transparencia del proceso.
EUA ha participado en ataques militares contra al menos ocho países durante sus mandatos, no obstante, el presidente Trump ha hecho berrinche por no recibir el Premio Nobel de la Paz.
Al menos 8 países han sido atacados directamente por Estados Unidos durante los mandatos de Donald Trump: Irak, Nigeria, Somalia, Siria, Venezuela, Yemen, Afganistán e Irán, sin olvidar los bombardeos que ha realizado en el Mar Caribe y el apoyo balistico que ha otorgado a Israel y Ucrania. Sin embargo, pese a esto, el mandatario estadounidense quería ganar el Premio Nobel de la Paz, e incluso lo recibió “simbólicamente” de la venezolana ganadora, Maria Corina Manchado.
Entre su primer mandato, que fue de 2017 a 2021, y lo que lleva del segundo, que empezó en 2025 y terminará en 2029, el presidente de Estados Unidos ha comenzado y/o continuado 8 ataques directos a otros países. El caso más reciente es el ataque contra Irán, iniciado el 28 de febrero de este 2026, donde junto a Israel ha dejado hasta ahora al menos mil muertos y más de 5 mil heridos. Una ofensiva que ha alcanzado 2 mil objetivos iraníes y ha terminado con la vida del ayatolá, Alí Hoseiní Jameneí.
Tan sólo casi dos meses antes, Estados Unidos realizó un operativo el 3 de enero de 2026 en Venezuela, donde tras bombardear una zona de Caracas, secuestró a Nicolás Maduro, presidente venezolano, y se lo llevó para su encarcelamiento. Pero no para ahí, pues en 2025 el mandatario llevó a cabo ataques en varios países de Asia, Medio Oriente y África.
Somalia fue un objetivo cuando en febrero de 2025 llevó a cabo ataques aéreos contra supuestos objetivos del Estado Islamico (EI), “el planificador principal de ataques de ISIS y otros terroristas que reclutó y dirigió en Somalia”, declaró Trump en su momento. Yemen también fue el escenario de más de 900 bombardeos en marzo de 2025 por parte de Washington con la “Operación Jinete Duro”, una ofensiva que, según declaraciones, fue en contra el grupo extremista “los hutíes”.
En Nigeria, el 25 de diciembre, en plena Navidad, EUA bombardeo supuestos campamentos del Estado Islamico en el estado de Sokoto, un “regalo de Navidad”, llegó a decir Trump, no obstante, el gobierno nigeriano aclaró que fue una operación antiterrorista autorizada, sin detallar daños ni víctimas. En cuanto a lo que Irak se refiere, desde 2017 Estados Unidos realizó multiples ataques contra supuestos grupos de ISIS y milicias pro-Israel.
Fue en su primer periodo de gobierno que Donald Trump continuó con los ataques en Afganistán, en 2019, un conflicto que se remontaba hasta 2001 y que tuvo su retirada en 2021, Estados Unidos lanzó más de 7 mil bombas, una cantidad que superó las lanzadas en años anteriores. En Siria, entre 2017 y 2018, como parte de la respuesta al supuesto uso de armas químicas por parte del gobierno sirio y presencia del grupo Estado Islámico, fuerzas estadounidenses lanzaron misiles, ataques aéreos, operaciones especiales y apoyo a fuerzas aliadas en el terreno.
En el caso del Mar Caribe, Estados Unidos realizó ataques contra embarcaciones, bajo el argumento del combate al narcotráfico: más de 100 personas murieron en los bombardeos sin que Washington demostrara públicamente su vínculo con actividades ilícitas. Además está el apoyo que EUA ha otorgado a Israel y Ucrania en sus respectivas guerras, con donación de miles de millones de dólares y ayuda militar, con envío de sistemas de defensa, misiles y hasta entrenamiento militar.
Pese a todos estos ataques en los que ha participado Estados Unidos, país que se encuentra bajo sus órdenes como comandante en jefe, Trump también fue crítico con otros gobiernos, como el de Barack Obama, a quien acusó de realizar ataques contra Irán. “Recuerden que predije hace mucho tiempo que el presidente Obama atacaría a Irán debido a su incapacidad para negociar adecuadamente; ¡no es hábil!”, escribió en Twitter en 2013.
Remember that I predicted a long time ago that President Obama will attack Iran because of his inability to negotiate properly-not skilled!
Incluso, mostró su descontento por no haber recibido de Praga el ya cuestionado reconocimiento del Nobel de la Paz: “Nadie ha hecho más por la paz que este gobierno”, llegó a declarar. De hecho, por meses Donald Trumpinsistió en que su administración merecía el reconocimiento internacional por sus acciones diplomáticas y militares, señalando que “hemos evitado guerras mayores y hemos hecho más que cualquier otro gobierno para mantener la estabilidad”.
El tema volvió a aparecer en el debate público cuando en enero de este 2026 la líder opositora venezolana, María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, entregó su presea al presidente Trump durante una reunión en la Casa Blanca. Trump aceptó la medalla y calificó el acto como un gesto de respeto mutuo, aunque el Instituto Nobel aclaró que el premio en sí no puede transferirse ni compartirse, por lo que el título de laureada sigue perteneciendo únicamente a Machado.
La reapertura de embajadas entre Caracas y Washington coincide con nuevos acuerdos petroleros y gasíferos que buscan impulsar inversión y reactivar la economía venezolana.
Venezuela y Estados Unidos acordaron restablecer plenamente sus relaciones diplomáticas y consulares, lo que incluye la reapertura de embajadas y oficinas diplomáticas tras más de siete años de ruptura. La decisión fue confirmada mediante comunicados oficiales del Departamento de Estado y de la cancillería venezolana.
El gobierno venezolano afirmó que este paso abre una nueva etapa de diálogo basada en el respeto mutuo, la cooperación y la igualdad soberana entre Estados, con la expectativa de fortalecer la estabilidad política y económica en el país sudamericano.
#Communiqué The Bolivarian Republic of Venezuela announces that, following diplomatic talks with the authorities of the United States of America, both governments have decided to reestablish diplomatic and consular relations. pic.twitter.com/m65mgLPXEV
El anuncio se dio el mismo día en que Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la petrolera británica Shell firmaron un Acuerdo Marco y una Alianza Técnico-Financiera para desarrollar las unidades de producción Carito y Piritual, ubicadas en la División Punta de Mata, en el oriente venezolano.
Durante el acto, Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, aseguró que el acuerdo forma parte de la implementación de la nueva Ley de Hidrocarburos, con la que el país busca abrir el sector energético a nuevos modelos de negocio e inversión internacional.
Por su parte, el secretario del Interior de Estados Unidos, Douglas Burgum, señaló que las reformas energéticas enviaron una señal de que Venezuela busca reintegrarse al mercado internacional, lo que podría detonar nuevas inversiones en petróleo, gas y minería.
En paralelo, una delegación del Reino Unido visitó Caracas para explorar oportunidades comerciales y de inversión, en encuentros con autoridades venezolanas y empresarios, lo que refleja un renovado interés internacional en el sector energético del país.
Estados Unidos planea jugar un papel en el futuro de Irán
En una reciente entrevista con Reuters, el presidente Donald Trump aseguró que Estados Unidos planea participar en la próxima elección del líder de Irán. Aseguró que, aunque aún es temprano para hacer pronósticos, el nombre de Mojtaba, hijo del ayatollah Alí Jamenei, no suena como una opción viable.
“Queremos ser parte del proceso que elija a la próxima persona que lidere Irán”, afirmó Trump. Explicó que es crucial no tener que repetir este proceso cada cinco años. “Buscamos a alguien que sea bueno para el pueblo iraní y para el país en general”, añadió.
Estas declaraciones surgen en un contexto tenso, tras las recientes protestas en Teherán contra los ataques militares conjuntos de Estados Unidos e Israel. La situación en Irán continúa generando preocupación internacional, así como un debate sobre el futuro liderazgo y las relaciones exteriores. La mirada del mundo estará atenta a cómo se desarrollan estos acontecimientos en las próximas semanas.
Mientras crece el conflicto con Irán, países europeos autorizan operaciones defensivas y de suministro para Washington, aunque descartan participar en acciones de combate directo.
En medio de la creciente tensión en Medio Oriente, Francia e Italia autorizaron parcialmente a Estados Unidos utilizar sus bases militares para operaciones de suministro, apoyo logístico y defensa, aunque dejaron claro que no permitirán acciones de combate contra Irán desde su territorio.
La decisión contrasta con la postura de España, cuyo gobierno, encabezado por Pedro Sánchez, prohibió el uso de sus bases aéreas para cualquier intervención militar que no esté respaldada por la legalidad internacional. No obstante, Madrid decidió reforzar la seguridad regional enviando su fragata más avanzada, la Cristóbal Colón, hacia Chipre.
Desde París, el Estado Mayor francés confirmó que se permitió temporalmente la presencia de aviones estadounidenses en sus bases, aunque bajo estrictas condiciones. De acuerdo con el comunicado oficial, estas aeronaves solo participarán en tareas de protección y defensa de aliados en el Golfo, evitando cualquier involucramiento en operaciones ofensivas de Estados Unidos contra Irán.
Por su parte, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, explicó que su país también autorizó el uso de instalaciones militares para operaciones logísticas y de apoyo, además del envío de equipamiento defensivo a países del Golfo Pérsico como Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait.
Meloni subrayó que las bases utilizadas por Washington operan bajo acuerdos firmados desde 1954, los cuales permiten misiones logísticas y operaciones no cinéticas, es decir, sin bombardeos ni acciones militares directas. Asimismo, señaló que cualquier autorización para operaciones de combate tendría que ser discutida con el Parlamento italiano.
Mientras tanto, España desplegó la fragata Cristóbal Colón, considerada la más avanzada tecnológicamente de su Armada, para fortalecer la defensa aérea en el Mediterráneo. El navío operará junto al portaaviones francés Charles de Gaulle y embarcaciones de la Armada griega, como parte de un operativo de seguridad regional.
El gobierno español afirmó que el despliegue refuerza el compromiso de España con la defensa de la Unión Europea y su frontera oriental, especialmente ante los recientes ataques atribuidos a Irán.
A la par, el Reino Unido anunció el envío de cuatro cazas Typhoon a la base militar de Qatar, además de helicópteros Wildcat con capacidad antidrones y el destructor HMS Dragon, en una nueva operación destinada a reforzar la defensa de la región ante el riesgo de una escalada militar.