El vicepresidente de Bolivia filtró un audio privado. En la grabación, el presidente consulta con su asesor cómo “diseñar bien la novela” para acusar a los manifestantes de terrorismo.
Un audio hace tambalear al gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia. El vicepresidente Edmand Lara difundió una conversación entre el presidente y Fernando Cerimedo donde diseñaban cómo “construir la novela” sobre el estado de excepción.
En la grabación, Paz y Cerimedo conversan sobre cómo presentar al público las medidas contra las protestas. Paz dice: “La cuestión es cómo diseñar la novela”, mientras discute estrategias para declarar el estado de sitio.
Lo más comprometedor es cómo nombran a los manifestantes. Paz señala: “¿Qué tal si les sacamos la mierda primero a los chapareños? Son asociaciones de terrorismo”. El Chapare es una región que Paz quería atacar primero.
Cerimedo, el asesor argentino, valida esta estrategia. Paz comenta que “las novelas se arman en función de la experiencia” mientras planean juntos la narrativa política.
Rafael tenía razón al cuestionar el rol de Cerimedo. El vocero presidencial José Luis Gálvez explicó que Cerimedo asesoró en la campaña pero “no tuvo un cargo formal en la estructura estatal”.
Esto es falso según el audio. Cerimedo influye directamente en decisiones presidenciales sobre represión y narrativa política. Paz lo consulta antes de anunciar medidas de emergencia.
El audio revela una verdad incómoda: el gobierno construye historias. No denuncia hechos reales. Diseña relatos para justificar acciones que ya decidió tomar.
Especialistas advierten que esta táctica tiene historia. Julián Macías Tobar señala que “esto se viene usando desde la Operación Cóndor” y que el objetivo es “deshumanizar al adversario para construir justificación para la represión”.
Las personas que protestan por combustible y salarios merecen nombres verdaderos. Cerimedo les inventa identidades criminales en una oficina presidencial. Paz y su asesor arman papeles para que la represión suene legítima.
La lealtad de Paz a Cerimedo genera preguntas sobre quién realmente toma las decisiones en Bolivia.

