Etiqueta: Estado de Emergencia

  • Keiko Fujimori admite, de facto, que no controla sus cárceles

    Keiko Fujimori admite, de facto, que no controla sus cárceles

    El gobierno peruano declaró en emergencia cinco penales y recurrirá a policías y militares para recuperar el control ante organizaciones criminales.

    A poco más de un mes de asumir la presidencia, Keiko Fujimori enfrenta una de sus primeras crisis de seguridad con una medida que exhibe las dificultades de su gobierno para controlar las cárceles peruanas. El Ejecutivo declaró en emergencia cinco penales durante 60 días y autorizó la participación de policías y Fuerzas Armadas para reforzar la vigilancia.

    Los penales de Challapalca, Cochamarca, Trujillo Varones, Miguel Castro Castro y Ancón I concentran cerca de la mitad de los internos vinculados con organizaciones criminales, de acuerdo con el gobierno. Las propias autoridades reconocen que desde estos centros se pueden ordenar extorsiones, asesinatos y otras actividades delictivas, además de que persisten problemas como el ingreso de celulares y objetos prohibidos.

    La respuesta de Fujimori es una estrategia de mayor presencia policial y militar: habrá operativos permanentes, controles hasta 200 metros alrededor de las prisiones y acciones para bloquear las comunicaciones de los reclusos. También se contempla retirar antenas y decomisar teléfonos y tarjetas SIM. La medida busca recuperar un control que, por las propias condiciones descritas por el gobierno, las autoridades penitenciarias no han logrado mantener.

    El problema se agrava por un sistema penitenciario colapsado, con una sobrepoblación de 156% y un déficit de personal, según los datos difundidos por el gobierno peruano. Así, la llamada política de “mano dura” de Fujimori comienza con una paradoja: mientras promete combatir al crimen organizado, su administración tiene que declarar en emergencia cinco cárceles para intentar impedir que los propios reos sigan dirigiendo delitos desde ellas.

  • Perú declara estado de emergencia para enfrentar la violencia

    Perú declara estado de emergencia para enfrentar la violencia

    El gobierno de Perú impuso un estado de emergencia por 30 días en Lima y Callao. La medida busca reducir la delincuencia, pero genera rechazo y preocupación por los derechos civiles.

    El presidente interino de Perú, José Jerí, anunció un estado de emergencia en Lima y Callao. La decisión, que dura 30 días, responde a un aumento en la violencia y los asesinatos en el país. La medida permite a las fuerzas de seguridad actuar con mayor libertad, restringiendo algunos derechos constitucionales.

    Diversos sectores sociales y políticos criticaron la medida. El movimiento juvenil “Generación Z” acusó al gobierno de usar la emergencia para reprimir protestas y proteger a un gobierno “dictatorial”. Además, el expresidente Pedro Castillo llamó a movilizarse contra lo que calificó como “usurpación del poder del pueblo”.

    El decreto establece restricciones como el control en zonas de venta de drogas, armas y celulares robados. También incluye operativos nocturnos y patrullajes constantes. Aunque las autoridades aseguran que buscan devolver la paz, muchos temen que estas acciones puedan derivar en abusos de poder.

    El gobierno también informó sobre medidas como el apagón eléctrico en prisiones y la destrucción de antenas de comunicaciones ilícitas. Estas acciones buscan desmantelar redes criminales, pero algunos expertos advierten sobre los riesgos de limitar derechos fundamentales.

    El presidente colombiano Gustavo Petro expresó su apoyo a la medida, calificándola como una “inyección de paz”. Sin embargo, defensores de derechos humanos alertan que la falta de detalles puede abrir la puerta a abusos y violaciones de derechos.

    El debate en Perú continúa. Mientras algunos ven en la medida una forma de recuperar el orden, otros temen que la militarización pueda afectar la democracia y los derechos civiles. La población espera que las acciones sean responsables y que se respete la dignidad de todos.