Las declaraciones de Brandon Judd provocaron el rechazo del Senado chileno, que defendió los derechos soberanos del país sobre el Estrecho de Magallanes frente a las exigencias de Washington.
El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, generó nuevas críticas por sus declaraciones sobre la relación bilateral, al advertir que la cooperación de Washington contra el crimen organizado y en la defensa de intereses estratégicos dependerá de que el gobierno chileno atienda también las prioridades estadounidenses. Sus palabras fueron señaladas como un acto de injerencia en la soberanía nacional.
Durante un foro empresarial, Judd sostuvo que, si Chile desea mantener el acceso a los recursos y la colaboración de Estados Unidos, deberá trabajar en los asuntos que Washington considera importantes para sus intereses nacionales. Entre ellos mencionó la seguridad y los derechos sobre el Estrecho de Magallanes, paso estratégico que conecta los océanos Atlántico y Pacífico.

Las declaraciones provocaron una respuesta del Senado chileno, que rechazó cualquier condicionamiento externo sobre el territorio nacional. La Cámara sostuvo que Chile no necesita autorizaciones de otros países para ejercer sus derechos soberanos, respaldados por su historia, sus leyes y el derecho internacional. El episodio exhibió la tensión entre la cooperación bilateral y las exigencias de Washington.
Otro punto de fricción es la relación comercial de Chile con China, principal socio comercial del país sudamericano, con un intercambio anual de alrededor de 67 mil millones de dólares. Washington ha buscado frenar los vínculos entre ambas naciones. Como antecedente, Judd realizó gestiones en enero y febrero de 2026 para impedir la instalación de un cable submarino de fibra óptica entre China y Chile, acompañadas de presiones y amenazas de sanciones, según el reporte.
El gobierno del presidente ultraderechista José Antonio Kast, aliado de Washington, también quedó bajo presión. Semanas antes, la Cancillería había citado a Judd para pedirle explicaciones por declaraciones previas, aunque el canciller Francisco Pérez Mackenna descartó presentar una protesta formal. La respuesta fue cuestionada incluso por el senador derechista Iván Moreira, quien advirtió que Chile no es una colonia estadounidense y exigió respeto a su condición de república soberana.


