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  • Metro CDMX: atrapado entre acuerdos en lo oscuro y control sin transparencia

    Metro CDMX: atrapado entre acuerdos en lo oscuro y control sin transparencia

    Entre un liderazgo sindical de más de cuatro décadas y un director con antecedentes polémicos, el Metro de la Ciudad de México vuelve a colocarse en el centro de la crítica pública tras decisiones que han afectado directamente a millones de usuarios. La falta de transparencia y los intereses internos se exhiben por encima del servicio público. 

    ¿Quién está detrás de todo?

    Fernando Espino Arévalo, nacido en Michoacán y con actualmente 77 años de edad, se ha convertido en sinónimo de permanencia. Más de 40 años al frente del Sindicato  Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro, no solo retratan la persistencia política, sino un sistema que parece diseñado para mantenerse. Cambios a modo, y una carrera que ha ido de partido en partido, revelan una estructura de poder en vez de representación laboral. 

    Las acusaciones de nepotismo no son menores ni nuevas, pues la persistencia de familiares directos en la nómina del Metro con salarios elevados recuerda más a un esquema de red de favores que a estructura sindical. Aunque Espino niega esas acusaciones, las evidencias documentadas en distintas investigaciones han mantenido la sospecha.

    Millones de pesos mensuales destinados a una nómina inflada donde aparecen allegados del líder abre dudas sobre si su defensa de derechos laborales se sostiene mediante recursos públicos, cuando el servicio que reciben los usuarios sigue deteriorándose. 

    Las decisiones sindicales han tenido consecuencias en la vida cotidiana, como el laborar con poca afluencia de trenes, lo cual paraliza parcialmente el sistema afectando a millones de personas. Asimismo se exhibe a un liderazgo más enfocado en negociar poder que en garantizar el servicio, como también la falta de pagos a los mismos trabajadores del STC Metro jubilados, a quienes prometió un pago justo por sus más de 30 años brindando servicio, y que, desde 2021 hasta la fecha, no se ha reflejado ningún resultado. 

    Por otro lado se encuentra Adrián Rubalcava, quien llegó a la dirección del Metro con un historial que se encuentra lejos de generar confianza. Las acusaciones de vínculos con redes de acoso y campañas de desprestigio contra periodistas y ciertas figuras políticas no son fáciles de olvidar.

    Investigaciones federales han señalado su presunta participación en operaciones de difamación, con registros de comunicaciones que lo ubican como operador clave. Aunque su carrera política ha avanzado entre cargos como jefe delegacional y posteriormente alcalde de Cuajimalpa, estas sombras que lo acompañan cuestionan su capacidad para liderar un sistema estratégico para la capital.

    El hecho más reciente es un acuerdo con el sindicato, pero anunciado sin transparencia, lo que resume el problema a decisiones que se toman entre dos figuras marcadas por la controversia. Una fotografía que sustituye la rendición de cuentas. Mientras tanto, el Metro sigue siendo prisionero de intereses que parecen moverse lejos de los usuarios que dependen diariamente de éste. 

  • Líder del sindicato del Metro de la CDMX, Fernando Espino Arévalo pide más presupuesto para dicho medio de transporte; es señalado de nepotismo

    Líder del sindicato del Metro de la CDMX, Fernando Espino Arévalo pide más presupuesto para dicho medio de transporte; es señalado de nepotismo

    El Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), que encabeza Fernando Espino Arévalo, desembolsa cuatro millones de pesos mensuales para pagar los sueldos de 191 personas, de los cuales, figuran el propio Espino Arévalo y 15 parientes de primer y segundo grado: tres exesposas, su actual pareja, una hermana, cuatro hijos, tres cuñadas, un primo y dos sobrinos.

    En este contexto, tras los recientes eventos atípicos dentro el Metro, el presidente del SNTSTC, Fernando Espino aprovechó la oportunidad y dijo a Proceso que el presupuesto del SCT Metro de la Ciudad de México no alcanza para el mantenimiento de los 225 km de vías dobles de sus 12 líneas, con 163 estaciones y más de 200 trenes.

    “Un presupuesto de 19 mil millones de pesos no es suficiente. Nada más que es muy engañoso, porque la mayoría de este presupuesto está comprometido. Se pagan 2 mil millones de pesos en la renta de los trenes de la Línea 12; otros 2 mil millones de pesos para pago de energía. Le vas descontando. Otros 6 mil 500 millones de pesos para nómina…”, asevera Fernando Espino Arévalo, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo

    El líder sindical señaló que se necesitan, cuando menos, 20 mil durmientes nuevos para reforzar las áreas, sobre todo en talleres: “los durmientes están podridos y ahorita ya no se hacen de madera sino de otros materiales. Pero es necesario comprar 20 mil durmientes para reforzar las líneas 4, 9, 8, la Línea A y la B”, señaló.

    Tenemos detectadas todas, todas las fallas. Y tenemos también un acta de nacimiento de cada tren, lo que le duele a cada tren… Nada más que nos faltan días con qué hacerlo… Lo que hace falta es presupuesto”, indicó.

    Los sueldos del líder del Metro

    La información obtenida por EMEEQUIS vía mecanismos de Transparencia revela que los familiares y amigos del líder gremial obtienen los salarios más altos a los que puede aspirar un trabajador de base mientras que se dedican a actividades ajenas a la operación del Metro, como es el caso de los empleados comisionados a realizar labores dentro del Sindicato.

    Por lo anterior, de sus 15 familiares comisionados al Sindicato, 13 ocupan plazas con los dos niveles mejor pagados en el escalafón salarial. En el nivel 20, el más alto, aparecen su hermana Guadalupe Espino Arévalo, su cuñada María Enriqueta García Villarreal y sus hijos Fernando Espino González y Mabel Espino Suárez. Estas plazas corresponden al puesto de “subjefe coordinador” y reciben un salario de 42 mil 990 pesos brutos mensuales.

    Después, en el siguiente nivel, el número 14, están sus exesposas María del Carmen García Villarreal, Ana María Suárez García y Marina Alejandra González Sánchez; su pareja actual, Lorena Moreno Martínez; sus hijos Fernando Espino García y Mayra Espino Suárez; su sobrino Óscar Galicia Espino; sus cuñadas Claudia Julieta y Estela Patricia García Villarreal y el propio Fernando Espino Arévalo. El salario para este nivel es de 24 mil 786 pesos brutos mensuales.

    Su sobrino Erwin Ivan Oliva Espino ocupa un nivel 12, ganando 20 mil 483 pesos mensuales; y su primo, José Ambriz Espino, un nivel 10 que le remunera con 16 mil 922 pesos.

    Cabe destacar que Fernando Espino no es el único con familia cobrando en la nómina del sistema de transporte pero trabajando para el Sindicato. Entre los comisionados destacan José de Jesús Pereznegrón Pereznegrón, quien maneja las finanzas del gremio, y al menos ocho de sus parientes.

    También aparece Lidia Lara Barragán Vargas, quien además preside la asociación civil Un Árbol por México, que en enero del 2019, solicitó su registro ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México para constituirse en partido político.

    Estas casi 200 personas representan una carga financiera de 48 millones de pesos al año, monto con el cual el Metro podría contratar a medio millar de vigilantes para reforzar la seguridad en las instalaciones o bien, monitorear en tiempo real el buen funcionamiento de las escaleras electromecánicas de toda la red. Cabe señalar, que esta cantidad solo corresponde al pago de sus salarios.

    Sin embargo, el cálculo no incluye las generosas prestaciones que gozan aparte como ayuda para renta, prima vacacional, vales de despensa, aguinaldo de 42 días, fondo de ahorro y apoyo para comprar anteojos, entre otras.

    Fernando Espino Arévalo es Secretario General del Comité Ejecutivo del SNTSTC desde 1978. Ya en el poder, se hizo de un sólido equipo de incondicionales y puso candados a los estatutos para impedir el ascenso de dirigentes ajenos a su grupo. El resultado fue que el Sindicato y el Metro se convirtieron en un negocio casi familiar.

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