Por Ricardo Sevilla
A medida que la FIFA World Cup 2026 se aproxima, los estados de Nuevo León y Jalisco —gobernados por el partido Movimiento Ciudadano— han iniciado un proceso de reajuste tarifario en sus sistemas de transporte colectivo.
Mientras la narrativa oficial de Pablo Lemus y Samuel García habla de “modernización” y “sostenibilidad financiera”, los datos duros revelan que a los gobernadores de oposición no les importan los costos que deberá pagar el usuario cotidiano, inclinándose a favor del evento internacional.
En Monterrey, el ajuste mensual ha elevado el costo a 17 pesos, impactando directamente a 767 mil usuarios diarios. Lo anómalo es la composición de la Junta de Gobierno del IMA: un órgano donde el Ejecutivo estatal, encabezado por Samuel García, tiene control total, dejando fuera el contrapeso ciudadano.
En el caso de Jalisco, Pablo Lemus, tramposamente, ha optado por el “aplazamiento estratégico”.
Y es que el gobernador emecista ha preferido retrasar el aumento hasta el próximo mes de a abril, una táctica para mitigar el costo político previo al evento. Sin embargo, esta “tarifa técnica”, en realidad, ya está validada, asegurando el beneficio a los concesionarios a mediano plazo.
Sabemos que la inversión en infraestructura para estadios y zonas turísticas (“Fan Zones”) requiere liquidez que, infelizmente, en la práctica, se está extrayendo del flujo operativo del transporte público.
En ese sentido, hay que decir que el aumento de tarifas representa una barrera de acceso al espacio público. La ciudad se reconfigura para el “visitante global”, mientras que el residente local sufre una gentrificación de la movilidad: el transporte se vuelve un lujo de élite.
Infelizmente, los gobiernos emecistas utilizan el Mundial como una “cortina de humo” de progreso para justificar medidas impopulares. Los gobiernos de Pablo Lemus y Samuel García ejercen una forma de coerción por consenso, esperando que el ciudadano acepte el sacrificio en aras del “orgullo regional”.

