La Suprema Corte determinó que los delitos del incendio de 2009 son imprescriptibles por tratarse de violaciones graves a los derechos de la niñez. Las familias llevan 17 años exigiendo cuentas.
El 5 de junio de 2009, el fuego arrasó con la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora. Murieron 49 niñas y niños. Más de 100 sobrevivieron con quemaduras y daños permanentes en sus cuerpos. Diecisiete años después, sus padres aún no sueltan la lucha, y esta semana recibieron una señal de que el tiempo no borrará lo que ocurrió.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que los delitos vinculados al incendio son imprescriptibles. La razón: constituyen violaciones graves a los derechos humanos de la niñez. Eso significa que ningún responsable podrá escudarse en el paso de los años para evitar un juicio.
Gabriel Alvarado Serrano, abogado del colectivo Manos Unidas por Nuestros Niños, explicó el alcance de la decisión: “En cualquier momento, independientemente del tiempo, siempre estará abierta la posibilidad de llamar a juicio a quien haya participado, directa o indirectamente, en la muerte y lesiones de los niños”. Para él, el fallo no solo beneficia a las familias de la ABC: protege a toda la niñez mexicana.
La preocupación de los padres creció cuando algunos involucrados promovieron amparos para que los delitos prescribieran. El colectivo trabajó intensamente para impedirlo. Al final, la Corte rechazó ese planteamiento y les dio la razón.
Hoy, nueve personas cargan con sentencias condenatorias por el caso. Tres permanecen en prisión: Nohemí López Sánchez, exresponsable del área de guarderías del IMSS en Sonora; Sandra Lucía Téllez Nieves, socia propietaria de la estancia; y Roberto Copado Gutiérrez, exdirector de Protección Civil Municipal de Hermosillo. Además, sigue pendiente la ejecución de una orden de reaprehensión, y más de 18 personas han sido señaladas en las investigaciones.
Juanita Luna, también integrante del colectivo, recordó la razón detrás de tantos años de pelea: “Si la Corte hubiera aprobado esos argumentos, nos habría dejado desarmados, no solo en el caso de la Guardería ABC, sino en la protección de niñas y niños en todo el país”.
Luna habló también desde el corazón de madre: “Han pasado 17 años y por cuántas cosas no hemos pasado. Hemos acudido muchas veces a la Suprema Corte. Seguimos aquí, sin dejar de luchar por la justicia de nuestros hijos”.
El incendio de ese jueves de 2009 comenzó en una bodega contigua a la guardería, que el IMSS operaba mediante subrogación. El fuego avanzó rápido. Las llamas y los gases tóxicos no distinguieron entre niñas y niños que apenas comenzaban a vivir. Hoy, quienes sobrevivieron todavía cargan con las secuelas en sus cuerpos.

