Miles de personas exigen la salida del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en una movilización histórica.
Mineápolis fue escenario de importantes protestas el sábado, 23 de enero de 2026. Miles de personas se unieron para llevar a cabo un “apagón económico” en respuesta a la dura aplicación de las leyes migratorias por parte del ICE. La movilización fue organizada por una amplia red de sindicatos, organizaciones sociales y religiosos.
Las escuelas y alrededor de 700 negocios en todo Minnesota cerraron sus puertas en apoyo a la protesta. Los manifestantes gritaron al unísono “¡Fuera ICE! ¡Fuera ICE!” mientras marchaban por las calles de la ciudad. Kate Havelin, de Indivisible Twin Cities, afirmó: “Realmente queremos que el ICE se vaya de Minnesota. No se irán a menos que hagamos presión”.
La situación se volvió tensa en el aeropuerto más grande del estado. La policía arrestó a unos 100 clérigos que protestaban contra la participación de Delta Airlines en deportaciones. Imágenes mostraban cómo los arrestos se realizaron afuera de la terminal, al considerar que los manifestantes excedieron los límites de su permiso.
A pesar de las frías temperaturas, que rondaron entre los 20 y 30 grados Celsius bajo cero, los ciudadanos se mantuvieron firmes en su lucha. “Estamos logrando algo histórico”, declaró Havelin, reflejando el ánimo de los manifestantes.
El alto comisionado de derechos humanos de la ONU, Volker Turk, instó al gobierno de los Estados Unidos a respetar los derechos de los migrantes. Además, solicitó una investigación sobre las 36 muertes ocurridas bajo la custodia del ICE, lo que ha generado gran preocupación en la comunidad.
En otro incidente, un juez determinó que los testigos de la muerte del cubano Geraldo Lunas Campos, quien sufrió asfixia bajo custodia del ICE en Texas, no pueden ser deportados. Este caso se suma a la creciente necesidad de una revisión más profunda de las prácticas del ICE.
Por otro lado, una autopsia reveló que Renee Good, asesinada por un agente del ICE en Mineápolis, recibió al menos tres disparos. La supervisora interina del FBI en la ciudad, Tracee Mergen, renunció la semana pasada mientras continúa la investigación sobre este caso trágico.
El clamor de las calles resuena con fuerza y se convierte en un llamado a la acción y a la reflexión en torno a las políticas migratorias en Estados Unidos.

