Irán asegura que una mina naval hundió el portacontenedores. Las fuentes marítimas, en cambio, hablan de un proyectil sin identificar y piden pruebas.
El portacontenedores GFS Pride se fue a pique en el Estrecho de Ormuz tras un ataque el 13 de octubre. La Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur confirmó el hundimiento este miércoles.
Para las familias de la tripulación, llegó la mejor noticia posible. Los 21 marineros lograron salir a salvo y no sufrieron heridas. Además, ningún ciudadano de Singapur viajaba a bordo.
Las imágenes del ataque muestran el barco escorado, con una columna de humo negro. Un video de la Guardia Revolucionaria de Irán revela miles de contenedores flotando sobre el mar.
Según los datos de rastreo, el buque navegaba a una milla náutica al este de Ras Makhbuq, en Omán, cuando recibió el golpe. Después se incendió y terminó bajo el agua.
La Guardia Revolucionaria ofreció su propia versión. Afirmó que el barco chocó con una mina naval cuando cruzaba una ruta que Irán califica de peligrosa y no autorizada. También dijo que llevaba más de 2.500 contenedores.
Por otro lado, fuentes de seguridad marítima atribuyen el impacto a un proyectil sin identificar. Asimismo, la firma Marisks sostiene que ninguna prueba independiente respalda la tesis de la mina.
Otro buque singapurense, el GFS Giselle, también recibió un impacto y sufrió daños en el casco. Llegó a un fondeadero seguro y su tripulación resultó ilesa.
El GFS Pride tenía capacidad para 2.824 TEU y data de 2008. Su pérdida es el segundo hundimiento de un gran buque desde que estalló la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero.

