Cuadrillas de trabajadores refuerzan los bordos del embalse y retiran lirio acuático, mientras el proyecto conjunto busca devolverle su equilibrio natural y atraer de nuevo a las aves migratorias.
La Comisión Nacional del Agua avanza en el rescate de la laguna de Zumpango. Cuadrillas de trabajadores refuerzan los bordos con técnicas especializadas que garantizan la estabilidad del talud. Al mismo tiempo, una máquina empujadora retira el lirio acuático y lo traslada mediante bandas transportadoras sobre el espejo del embalse.
Los alcaldes de Zumpango y Teoloyucan, Roselia García Alquicira y Luis Domingo Zenteno, participaron esta semana en una mesa de trabajo. Funcionarios de la Conagua también asistieron al encuentro, parte del “Proyecto de Agua del Valle de México para la Laguna de Zumpango”. La iniciativa busca conservar esta área natural protegida.
Roberto Capuano Tripp preside el proyecto y encabezó la reunión realizada el miércoles. Durante el encuentro, los participantes reiteraron el objetivo central: rescatar el ecosistema y potabilizar el agua de la laguna. Este cuerpo acuífero vuelve a recibir aves silvestres y otras especies después de un periodo difícil.
Desde enero, equipos de la Conagua trabajan en la rehabilitación de bordos y en la construcción de humedales cerca de Teoloyucan. Buscan recuperar la geometría original del embalse y fortalecer su capacidad de contención. También refuerzan la integridad del perímetro lagunar para prevenir futuros daños.
La empresa Grupo Promotor de Vivienda para México inició los trabajos junto con Linos Construcciones. Ambas firmas colaboran en la reconfiguración de 18 kilómetros de taludes perimetrales. El plan incluye reparar daños, restituir niveles y proteger la zona contra la erosión.
La alcaldesa de Zumpango explicó que el proyecto se encuentra en la etapa de reforzamiento de bordos. Aseguró que las técnicas aplicadas garantizarán la durabilidad de las obras durante muchos años. Los equipos consideran las propiedades del suelo en cada zona para evitar filtraciones futuras.
Lancheros locales se sumaron a este esfuerzo colectivo y retiran manualmente el lirio en varios linderos de la laguna. Su prioridad es ampliar la limpieza del espejo de agua. Buscan así proteger una actividad golpeada por la sequía y, ahora, por la maleza acuática.
La laguna recibe históricamente escurrimientos pluviales y excedentes de presas del poniente metropolitano. En temporada de lluvias también capta aguas residuales tratadas provenientes del Valle de México. Este cuerpo de agua forma parte de una ruta migratoria clave para aves acuáticas.
Por años, el embalse ha recibido pelícanos blancos americanos, patos migratorios, garzas y aves playeras procedentes de Canadá y Estados Unidos. La sequía de 2023 y 2024 alejó a cientos de estas especies por falta de agua y alimento. Ahora, con niveles más altos, algunas aves migratorias comienzan a regresar.

